martes, 15 de mayo de 2012

Iglesia de Quircot

El domingo 13 de mayo, luego de asistir a  una sesión práctica de un curso de fotografía, en el Jardín Botánico Lankaster, decidí hacer un desvío de menos de 2 km, para visitar la Iglesia de Quircot, en el pueblo del mismo nombre (09°5316N 83°5545O (mapa.)

Seguramente, al igual que yo, ha visto  muchas veces, el rótulo que nos advierte de la cercanía del poblado y su iglesia, todas las veces que venimos de Cartago, e iniciamos la cuesta hacia Recope y Ochomogo. 

Si viene de San José, haga el alto en los trepidadores y continúe hacia Taras. Inmediatamente encuentra a la izquierda la salida para su regreso, y 100 m más, en el semáforo, cruce a la izquierda para llegar a  Quircot, si llegó a la desviación para el Volcán Irazú, ya la pasó.

Quircot parece que fue un poblado indígena, fundado alrededor de 500 años antes de la llegada de los españoles.

La primera ermita fue construida por los franciscanos, a finales del siglo XVIII. 
La iglesia que vemos ahora fue construida en la segunda mitad del siglo XIX y restaurada en la década de 1970. 
Campanario.
Es pequeña, sencilla, funcional y sobria. 
Valió la pena la desviación, para conocer un sitio patrimonio histórico de Costa Rica y tomarle unas fotos.

Referencias:
http://www.jasec.co.cr/patrimonio/quircot.html


Detalle del entramado de madera, que soporta
el techo de teja.

lunes, 5 de marzo de 2012

La venganza

(Cuento)
Por Marie Lissette Alvarado

  Era un lugar apartado de la Cordillera de Talamanca, en lo más recóndito de la selva, olvidado por el resto del mundo y del tiempo, donde la espesa vegetación parecía engullir todo a su paso. 
Un humilde y tenaz campesino decidió arrancarle un pedacito a las entrañas de la montaña y edificar ahí su choza, que más que resguardarle de la implacable inclemencia del tiempo y de los peligros constantes de la zona, era su hogar, su mundo; donde junto con su mujer y su pequeño hijo levantaban  los cimientos de sus sueños y esperanzas, la oportunidad de alcanzar un mejor mañana. De asegurarle a sus retoños algo a que aferrarse, poseer una herencia que les permitiera sobrevivir aún cuando él ya no les acompañase en este mundo. 

   Su nombre, Jenaro Salas, hombre joven, tosco e iletrado, su piel curtida por el sol delataba su oficio de campo. En sus enormes brazos  se delineaban perfectamente su contorno muscular, cada vena que sobresalía parecían enormes vertientes y contaban el esfuerzo, la lucha que desde muy pequeño ha tenido que enfrentar en este mundo como muestra de su ardua labor. 
Había renunciado a vivir en su pueblo, y desafiar a la madre naturaleza, pero a Jenaro se le había metido entre la cabeza  que por su insolencia la montaña no le quería y que de alguna u otra forma se vengaría de él, por irrumpir en su mundo y alterar a cada momento el orden con que se vive y rige el balance entre los ecosistemas.

   Era época de verano, una de esas tardes secas y calurosas, Jenaro y su caballo  venían agotados de explotar el bosque y de sembrar en aquella tierra virgen sus cultivos, estaba seguro de que haría un excelente negocio cuando fuera el tiempo de cosechar y vendiera sus productos en el pueblo más cercano. No era hábil para los números, o para comprender las cláusulas de un contrato, pero de lo que sí tenía certeza era de que con una buena cosecha le iría muy bien. 
Estaban cubiertos por la polvareda del sendero que se aferraba a sus poros y a sus ropas; el añejo sudor se mezclaba con lo amargo de su trabajo, era imposible quitarse el olor a lucha y sacrificio que ello implicaba. Avanzaban despacio, pero su corazón le empujaba a seguir para llegar a casa antes de que empezara a anochecer. 

    Pero esa tarde en particular, le asechaba su peor pesadilla; su pequeño estaba sentado en la entrada de la choza, lloraba desconsoladamente mientras que su rostro manchado entre tierra, mocos y lágrimas semejaba una máscara aterradora, mientras un silencio sepulcral dentro de la casa le indicaba lo peor. Su mujer no aparecía por ningún lado, era imposible que su hijo le explicara lo que había ocurrido, el corazón de Jenaro se heló, se dificultaba su respiración, todo su cuerpo empezó a experimentar un ligero temblor, y a la vez como si algo le estuviera sacando todo por dentro.

   Aunque en principio no le salía la voz, logró pronunciar fuertemente su nombre, -¡Manuela!-.
Solo el silencio le respondió, la volvió a llamar, -¡Manuela!,… mujer, ¿Dónde estás?-.
Sentía que el silencio se tragaba su voz y solo el entrecortado llanto de su hijo cortaba la monotonía.

   Quiso entonces contrarrestar la angustia que aumentaba dentro de su pecho, pensando que tal vez ella había bajado la ladera detrás de la casa para llegar hasta el río y lavar la ropa. Cuando lo hacía dejaba al niño encerrado en la choza porque el lugar era de incómodo acceso y muy peligroso. Tenía la esperanza de encontrarla lavando ropa todavía y que por eso no escuchaba su llamado; así que respiró profundamente para atravesar la desaliñada choza y dirigirse a la parte de atrás y descender hasta el río.

