domingo, 7 de junio de 2026

Mi tio Hernán Villalobos

Hernán Villalobos Morales nació en Naranjo, Alajuela, el 7 de junio de 1914.
 Como mi mamá y mis otros cincos tíos, hijo de Don Lolo y Argemira (así aparece en el Registro Civil, en el de Lidilia aparece como Argimira). 


Mi primer recuerdo de Hernán fue cuando él venía a estudiar a San José, para convertirse en uno de los trabajadores, de un nuevo cargo público; “Inspector de Trabajo”. Supongo que al menos había concluido la escuela primaria.  

Recuerdo una herida que me dijo la causó una astilla de leña aún. siendo un niño que apenas gateaba, causada cuando alguien descuidadamente picaba leña con un hacha y la astilla voló a su cara.
También el hundimiento circular en su cabeza, como un diminuto cráter en el regolito lunar, causado por la pequeña pata de una olla de hierro negro que lo golpeó, parece con poca lógica, pero…
Recuerdo su casamiento con Ofelia Muñoz, cuando nacieron Carlos y Francisco, en Naranjo y su traslado a Turrialba. 
Seguro unos años antes, hicimos un viaje a Villa Quesada, pues me han enseñado una fotografía de él y yo en un Jeep oficial del Ministerio de Trabajo, cuando yo tenía unos 7 años, pero no recuerdo ese paseo. En esa fecha el Inspector de Trabajo de Naranjo, tenía una parte de la Zona de San Carlos bajo su cuidado.

En las vacaciones de quince días yo iba a Turrialba, al principio con mi abuelo, porque mi tío Hernán hacía las inspecciones anuales a las haciendas; Azul, Atirro, la Suiza, Tuiz, etc. Le llegaba un “
Jeep Willys curvito, tapa baja de doble tracción y chancha”, con todo y chofer.
Como yo soy unos siete años mayor que Carlos (“antiojudín” como le puso posteriormente –con cariño- mi hijo Ricardo), solo yo me encaramaba en el Jeep y acompañaba a Hernán casi todos los días. 

Los capataces de las fincas son gente agradecida y muchas veces obsequian con alguna cosa a los inspectores. Recuerdo que una vez nos obsequiaron un apetitoso “queso Turrialba”, era un hermoso cilindro amarillento como de tres kilos envuelto en tela encerada. Yo venía en el asiento trasero del carro con el queso entre las rodillas y precisamente hablando de él, cuando en una vuelta del camino nos topamos un carro en el que venía el dueño de la finca, quien se detuvo para saludar a mi tío. Pensando instintivamente que posiblemente el obsequio del queso no estaba autorizado, antes de que el señor se asomara por la ventana de nuestro carro, mi tío me dijo; “Pepeto, alcánceme esa libreta que está en el asiento detrás de usted”. Por suerte yo entendí el mensaje y dejé caer el queso a mis pies, para que no se viera. Cuando “paso el peligro” y nos alejamos, los tres nos reímos y mi tío cortó tres buenos pedazos de queso con una cuchilla, los que cominos alegremente para recuperarnos del susto.  

 Equipo de fútbol de Naranjo -1943-
03/04/1925
Hernán
María Luisa, Deifilia, Danilo, Lydilia, Elena.
 Estadio Nacional - 1963-
Hernán, Danilo, Lydilia y Francisco.




En Turrialba nacieron sus hijas Gilda y Sandra
Olvidé decirles que en Naranjo también había nacido Liliana, a la cual yo le cantaba una cancioncita con música flamenca (https://www.youtube.com/watch?v=v4U_zP4qCoo), que yo la alteré para que dijera: “Me llaman Liliana, Liliana Fernández, mi nombre es Liliana, Liliana del Carmen, Rodríguez Fernández”. No le gustaba para nada y se vivía acusándome con doña Ofelia.
Por mucho tiempo, antes de mis primeros primos y hermana, yo fui el único sobrino en una familia de siete solteros que me quisieron y cuidaron mucho, era casi como el hijo de todos.
Hernán y Lidilia fueron mis padrinos de bautizo y de confirma, también de mi  hijo Javier Alberto.
Cuando Hernán se pensionó o poco antes, se trasladó a vivir a Alajuela, cerca de la Iglesia de La Agonía, finalmente compró una casa en el Barrio La Trinidad.
Don Hernán murió el día primero de abril de 2007.
Doña Ofelia Muñoz Rodríguez, quien nació el 29 de noviembre de 1939, hija de Saturio y Salomé, murió varios años después que mi tío, el 16 de marzo de 2001.

