sábado, 15 de agosto de 2026

Mientras la novia se vestía de rojo *( prublcado por Marie Lissete Alvarado 21/12/2010)*

Ya desde el 19 la emoción había generado en mí, una sutil ansiedad que no me dejaba dormir, esperando que ocurriera este extraordinario evento.
Hacía tanto tiempo que no miraba un eclipse lunar, ni otro acontecimiento astronómico, comparable a la pasada del Cometa Halley, o al eclipse total de sol de 1991. Aún el mismo día 20, traté de dormir en la tarde, para estar en óptimas condiciones y disfrutar la sombra sobre la Luna, pero fue inútil.

Había decidido verlo a la salida del Golfo de Nicoya, en la punta más Este de la península, llamada Punta Coral, tomando el tour del Manta Raya, organizado por Cientec

Mientras esperaba la llegada del bus, la Luna se fue elevando, entre las típicas nubes bajas vespertinas que ahora hay en San José.
El 20 amaneció algo nublado y ventoso, pero yo mantenía la esperanza de que ya a nivel del mar, las condiciones del tiempo fueran a mejorar mucho y afortunadamente así fue.
Con la llegada de la noche y la cercanía de la playa, el cielo empezó a despejarse y la Luna nos brindó su resplandor desde el inicio del viaje, como anunciándonos que en pocas horas tendríamos en primera fila la majestuosidad del eclipse.


Ya en Puntarenas el característico aire de mar nos dio la bienvenida y tan pronto abordamos, el catamarán  salió rapidito del puerto, con destino a nuestra cita. El cielo, a pesar de la majestuosidad de la silenciosa Selene, permitió encontrar algunas constelaciones que esa noche acompañaban su paso por el firmamento.

Poco a poco las luces de Puntarenas fueron quedando atrás, y en el horizonte frente a nosotros teníamos las colosales masas terrestres que como gigantes dormidos aparentaban indiferencia ante nuestra intromisión. 

El viento jugueteaba entre las pequeñas y espumosas olas que producía el paso del catamarán y me tendí un rato en la malla que tiene el Mantaraya en la proa.
Fue increíble ver las aves delante de la embarcación revoloteando y pescando, sentir la fuerza del viento sobre mi rostro, respirar profundamente ese inconfundible aire marino y contemplar desde allí la  Luna y las estrellas.


Y nos bajamos del catamarán en esa exquisita reserva de bosque tropical seco, con muy poquitita playa, pero si con pequeños cangrejitos que vestidos con su caparazones nos rodearon con temor, para ver juntos el eclipse.
Un coctelito y una cena deliciosa, preparada por David y su gente, muy bien coordinados con el cronograma del eclipse.

Armados con telescopios, binoculares y cámaras, o tan solo nuestros ojos, nos dedicamos a mirar el cielo, y a esperar el momento en que la Luna llegara a su cita, primero vestida de gris plata, luego de rojo y finalmente de plata otra vez. Pero estaba tan alta que la mejor posición para esperar el evento fue acostarnos en la arena.


Pasada la media noche, el eclipse comenzó, al principio casi era imperceptible, la entrada de la Luna en la sombra de la Tierra, pero si muy puntual en todas sus etapas.
Los cambios de tonalidad naranja, rojo claro y un profundo rojo ladrillo se fueron sucediendo, así como la oscuridad circundante y la aparición de estrellas poco brillantes, cúmulos globulares y galácticos y hasta la mismísima Vía Láctea.

Miramos hasta cansarnos, desde la tierra hasta el cielo y entre todos tomamos más de cinco mil fotografías. 
Yo no podía dejar de ver la Luna, estaba impresionante en su encuentro central con la sombra de la Tierra, entre Géminis y Tauro. Me dejó sin palabras el cambio de tonalidades como yo lo imaginaba, pero nunca había vivido; no llegó a un intenso color marrón, pero si era muy evidente el predominante tinte rojizo. 
Y no podía faltar alguno que otro meteoro que parecía jugar a las escondidas, desviando nuestra atención por unos pocos momentos.

Creo que hasta ahora en mi vida, no he tenido de noche, un espectáculo tan completo, apacible y romántico, en el cual haya participado la Luna, Júpiter y Saturno, sellando el amanecer con Venus, casi en su máximo brillo y todo rodeado de estrellas en el momento del clímax.

El resto del viaje siguió aportando detalles; los reflejos de la Luna en el ondulante mar, las últimas luces del puerto y el tranquilo regreso a San José.

Efecto de la cámara, el Manta Raya y las olas, jugando con las luces de Puntarenas

Tomé algunas fotos, pero el control manual de mi cámara, no se acopló bien con mi vista y anteojos. Les dejo algunas, pues para mí son recuerdos. Quizás las mejores permanecerán sin revelar, en los chips de mi cerebro.
Y algunas ligas a otros sitios para que siga usted viendo.

miércoles, 12 de agosto de 2026

Primer Festival de Adultos Mayores *** La Cazadora *** (08/08/2026 - Palmares de Pérez Zeledón)

Realizado en la Escuela Hernán Rodríguez Ruiz.

Se presentaron 10 grupos de varios lugares del país.
Las fotos son extractos de la actuación de mi esposa Rossy Estrada Durán.
Bailarina folclórica  del grupo "Al Son de la Vida", asociado al PIAM de la UCR y 
 coordinado por MSC. Maribel Matamoros Sánchez.