   Al salir de la choza volvió a llamarla -!Manuela, ya llegué!
Se acercó al borde de la ladera y miro hacia la orilla del río; su rostro se desfiguró en una mueca de dolor; su mandíbula se desencajó para dar paso a un grito de dolor-¡Noooooooo….!”-. 
Se lanzó como loco ladera abajo y mientras lo hacía clamaba con desesperación sin dejar de gritar -¡Por Dios Manuela!-
Manuela yacía en la orilla del río y en todo el camino la ropa que iba a lavar había quedado desparramada, había perdido una de sus gastadas sandalias y la otra estaba arrollada en el tobillo del pie izquierdo, en su cabeza una enorme herida a un lado de la frente que dejaba ver la sangre donde se escurrió, parece estar ya seca. 
La enorme piedra que le servía para aporrear y lavar la ropa tenía empozada la esencia vital de su amada Manuela. Ella siempre le apoyó y le amó incondicionalmente. Jenaro le había ayudado a traer al mundo a su hijo y juntos hacían planes para el futuro; ella era todo su mundo y ahora yacía fría, silenciosa, sin vida.

  Jenaro observó que al parecer Manuela traía más bulto de ropa que de costumbre y al pretender bajar por la ladera con semejante peso y la imposibilidad de ver por donde pisaba, en un momento de descuido, uno de sus pies quedó aprisionado en una pequeña raíz que sobresalía de la tierra haciéndole perder la sandalia y el equilibrio. Comenzó a tropezar y entre el enredo de ropa fue dando tumbos hasta abajo, donde finalmente la enorme piedra recibió su cabeza con tal impacto que le ocasionó una profunda hemorragia de la cual ya su mujer no despertaría jamás.
    
De seguro desde muy temprano la tragedia llegó. El pobre hombre se sentó junto al cuerpo de su amada, la tomó entre sus brazos y empezó a llorar amargamente, preguntándose una y otra vez el por qué de lo ocurrido, porqué Dios se había olvidado de él, si nunca le había hecho daño a nadie y solo quería lograr algo mejor para su familia.
En ese momento, una suave brisa le acarició el rostro y le susurró en el oído. 

-Tú, todos los días me hieres cuando destruyes lo que con tanto esfuerzo y tiempo he necesitado para crear y ofrecerte, no lo supiste aprovechar y planificar ahora es mi turno de hacer que sientas el dolor que me ocasionas. ¡Vete con tu hijo!, aún tienes tiempo, pues a quien se aventura en mis dominios con intenciones de poder, así es como me he de vengar!-.    

Mla/08-09-2008  

lunes, 13 de febrero de 2012

Caminando sobre un puma


Cusco
Le contaré un poco sobre mi corta visita a la capital del imperio Inca, el 18 y 19 de enero.
De Lima a Cusco el viaje es mejor hacerlo en avión (unos 75 minutos), en auto son muchas horas. Hay varias aerolíneas que dan servicio; Taca, Lan, Star Perú y Peruvian ($300 ida y regreso). Viajé en esta última, saliendo del aeropuerto internacional Jorge Chávez. 
Es curioso tanto en estos dos abordajes, como de regreso a Costa Rica, me pidieron que me quitara el cinturón, pero no mis zapatos tenis, sin embargo a algunos que usaban zapatos con hebillas o algún adorno metálico si. ¡Será posible que les interese más evitar el ruido del detector de metales, que lo que pueda estar dentro del calzado!
En el aeropuerto de Lima las pistas parece que están sobre una planicie árida de tierra muy seca o arena, en Cusco y desde el acercamiento se aprecia lo verde y húmedo del paisaje.
De Lima (en realidad Miraflores) al aeropuerto  necesita al menos unos 30 minutos, si el tránsito de vehículos es fluido. En Cusco ya en 15 minutos está entrando a la ciudad. No averigüé si se puede hacer este recorrido en bus, como lo hice de Tocumen a 5 de Mayo en Panamá.

En el Hotel Los Portales ($ 70 doble) en Cuzco, nos recibieron con la infaltable taza de mate de coca (sabe y cae bien) y los consejos para descansar; una buena siesta y luego cenar algo liviano (¡sopa de dieta!), para evitar el soroche
En la cena repetí el té de coca, me entretuve tocando armónica con un choclo de granos granes, porque me encanta el maíz y algún platillo con ají rojo o amarillo. Noté que tanto en platillos salados y dulces utilizan quinoa.

Consultando los documentos turísticos y escuchando las explicaciones del guía en el tour de la ciudad, me enteré que el diseño de Cusco está basado en la figura de un puma, al menos durante el Tahuantinsuyo (a partir del siglo XIII). Además que es la ciudad más antigua de América.

Si recorre la avenida del Sol hacia el Suroeste (hacia las patas traseras y el rabo del puma), va a dar al aeropuerto. 
En el centro  (vientre del puma) están los hoteles, bancos, tiendas de artesanías y lo típico de una ciudad. 
Torre de la Catedral, Cusco  /jav.
Hacia el noreste lo lleva a la Plaza de Armas, la Catedral, Inti Kancha o templo del Sol (Coricancha) con el Convento de San Domingo, construido sobre sus cimientos. En esa dirección (cabeza del puma) va la ruta hacia  la fortaleza de Sacsayhuamán  (unos 20 minutos) y si se desvía un poquito encuentra la carretera hacia Chinchero, Urubamba y a Ollantaytambo (poco más de dos horas), para tomar el tren hacia Machupicchu.