sábado, 6 de junio de 2026

Nuevos horizontes

Por Eva Schnell

En un  lugar profundo y caliente de la Tierra, en el  manto superior, mucho más abajo de las montañas,  océanos y  volcanes,  dos entidades magmáticas pequeñas consciencias de calor y energía habían, nacido, crecido y ardido felices en las profundidades del manto terrestre. Se llamaban Chispita y Brasa.

Pero un día, Chispita suspiró (con una pequeña lluvia de diamantes) y dijo:

- Brasa, llevamos siglos viendo el mismo silicato de  hierro fundido, las mismas ondas de presión, los mismos cristales de carbono aplastados convertidos en diamantes que nunca nadie verá. Necesito un cambio de fulgores.


Brasa
, que era más práctica pero no menos curiosa,  arqueando una ceja de fuego respondió:

He oído rumores geológicos. En este país, hay volcanes muy activos como el Poás que expulsa magma a una temperatura de 1.000 °C, que es muy parecida a nuestro hogar.
Y así fue como las dos, burbujeando de emoción, esperaron pacientemente durante eones geológicos hasta que una grieta en el manto terrestre comenzó a abrirse. Chispita y Brasa se colaron en una burbuja de roca fundida que ascendía y comenzaron su viaje hacia arriba.

Al ascender por la cámara magmática del volcán se asomaron a un mundo nuevo, a pesar de las cenizas y vapor, se deslumbraron con algo inmenso,  hermoso, deslumbrante, rugiente: el sol que brillaba en el cielo. 



Chispita y Brasa se quedaron ardiendo, mudas, observando cómo aquella estrella ardía a 5.000 °C,  sin pausa desde hacía miles de millones de años.

- La Chispita soñadora bien encendida dijo:

- ¿Y si nos mudamos al Sol ?
-¿Seremos parte de esa estrella que mantiene viva a la tierra?
¡ Qué emoción! Nuestros átomos se mezclarían con el Sol y arderíamos felices para siempre en nuestro nuevo hogar.

- Pero fíjese bien —respondió Brasa, con su chispa científica.

- Eso que vemos no es solo brillo y calor. Es gravedad aplastante, vientos solares, y si nos acercamos demasiado, la corona nos deshará en millones de partículas sueltas.

- ¿Y eso es malo?- preguntó la Chispita soñadora.


- Seríamos luz. Seríamos parte de la estrella que hace viva la Tierra.  Arderíamos felices para siempre!

Las dos parpadearon de emoción y entendieron que así ya no serían Chispita y Brasa serían Sol.

Se despidieron del volcán con un suspiro humeante y chispearon en busca de arder en nuevos  horizontes, brillar en nuevas experiencias, disfrutar de nuevos destellos.

Integrarse en el Sol no es "morir", sino volverse  luz ... energía.

- Entonces… ¿vamos?
- Vamos. Y así fue.


Epílogo solar

Y desde entonces, cada mañana, cuando el Sol sale por el este y calienta la Tierra, hay dos pequeños destellos un poco más brillantes que el resto que desde la física, dejaron  de ser Chispita y Brasa.

Pero si miramos con mucha atención (y con mucha ciencia en el corazón), podríamos pensar que allí siguen Chispita y Brasa, juntas, navegando felices y ardiendo sin prisa, buscando iluminar siempre nuevos horizontes.