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jueves, 30 de julio de 2026

Parque Nacional “Los Quetzales”

De nuevo con los amigos del Grupo de Senderismo Autofinanciado (senderistas que concluyeron todos los cursos del PIAM-UCR) y conducida exitosamente (transporte, desayuno, entradas, refrigerio) por TRAILS el camino de Costa Rica (Edgar Cubero)  y su guía Karen.
Las fotos son de Rossy Estrada, los guías y algunos amigos.

Muy fácil de llegar al estacionamiento, por la carretera que lo lleva a  San Isidro de El General, a 75 km de San José.

Yo diría que para caminantes de todas las edades y todas la condiciones físicas, excepto  si tiene alguna condición relacionada con la altura (3190-2140 msnm) y la baja temperatura (5°C a 14°C), que lo  afecten negativamente.

No llovió ese día. Yo caminé con una simple camisa, pero desde luego use  sombrero o gorra, protector solar, zapatos con buena tracción, dos bastones e imprescindible agua o hidratante y algún (...bueno suficiente a su gusto) “snack” para reponer su energía. Nunca recargue su mochila.

Llévese todo lo que quiera (¡como recuerdo!) con su cámara solamente, y su basura.


Hay tres senderos:
Sendero Barajas: caminar por allí ese día (29 de julio de 2026)  fue una delicia; el piso es una alfombra de tierra suave (no fangosa), lana o musgo, y hojas muertas [https://www.youtube.com/watch?v=i3w6TvZQPKk].

Un techito de árboles que deja entra los rayos de Sol y lo protegen. No hay grandes obstáculos que rodear, ni gradas muy altas que imposibiliten el ascenso y el descenso;  por el contrario en varios tramos hay gradas construídas con troncos de árboles caídos, que son de gran ayuda.

 

 

 

Sendero Ojo de Agua: más corto y bastante diferente al anterior (terreno firme y soleado), en realidad hicimos un entronque con el anterior y lo tomamos como a medio camino.




Sus atractivos principales son los dos árboles huecos.
Para el primero y más grande necesita la ayuda de sus amigos para instalarse dentro del tronco y, desde luego un buen fotógrafo.


"Arbol hueco".
Foto de Roberto Cascante.


Sendero Zeledonia
En realidad es un plano inclinado curvilíneo de corta extensión cubierto con lozas de cemento  (1 m x 1m), excepto en los puentes-gradas,  son construídas con malla y postes metálicos.

 


 

 


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lunes, 20 de julio de 2026

Comuna 13 / Pueblito Paisa

 Si le han dicho que esta "comuna" es peligrosa, dificil de transitar y otros cuentos grises, mejor viste usted mismo esta comuna de Medellín. 

Quizás lo fue hace algunos años (1980-90), pero no el 11 de julio de 2026.
Puede ser por el diseño del tour que hizo Pavitur, por la guía general de "Eu" y por la guía local de Dayana.
Ella nos dijo  que vive en la casa de su papá, un zapatero remendón de Comuna 13. A sus 16 años, en el 2002, vivió los eventos violentos de desalojo de la narco-guerrilla en la Operción Orión, perdió a su esposo, logró sobrevir y ahora tiene un exitoso emprendimiento como guía en la comuna.

Desde luego, como en casi cualquier ciudad grande del mundo (inclusive en Costa Rica), usted debe tener cuidado por donde transita, especialmente durante la noche.
En Comuna 13 esté alerta con las motocicletas (de pasajeros y de carga) que suben y bajan, y de uno que otro automóvil que transita por las empinadas calles, quizás de unos 30° de pendiente.
Ahora cuenta con 5 escaleras eléctricas en los tramos más pronunciadas (pero si lo desea puede caminarlas a pie por las gradas, o los planos inclinados; a mis 83,3 creo que lo aguanto.
Antes de esas construcciones, los vecinos de Comuna 13 subían y bajaban (¡todos los días!) para llevar sus alimentos, los materiales de construcción, ir a la escuela, al médico y al trabajo.

 


 

Allí encontrará muchos y diversos sitios, donde saborear un helado, un refresco, una cerveza, almorzar, escuchar arte en vivo, ver pinturas callejeras, comprar artesanías muy particulares, asomarse al paisaje cercano y lejano y descansar, sin tener que preocuparse por su seguridad.

 

 



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Visitar el Pueblito Paisa fue una de las experiencias más agradables para Rossy (...la de las fotos, mi esposa...), para mi y para todos los costarricenses en esta excusión a Medellín, conducida por Pavitur.

 


 

 


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Me despido contádole una pequeña parte del Medellín metropolitano que pudimos conocer:
1000 COP = 0,25 USD = 140 CRC
Litro de leche 3 600 pesos, kilo de manza 4 700 pesos, kilo de bananos 1 800 pesos, fetuchini strognoff en el Parmesano (delicioso) 34 800 pesos, cerveza 20 000, refresco 14 000, café 8 000, taxi (mínimo) 5 000, taxi (motochiva, tuc-tuc) de Guatapé al hotel (unos 10 minutos) 15 000, UBER hotel a Centro Comercial Mayorca en Medellín (microbús confortable para 6 pasajeros) 10 000 c/u.



Frondoso árbol dentro del Centro Comercial Oviedo, en Medellín,

Virgen del Carmen, en Guatapé.

En un parque en Medellín.


¿Se parecen a los "Tuc-Tuc" que hay en Cahuita y Cocles?

Zócalo mostrando un  "silletero"
en Guatapé.

Bueno, digamos que me quitó un poco de estrés.
¡Pero nunca tengo!

 




¿Usted puede ver
la "cara de un chino muy serio"
(ojos, cachetes, nariz, bigote, boca, barbilla), que yo veo?
Estatua en el Plaza Botero en Medellín.

Puente atirantado
de la 4 Sur, en Medellín.

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