Y a propósito de Sacsayhuamán, me tocó estar presente en una emergencia médica durante el tour a dicha fortaleza, una compañera tuvo una aguda dolencia estomacal, quizás algo entre viral (comidas) y mal de altura. Lo que me pareció excelente es que se le comunicó a la guía, quien de inmediato ubicó una de las dos unidades médicas ambulantes que atiende el Parque. Diligentemente el chofer del tour se dirigió a su encuentro. La unidad, una cómoda microbús estaba equipada con una camilla, equipo de oxígeno, una bien equipada “mini farmacia”, y desde, luego un médico y una enfermera que después del diagnóstico y la receta aplicó un inyectable y suplió unas pastillas.
El médico además extendió una receta para comprar medicamentos que no había en la ambulancia, para continuar el tratamiento unos tres días más, con las requeridas instrucciones sobre la posología. Y todo esto con mucho profesionalismo y amabilidad. Sin costo; es parte de la responsabilidad del parque y se subvenciona con las estradas. A propósito no distinguen entre nacionales y extranjeros. 

Cusco está a 3399 m  sobre el nivel del mar y a mediados de enero (en verano), su temperatura a mediodía es agradable, como para andar en camisa y basta con un chaleco al principio y al final del día. Machupicchu que está a menos altitud lo encontré un poco más caliente, pero eso se lo contaré en otra entrada.

Si tiene oportunidad visite un club nocturno, donde además de una cena típica/internacional y un pisco sour de bienvenida, puede escuchar música andina y observar danzas típicas de la región. Vale la pena.


jueves, 10 de noviembre de 2011

De la música a las estrellas

(Herschel, Herschel y Herschel)

-Notas de una charla en Acodea, julio 2009, por Marie Lissette Alvarado-

Wilhelm (William) Friedrich Herschel  nació el 15 de noviembre de 1738 en Hannover, Prusia, hoy Alemania. De joven escogió como  profesión músico, algo muy natural para él y su familia, ya que su padre  Isaac Herschel  era director de la banda de Guarnición Hannoveriana. Su madre se llamó Anna Ilse Moritze.
A los 19 años se traslada con su hermano Jacobo a Inglaterra, a la región de Bath, allí fue oboísta y organista. Tocaba, dirigía, componía y daba clases. Su popularidad como profesor de música era tal, que llegó a tener 35 clases particulares a la semana. Sus logros musicales no son nada despreciables: entre otras obras, compuso 24 sinfonías entre 1760 y 1764 (todas en tres movimientos), una docena de conciertos para varios instrumentos (violín, viola, oboe y órgano), sonatas para clavicordio y violín, piezas para clavicordio y órgano, y algunos salmos e himnos, cuya calidad no desmerece ante las composiciones de Bach en aquella época.
William convenció a su hermana Caroline para que fuera a vivir con él a Bath y lo acompañara como cantante. En sus ratos libres, los hermanos compartían su afición por la Astronomía. El interés de Herschel por la teoría de la música le condujo a la matemática y en última instancia a la astronomía. A pesar de su extraordinaria actividad musical en esa época, siempre se dio tiempo para leer libros de matemática, óptica y astronomía.
La primera observación anotada por William, un dibujo de la Nebulosa de Orión, la realizó el 4 de marzo de 1774, cuando tenía 35 años. Fue el comienzo de su carrera astronómica, que por varios años más compaginó con la música, que le daba el sustento.

En el curso de una de sus revisiones del firmamento, hecha con un telescopio de 1.2 m de apertura y 12.2 m de distancia focal, creado por él mismo y perfeccionado con la ayuda de su otro hermano Alexander, William Herschel, de 43 años, hizo un descubrimiento que cambió el curso de su vida.
El 13 de marzo de 1781, entre las 10 y 11 de la noche, descubrió un objeto en la constelación de Gémini, que al principio tomó por un cometa. Su estudio posterior indicó que era un nuevo planeta, Urano, el primero descubierto desde la antigüedad.
Hasta entonces, los únicos planetas conocidos eran los seis que podían observarse a simple vista. Nadie había previsto un planeta más y la sorpresa del descubrimiento hizo famosos a Herschel y a su telescopio.

La notable habilidad técnica de William Herschel lo llevó a fabricar los mejores telescopios de su época, incluso superiores a los que se usaban en el Observatorio Real de Greenwich, convirtiéndolo en el astrónomo más destacado del siglo XVIII. En una ocasión un amigo le envió una copia del nuevo catálogo de 103 nebulosas publicado por Charles Messier (1730-1817) y Pierre Méchain y el astrónomo se apresuró a enfocar con su maravilloso telescopio aquellos objetos, con la esperanza de descubrir algunos que los autores del catálogo hubieran pasado por alto.
Ideó un método de apreciación de magnitudes comparando la diferencia de brillo de dos estrellas observadas simultáneamente y empezó a elaborar el principio de un nuevo catálogo. En 1798 publicó, junto con Caroline, su obra principal: Catálogo de las Estrellas. Todos los catálogos modernos de galaxias parten del suyo, el cual es conocido como el Catálogo General.

Gracias a la calidad de sus telescopios, concentró sus observaciones en los cuerpos celestes más distantes. La distribución espacial de las estrellas se convirtió en su principal objetivo de  investigación, iniciando una rama de la astronomía que hoy se conoce como estructura galáctica.
Sus descubrimientos fueron notables para su época; de hecho, muchas de sus observaciones y deducciones no pudieron apreciarse plenamente hasta el siglo XX.
Por ejemplo, comprendió que, debido a la velocidad finita de la luz, vemos los objetos celestes lejanos tal como eran en el pasado. Cuando escrutamos la profundidad del Universo, lo vemos tal como era hace miles de millones de años, cuando se emitió esa luz que nosotros recibimos ahora. Es decir, el Universo contiene el testimonio de su pasado. Tal hecho permitió llegar a la idea evolutiva del Universo, hoy predominante.