* Taller: Escriba su cuento de ciencia ficción (viaje por el sistema solar)

CG022 1-01. PIAM - U.C.R. 1.2026. villalobosjosealberto@gmail.com

Es hoy

Por Natalia Henchoz

*

Finalmente, mi espera ha terminado.

Todo lo que he aprendido durante los últimos años, especialmente las enseñanzas contenidas en la página tres del Manual del Explorador Espacial, y aquello por lo que he respirado, soñado y trabajado durante la última década, está a punto de convertirse en realidad.

Me he preparado física, emocional e intelectualmente para este momento. Cada sacrificio, cada entrenamiento y cada noche de estudio me han conducido hasta aquí.

Es noviembre del año 2191.

Dentro de pocas horas abordaré la nave Aberlemno-10.

Durante setenta y dos horas visitaré la Estación Espacial Picti, aprovechando el breve período de transición que ocurre cada dos años cuando se realiza el cambio de turno de su personal. Millones de personas han solicitado este privilegio. Muy pocas lo han conseguido.

Para mí, este viaje representa mucho más que una simple visita.

Fue también el sueño de mi padre.

La historia apenas menciona su nombre. A pesar de ser un hombre extraordinariamente rico y, debo admitir, algo caprichoso, desperdició la oportunidad que la vida le ofreció cuando el programa espacial apenas comenzaba. Nadie conoce con certeza las razones de su renuncia. Algunos hablan de miedo; otros, de orgullo. Lo único que sé es que aquel sueño inconcluso pasó a mí como una herencia silenciosa.

Pero mi historia será diferente.

Yo sí estoy preparada. .

Durante años cultivé una amistad con Fíanchi, quien  se desempeñó como comandante de la Base Espacial Picti, instalada sobre el asteroide 3753 Cruithne. Sus mensajes, relatos y observaciones me enseñaron a mirar más allá de mi propio mundo.

Gracias a él aprendí a amar aquel pequeño cuerpo celeste que acompaña a la Tierra en su viaje alrededor del Sol.

También aprendí a contemplar nuestro planeta desde otra perspectiva.

La Tierra ya no es para mí solamente el lugar donde nací. Es un oasis azul suspendido en la oscuridad infinita.

La Luna dejó de ser un simple satélite para convertirse en una compañera fiel de nuestro viaje cósmico.

El Sol, con su inmensa energía, se transformó en el corazón silencioso que mantiene unido nuestro hogar estelar.

Y comprendí algo aún más importante: la perfecta sincronía de todos ellos.

La belleza de formar parte de este Sistema Solar.

La pequeñez de mi existencia frente a la inmensidad del universo.

Y, al mismo tiempo, la inmensa grandeza de cada vida que habita este pequeño planeta.

 Hoy es el día.

Mientras observo el reloj de cuenta regresiva, siento cómo mi corazón late con una fuerza que jamás había experimentado.

Dentro de exactamente cinco horas partiremos a bordo de La Patrulla Espacial. Los cálculos orbitales indican que esta es la ventana perfecta para el lanzamiento. Un margen de tiempo tan preciso que apenas dura unos minutos, pero suficiente para que la misión tenga éxito.

 Cinco horas.

Después de diez años de preparación, cinco horas parecen apenas un suspiro.

Pronto abandonaré la superficie terrestre y contemplaré desde las estrellas aquello que durante toda mi vida observé desde abajo.

Y cuando llegue a Picti, cuando vea la Tierra flotando en el vacío, sabré que todos los esfuerzos, todos los sacrificios y todos los sueños heredados habrán valido la pena.

Porque algunas aventuras no se emprenden para descubrir nuevos mundos.

Se emprenden para descubrir quiénes somos realmente.

Aquella mañana de noviembre comprendí que los sueños no pertenecen a una sola generación. 

Viajan de padres a hijos, esperando a que alguien tenga el valor de hacerlos realidad. 