En 1800, William Herschel hizo otro descubrimiento muy importante. Estaba interesado en aprender cuánto calor atravesaba los filtros de diferentes colores que utilizaba para observar el sol, ya que notó que filtros de diferentes colores parecían pasar distintos niveles de calor. Pensó que los colores por sí mismos podrían contener diferentes niveles de calor, por lo cual diseñó un experimento para investigar su hipótesis.
Dirigió la luz del sol a través de un prisma de cristal para crear un arco iris y midió la temperatura de cada color y notó que su temperatura se incrementaba desde el violeta a la parte roja del espectro. Como control, Herschel decidió medir la temperatura más allá la porción roja del espectro, en una región aparentemente desprovista de luz solar. Para su sorpresa, encontró que esta región tenía la temperatura más alta de todas.

Realizó más experimentos sobre lo que llamó rayos caloríficos que existían más allá de la parte roja del espectro y encontró que fueron reflejados, refractados, absorbidos y transmitidos igual que la luz visible. Lo que había descubierto era una forma de luz o radiación más allá de la luz roja. Estos rayos caloríficos se renombraron rayos infrarrojos o radiación infrarroja.
El experimento fue importante porque era la primera vez que alguien mostraba que había formas de luz que no eran visibles al ojo humano.
William murió en su casa de Slough el 25 de agosto de 1822, a los 83 años.  Pero a pesar de su total entrega a la astronomía y a sus investigaciones, jamás renunció del todo a la música, pues disfrutaba de ella en forma personal.

Caroline Lucretia Herschel nació el 16 de marzo de 1750 en Hannover. Su padre procuró una educación polifacética a sus cuatro hijos varones, enseñándoles música, matemática, astronomía, filosofía y francés.
Sus dos hijas, como era habitual en la época, estaban destinadas a no aprender sino las tareas domésticas. Sin embargo, Caroline enseguida mostró interés por las conversaciones que tenían lugar entre su padre y sus hermanos.
En su afán de aprender, pronto encontró el apoyo paterno, que la hizo interesarse por la música y las ciencias. Ella recordaba como inolvidable la noche en que su padre le mostró las primeras constelaciones, así como un cometa que entonces era visible.
Su deseo de independizarse sólo se vio plenamente realizado cuando, a los 22 años, su hermano William la llevó con él a Inglaterra.
En Bath, él tenía la música como profesión y siempre muy cercano a su hermana, le enseñó canto e inglés. Además de ser cantante, Caroline ayudaba a su hermano en sus actividades musicales y juntos disfrutaban el tiempo libre con la construcción de telescopios. En la medida que pasaba el tiempo, ella iba ahondando sus estudios de matemática y Astronomía.
Así, mientras se ocupaba del mantenimiento de la casa de William, Caroline pudo retomar sus dos grandes aficiones: la música, donde se destacó como una excelente soprano y la astronomía, donde  pronto empezó junto con su hermano a pulir espejos para la construcción de telescopios y a ayudarle también en la catalogación y revisión de sus observaciones, aplicando para ello los conocimientos matemáticos que había podido adquirir. En poco tiempo pasó de discípula y ayudante de su hermano a colaboradora.
Además de ayudar a William en su trabajo, Caroline empezó a buscar cometas con un reflector de 150 milímetros, construido por ella misma. La mayor parte del tiempo realizaba observaciones de precisión sobre las que había hecho su hermano en la noche previa y para William fue una ayuda inestimable el tratamiento matemático que su hermana hacía de los datos por él obtenidos. 

El primer día de agosto de 1786, cuando William estaba en Alemania, Caroline Herschel descubrió su primer cometa, el cual fue descrito como el primer cometa femenino. Este descubrimiento empujó a la fama a la astrónoma de 36 años. Le valió un sueldo de 50 libras anuales por parte del rey Jorge III y el reconocimiento de las autoridades científicas de la época, que acogieron, con recelo unos y con admiración otros, algo tan inédito como el trabajo científico de una mujer. Fue la primera en tener una elevada posición en las ciencias y la monarquía, siendo recibida en varias ocasiones por la familia real.

El segundo cometa descubierto por ella resultó ser uno con período de 150 años. Descubrió en total ocho cometas en once años (entre 1786 y 1797), además de doce nebulosas. Continuó durante años su labor de catalogación, calculando las posiciones de sus descubrimientos y los de su hermano. Sus cálculos fueron siempre de una notable exactitud.
Los objetos de cielo profundo descubiertos por ella fueron incluidos en el catálogo que elaboró junto con William y actualmente figuran en el Nuevo Catálogo General, incluyendo nebulosas, galaxias espirales e irregulares y cúmulos abiertos.

Uno de sus grandes trabajos fue la reorganización del Catálogo Británico de John Flamsteed. Ella se dedicó a revisar y ordenar el catálogo estelar y en 1798 envió a la Real Sociedad Astronómica su Índice de Observaciones de Estrellas Fijas de Flamsteed, con una lista de 560 estrellas que éste había omitido.
Durante los siguientes 25 años se dedicó a la educación de su sobrino John, quien continuaría la saga familiar de astrónomos. Tras la muerte de William en 1822, Caroline regresó a su ciudad natal, Hannover. Durante esta época como investigadora independiente, produjo un catálogo de 2,500 nebulosas y recibió la medalla de oro de la Real Sociedad Astronómica por este trabajo.
En sus últimas décadas preparó los 8 volúmenes de la obra de William para su sobrino John, quien continuó el trabajo de su padre. Ella era ya una celebridad en el mundo científico, recibiendo visitas de los más eminentes personajes, como Karl Friedrich Gauss.

En 1835, cuando contaba 85 años de edad, recibió el nombramiento de Miembro Honorario de la Real Sociedad Astronómica junto con la matemática y astrónoma Mary Somerville. Fueron las primeras mujeres en Inglaterra en tener ese título. El nombramiento honorario se debió a que los estatutos impedían hacer miembros de número a las mujeres.
Tres años más tarde, Caroline también fue nombrada Miembro Honorario de la Academia Real Irlandesa y en 1846, con motivo de su nonagésimo sexto cumpleaños, el Rey de Prusia le otorgó la Medalla de Oro de la Ciencia.
Caroline Herschel vivió 97 años, conservando hasta entonces una salud física y mental fuera de lo común. Murió el 9 de enero de 1848 en su casa de Hannover.

John Frederick William Herschel  (1792-1871), continuo el trabajo en astronomía de su familia; agregó 525 entradas al catálogo de su padre, publicado en 1833. En ese año viajó a Sudáfrica, para observar el cielo del sur y produjo un nuevo catálogo (suma familiar) con 5000 entradas.
Parece que en julio de 1830 John, pudo observar Neptuno, pero no lo reconoció como un planeta, confundiéndolo con una estrella.

Referencias adicionales:
Herschel: Symphonies Nos. 2, 8, 12-14, 17:
Symphonie No.8 de William Herschel 8th symphony:

William Herschel (1738-1822) Sinfonia N.24 in do maggiore per orchestra - Allegro assai:

Herschel.Sinfonía 5. III Allegro:

Herschel's Symphony in D Major

William Herschel NATS 101:

Sir William Herschel: infrared radiation and its applications :

William Herschels discovery of the planet Uranus :

The Life and Times of Sir William and Caroline Herschel:

Part 1 - Astronomy Cast - Episode 172 - William Herschel - Released (1-10-2010:

William Herschel version rock symphonie #8 Symphony:

William Herschel’s catalog of Deep Sky Objects: http://seds.org/messier/xtra/similar/herschel.html
Caroline Herschel’s Deep Sky Objects: http://seds.org/messier/xtra/similar/cher.html

martes, 1 de noviembre de 2011

Volcán Turrialba

(Al cráter en 4 x 4)
Original publicado el 12/10/2011

Visité el Volcán Turrialba, la primera vez el 2 de agosto de 2006 y luego unas tres veces más, haciendo la caminata de ida y regreso, desde La Central hasta los miradores que hay alrededor de los tres cráteres.
 
Para los que nos gusta caminar, este estilo tiene su atractivo, no solo por el tipo de actividad física que se hace, sino también por la mayor oportunidad de interactuar con los compañeros, por el paisaje y las fotos.


El sábado 2 de octubre, muy gentilmente BioCursos-OET nos repitió una gira a la cima, que por motivos de fuerza mayor (seguridad, nubosidad y hora), fue cancelada hace un mes, por los operadores del tour de la última etapa, http://adventureparaisodevolcanes.com/tours/).


En unas dos horas usted puede viajar desde San José a La Central. Simplemente siga la carretera (2) hacia Cartago, la (219) hacia Cot, luego la (230) hacia Pacayas, Capellades, La Pastora y finalmente desvíese a la izquierda, donde hay un aviso del parque. 
Puede hacerlo en su propio vehículo (si no es muy bajo), casi todo el año, o si lo prefiere tome algún tour. En La Central hay estacionamiento y puede tomarse un cafecito, o desayunar en la típica soda Danza con nubes y en otros sitios.
Le aconsejo llegar temprano para ser de los primeros en ser atendidos (creo que no se puede hacer reservaciones), especialmente durante la temporada de lluvias, cuando por algún motivo (normalmente por seguridad) se cancelan algunas excursiones.

Solo se puede llegar a las inmediaciones del cráter por medio de este operador, pues dada la situación de una eventual emergencia, ellos pueden auxiliarle. Cuentan con los vehículos apropiados, sombreros duros, máscaras para filtrar el aire y equipo de primeros auxilios (me toco presenciar una apropiada atención, que suministró oxígeno a uno de mis compañeros).
Además, en al menos dos sitios del recorrido hay portones con llave en el camino y controles de Parques Nacionales.


Entonces luego de la explicación y las advertencias de rigor, abordamos los vehículos 4 x 4, un poquito incómodos para los largos de canillas (no es mi caso), especialmente en los dos asientos traseros. Pero para 30 minutos de ascenso, por un camino ondulante longitudinal transversalmente, casi sin posibilidades fotográficas, lo mejor es guardar toda la energía y expectativa para cuando llegue a la cima.
Una vez arriba, puede caminar (creo que otros 30 minutos) por los miradores y ver los cráteres, si está despejado.
En nuestro caso llegamos con un nublado total, pero en pocos minutos se despejó durante el tiempo suficiente para traernos algunos recuerdos fotográficos de nuestra experiencia. ¡No lo olvide, es lo único que puede extraer y, desde luego, su basura!

Tienes que encontrar lo que amas, dice Jobs

(Discurso emitido por Steve Jobs, Director Ejecutivo de Apple Computer y de Pixar Animation Studios, el 12 de junio de 2005)

Traducción libre de  J. A.V illalobos (07/10/2011)


Es un honor estar con ustedes hoy en la ceremonia de graduación de una de las mejores universidades del mundo (Standord). Nunca me gradué de una universidad. A decir verdad, esto es lo más cerca que he estado de una graduación universitaria. Hoy quiero contarles tres historias de mi vida. Eso es todo. No es gran cosa. Sólo tres historias.

La primera historia trata de conectar los puntos.
Abandoné el Reed College después de los primeros 6 meses, pero permanecí rondando alrededor de unos 18 meses, antes de realmente salir. ¿Por qué abandoné?
Comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era una joven soltera, estudiante graduada y ella decidió ponerme en adopción. Sentía que debía ser adoptado por graduados universitarios, por lo que todo estaba listo para ser adoptado por un abogado y su esposa. Salvo que cuando salí del vientre materno, decidieron en el último minuto que realmente querían a una niña. Por lo que mis padres, que estaban en lista de espera, recibieron una llamada diciendo: "tenemos un niño inesperado; ¿lo quieren?" Dijeron: "Por supuesto". Mi madre biológica encontró luego, que mi madre nunca se había graduado de la universidad y que mi padre nunca se había graduado de la escuela secundaria. y se negó a firmar los documentos de adopción definitiva. Finalmente accedió, cuando mis padres prometieron que algún día yo iría a la universidad.

17 años más tarde fui a la universidad. Pero ingenuamente escogí una universidad que era casi tan cara como Stanford, y todos los ahorros de mis padres obreros se gastaron en mi matrícula. Después de seis meses no pude ver el valor de esos estudios. No tenía ni idea de lo que quería hacer con mi vida ni como la universidad iba a ayudarme a resolverlo. Allí me estaba gastando todo el dinero que mis padres habían guardado toda su vida. Así que decidí abandonar y confiar en que todo funcionaría bien. Fue bastante aterrador en ese tiempo, pero mirando hacia atrás fue una de las mejores decisiones que nunca hice. Al minuto que abandoné dejé  de tomar las clases obligatorias que no me interesaban y comencé a visitar las que parecían interesantes.

No todo fue romántico. No tenía un dormitorio, así que dormí en el piso en habitaciones de amigos, devolví botellas de coca cola, por los depósitos de 5 ¢  y así comprar alimentos. Caminé 7 millas a través de la ciudad cada domingo por la noche, para conseguir una buena comida a la semana en el templo de Hare Krishna. Me encantó. Y mucho con lo que tropecé siguiendo mi curiosidad e intuición resultó ser invaluable más tarde. Permítanme darles un ejemplo:

Reed College en esa época ofrecía quizás la mejor instrucción de caligrafía en el país. En todo el campus cada póster, cada etiqueta en cada cajón, estaba bellamente escrita a mano. Como había abandonado y no tenía que tomar las clases normales, decidí tomar una clase de caligrafía para aprender cómo hacerlo. Aprendí sobre tipografías, sobre la cantidad de espacio entre combinaciones de letras diferentes, sobre lo que las hace grandiosas. Era hermoso, histórico, artísticamente sutil, en una forma en que la ciencia nos puede capturar, y me pareció fascinante.

Nada de esto tuvo incluso una esperanza de cualquier aplicación práctica en mi vida. Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando el primer computador Macintosh, todo volvió a mí. Hemos diseñado todo esto en la Mac.  Fue la primera computadora con tipografía hermosa. Si nunca hubiese tomado ese único curso en la universidad, el Mac nunca habría tenido múltiples tipografías o fuentes proporcionalmente espaciadas. Y dado que Windows acaba de copiar el Mac, es probable que ningún ordenador personal pudiera tenerlos. Si nunca hubiese abandonado, nunca habría asistido a esa clase de caligrafía y las computadoras personales no tendrían la maravillosa tipografía que tienen. Por supuesto era imposible conectar los puntos mirando hacia adelante cuando estaba en la universidad. Pero fue muy claro mirando hacia atrás diez años más tarde.

Una vez más, no se puede conectar los puntos mirando hacia delante; sólo pueden conectarlos mirando hacia atrás. Así que hay que confiar en que los puntos se conectarán de alguna manera en su futuro. Tienen que confiar en algo: sus agallas, destino, vida, karma, lo que les parezca.  Este enfoque nunca me ha fallado y ha hecho toda la diferencia en mi vida.

Mi segunda historia es sobre amor y pérdida.
 Tuve suerte  -Encontré lo que amaba hacer temprano en mi vida. Woz y yo iniciamos Apple en el garaje de mis padres cuando tenía 20. Trabajamos duro y en 10 años  Apple había crecido de apenas nosotros dos en un garaje hasta una empresa de 2 millones de dólares con más de 4000 empleados. Sólo habíamos lanzado nuestra mejor creación — el Macintosh — un año antes, y yo acababa de cumplir 30. Y entonces me despidieron. ¿Cómo puede uno ser despedido de una empresa que inició? Bueno, mientras Apple crecía contratamos alguien que pensé que era muy talentoso para liderar la compañía conmigo y por los primeras años las cosas salieron bien. Pero entonces nuestras visiones del futuro comenzaron a divergir y finalmente tuvimos una caída. Así que a los 30 yo estaba fuera. Una salida muy pública. Lo que había sido el foco de toda mi vida adulta se había ido, y fue devastador.

Realmente no sabía qué hacer durante unos meses. Sentí que había dejado caer la anterior generación  de empresarios - que había dejado caer la estafeta que me habían pasado. Me reuní con David Packard y Bob Noyce y traté de disculparme por mi mal desempeño. Fue un fracaso muy público, e incluso pensé en irme del valle. Pero algo comenzó lentamente a despertarse en mí — aún amaba lo que hacía. El giro de los acontecimientos en Apple no había cambiado un bit. Había sido rechazado, pero seguía enamorado. Y por eso decidí empezar de nuevo.
No lo vi entonces, pero resultó que ser despedido de Apple fue lo mejor que me pudo haber pasado nunca. El peso del éxito fue reemplazado por la levedad del ser un principiante de nuevo, menos seguro de todo. Me liberó para entrar en uno de los periodos más creativos de mi vida.

Durante los próximos cinco años, comencé una empresa llamada NeXT, otra empresa llamada Pixar y me enamoré de una mujer asombrosa que se convertiría en mi esposa. Pixar llegó a crear la primera película animada por computadora del mundo, Toy Story y es ahora el estudio de animación más exitoso. En un notable giro de los acontecimientos, Apple compró NeXT, regresé a Apple, y la tecnología que desarrollamos en NeXT es el corazón del actual renacimiento de Apple. Y Laurene y yo tenemos una familia maravillosa.

Estoy seguro de que nada de esto habría ocurrido si yo no hubiese sido despedido de Apple. Fue una medicina de mal sabor, pero supongo que el paciente la necesitaba. A veces la vida te pega en la cabeza con un ladrillo. No pierdas la fe. Estoy convencido de que lo único que me mantuvo fue que me encantaba lo que hacía. Tienes que encontrar lo que amas. Y eso es una verdad para tu trabajo como para tus amores. Tu trabajo va a llenar una gran parte de su vida, y la única forma de estar realmente satisfecho es hacer lo que cree es un gran trabajo. Y la única manera de hacer una gran obra es amar lo que haces. Si no lo han encontrado todavía, sigan buscando. No se conformen. Como son todos los asuntos del corazón, sabrán cuando lo encuentren. Y como toda gran relación, sólo se pone mejor y mejor con los años. Por lo tanto sigan buscando hasta que lo encuentren. No se conformen.

Mi tercera historia es sobre la muerte.
 Cuando tenía 17, leí una cita que decía algo como: "Si vives cada día como si fuera el último, algún día seguramente estarás en lo correcto". Hizo una fuerte impresión en mí y desde entonces, durante los últimos 33 años, me he mirado en el espejo cada mañana y me pregunto: "¿Si hoy fuera el último día de mi vida, haría lo que voy a hacer hoy?" Y siempre que la respuesta ha sido "No" durante muchos días seguidos, sé que tengo que cambiar algo.

Recordar que estaré muerto pronto es la herramienta más importante que nunca he encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones en la vida. Porque casi todo  -todas las expectativas externas, todo orgullo, todo temor de vergüenza o fracaso - sólo caen ante la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante. Recordar que vas a morir es la mejor forma que conozco para evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya están desnudos. No hay razón para no seguir su corazón.

Hace aproximadamente un año me diagnosticaron cáncer. Tuve un análisis a las 7:30 de la mañana, y claramente mostraba un tumor en mi páncreas. Yo ni siquiera sabía lo que era el páncreas. Los médicos me dijeron que esto seguramente era un tipo de cáncer que es incurable, y que tengo una esperanza de vida no mayor de tres a seis meses. Mi médico me aconsejó ir a casa y poner mis asuntos en orden, que es el código médico para prepararse a morir. Significa intentar decirles a tus hijos en pocos meses, todo lo que pensabas decirles en los próximos 10 años. Significa asegurarse de que todo esté perfectamente abotonado, para que resulte tan fácil como sea posible para la familia. Significa que debe decir tus despedidas.
Viví con ese diagnóstico durante todo el día. Más tarde esa noche tuve una biopsia, en la que metieron un endoscopio por mi garganta, a través de mi estómago y mis intestinos, colocaron una aguja en mi páncreas y consiguieron unas pocas células de tumor. Yo estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me dijo que cuando vieron las células bajo el microscopio, los médicos comenzaron a llorar porque resultó ser una forma muy rara de cáncer pancreático, que es curable con cirugía. Tuve la cirugía y estoy bien ahora.

Esto fue lo más cerca que he estado de cara  a la muerte, y espero que sea lo más cercano que llegue en unas pocas décadas más. Habiendo vivido esto, ahora puedo decirlo a ustedes con un poco más de certeza, que cuando la muerte era un concepto útil pero puramente intelectual:
Nadie quiere morir. Incluso las personas que quieren ir al cielo no quieren morir para llegar allí. Y aún la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie nunca ha escapado. Es como debe ser, porque la muerte es probablemente el mejor invento de la vida. Es el agente de cambio de la vida. Borra lo antiguo para dar paso a lo nuevo. Ahora lo nuevo son ustedes, pero algún día no muy lejano, poco a poco ustedes se convertirán en lo viejo y serán sustituidos. Siento ser tan dramático, pero es cierto.

Su tiempo es limitado, no lo desperdicien viviendo la vida de otras personas. No queden atrapados por el dogma  -que es vivir con los resultados del pensamiento de otras personas. No dejen que el ruido de las opiniones de los demás ahogue su propia voz interior. Y lo más importante, tengan el coraje de seguir su corazón e intuición. De alguna manera saben ya lo que realmente desean ser. Todo lo demás es secundario.

Cuando era joven, había una publicación asombrosa llamada The Whole Earth Catalog, que fue una de las Biblias de mi generación. Fue creado por Stewart Brand, no lejos de aquí en Menlo Park, y la trajo a la vida con su toque poético. Fue a finales de 1960, antes de las computadoras personales y la autoedición, lo hizo con máquinas de escribir, tijeras y cámaras polaroid. Fue algo parecido a Google en forma rústica, 35 años antes de que Google llegara, era idealista y desbordante con buenas herramientas y grandes nociones.

Stewart y su equipo realizaron varias ediciones de The Whole Earth Catalog, y luego cuando había concluido su tiempo, publicaron un último número. Fue a mediados de la década de 1970, ya tenía su edad. En la contratapa de su edición final había una fotografía de una carretera rural al amanecer, del tipo que pueden encontrar si piden un aventón, si fueran aventureros. Abajo estaban las palabras: "Stay Hungry. Stay Foolish". Fue su mensaje de despedida. “Stay Hungry. Stay Foolish”, siempre he querido eso para mí,  y ahora, que ustedes se gradúan para empezar de nuevo, les deseo:
“Stay Hungry. Stay Foolish.

Muchas gracias a todos.

5 comentarios:
Alejandra
dijo...

Gracias por traducirlo. :-)
8 de octubre de 2011 07:25

arambal
dijo...

Los genios se forman sobre los golpes que da la vida

9 de octubre de 2011 07:23

Anónimo dijo...

9 de octubre de 2011 22:08

Milton Fernández Fernández
dijo...

¡Muchas gracias por este aporte, don Jose!

10 de octubre de 2011 04:33

Liliana Velázquez dijo...

Don José gracias por compartir estas hermosas líneas, sus nietos lo harán personalmente.

24 de octubre de 2011 15:33


Plesiosaurios no eran dinosaurios

(Tampoco Pterodáctilos, Ictiosaurios y cocodrilos del Cretáceo)
Original publicado 16/08/2011

¿Por qué será que a los niños les gusta tanto aprender  sobre los objetos del espacio y sobre los dinosaurios?
Aunque casi nunca dicen que quieren llegar a ser astrónomos, pero si astronautas. ¿Dirán algunos que quieren llegar a ser paleontólogos?

Por mi experiencia con niños del vecindario y familiares, creo que se debe a lo grandes y pequeños que se nos ocurren que pueden ser, también a lo distantes que están en el tiempo y en el espacio, y que podemos imaginarlos, de colores, con formas caprichosas, con escamas o con plumas, etc.
Conversaba precisamente el domingo con mi nieto Juan José de ocho años, sobre las características particulares de los dinosaurios, que permiten distinguirlos de otros reptiles del Triásico, Jurásico y Cretáceo (hace 65 millones de años), que convivieron con los primeros. 
A los niños les interesa mucho esto y cuando se motivan, se vuelven expertos y no se les puede meter diez con hueco.
El artículo de La Nación nos cayó justamente en el momento preciso, para darnos una repasadita y aclarar conceptos.

Me llama la atención, sin embargo, como en menos de 15 días, periodistas encargados de divulgación científica, publican artículos que en su presentación y contenido están bastante bien, pero cometen errores en los títulos. ¿Será quizás por tratar de usar palabras que les parecen más familiares y cercanas al lector? El problema es que si no son correctas conducen a errores que los educadores tratamos de que no ocurran.
Si le parece vea las siguientes dos entradas en mis blogs, como ejemplos de este tipo de descuidos.

Además vea lo publicado en La Nación el lunes (imagen derecha, arriba), donde se hace referencia a un artículo de la revista Science, que reporta la posibilidad de que reptiles del Período Jurásico, denominados Plesiosaurios (que no son dinosaurios) parían en el mar sus crías, algo semejante a lo que hacen orcas, delfines y ballenas.
Que bueno que no se dice explícitamente que los Plesiosaurios eran dinosaurios, pero el título del artículo, algo descuidado para mi gusto, hace la asociación casi inevitable.
Con respeto les sugiero a los periodistas que cubren noticias en el campo de la ciencia y la tecnología, hacer lo que hacemos los educadores (que no tenemos por qué dominar todos los campos del conocimiento), esto es, apegarse al informe del instituto o revista científica de prestigio, donde se publicó lo referido a la investigación o descubrimiento.
Allí, aunque encontremos hipótesis que luego puedan ser desechadas (así es la ciencia), creo que no encontraremos titulares que conduzcan a errores de interpretación.

Bueno, para concluir le resumo la parte más interesante del artículo que leí en Science:  

Parece que los plesiosaurios no ponían huevos en tierra, sino que parían sus crías vivas en el mar y posiblemente las cuidaban, como hacen las ballenas.

No tenemos evidencia aún, si algún tipo de dinosaurio tenía un comportamiento semejante.
 1 comentarios:

Alberto Villalobos dijo...
Que tal Jose Alberto, me ha gustado mucho su blog. Realmente interesante,con temas de actualidad y muy bien presentado. Ya lo he puesto en mis favoritos. Le doy la dirección de mi blog por si se quiere dar una vuelta: http://hombrosdegigantes.blogspot.com/ Saludos Alberto Villalobos