Y mientras la Aberlemno-10 se preparaba para partir, entendí que el verdadero destino de mi viaje no era una estación espacial ni un asteroide lejano, sino una nueva forma de mirar la vida, la Tierra y mi lugar en el universo.

 Natalia; 17/10/2026.

* Taller: Escriba su cuento de ciencia ficción (viaje por el sistema solar)

CG022 1-01. PIAM - U.C.R. 1.2026. villalobosjosealberto@gmail.com

Dos lunas

por Ilse Ma. Blanco González.
*

En octubre de 1955, los periódicos ya hablaban del Proyecto Vanguard y de los futuros satélites que algún día orbitarían la Tierra.

La Luna seguía siendo un mundo inalcanzable, y solo los curiosos y los enamorados podían viajar hasta ella con su imaginación.

Fue en ese mes de octubre, cuando tuvieron la dicha de cruzarse en el camino Rodrigo, un hombre galán, contador y con alma de poeta, y una mujer hermosa, inteligente, y bohemia llamada Iris.  Solo una sola mirada de complicidad en ese instante fue suficiente para iniciar un sentimiento que no habían experimentado hasta ese momento.


Me gusta pensar que aquel nuevo sentimiento en sus vidas fue influenciado por algunos acontecimientos astronómicos que se dieron en ese mes. Aunque en ese momento no hubo un eclipse total visible ni un gran cometa surcando el firmamento, lo que sí ocurrió  fue una rareza celeste:  se vieron dos lunas llenas en un mismo mes. La primera apareció el día primero y la segunda el día treinta y uno, fenómeno que hoy conocemos como una Luna Azul, aunque no por su color.

El universo fue especialmente generoso con los nuevos enamorados, no solo regalándoles esas dos lunas llenas, sino también otros acontecimientos estelares que serían testigos de aquellos momentos de pasión, como si fueran señales enviadas desde el cielo para unirlos cada vez más.

La Luna se lució aún más cuando estuvo especialmente cerca de la Tierra y pasó por el perigeo, el punto más cercano de su órbita. Por eso se veía ligeramente más grande, hermosa y brillante de lo habitual.

Y si eso no hubiera sido suficiente para Rodrigo e Iris, sobre ellos cruzaron las lluvias de meteoros Dracónidas y Oriónidas. Las primeras provenían de los restos del cometa 21P/Giacobini-Zinner; y las segundas, del antiguo polvo dejado por el cometa Halley, ambos testigos silenciosos del nacimiento de un nuevo amor.

Una de aquellas noches de octubre, el cielo se engalanó con una hermosa conjunción entre la Luna y Júpiter, que aparecieron muy próximos en el firmamento, fue un hermoso espectáculo, ambos se veían a simple vista extremadamente brillantes, tal cual se veía el brillo en los ojos de los nuevos amantes cuando cruzaban sus miradas.

Para mí no hay duda de que aquella era una señal de que Rodrigo e Iris estaban destinados a continuar juntos por el camino en el que habían coincidido. Algo importante que cambiaría sus vidas, los esperaba en un futuro no muy lejano.

En aquella época, la humanidad se encontraba a las puertas de la Era Espacial. Todavía faltaban dos años para el lanzamiento del primer satélite artificial Ruso el Sputnik 1, y un poco más de una década para que un ser humano caminara por primera vez sobre la Luna.

Mientras tanto Rodrigo e Iris seguían viajando en sueños, elevando sus miradas hacia el firmamento mientras caminaban tomados de la mano, cómo esperando algo más, no solo las noticias de los nuevos avances astronómicos, sino de algo que los sorprendiera aún más.

Gracias a aquellos acontecimientos astronómicos, a los viajes imaginarios y a los poemas que Rodrigo escribió y dedicó a Iris, ella terminó rindiéndose a su encanto y le dio el sí definitivo a su petición de compromiso.

Con el paso del tiempo unieron formalmente sus vidas y, cuatro años más tarde, un martes de abril de mil novecientos cincuenta y nueve, y como fiel testigo de aquel momento, en el firmamento brillaba con todo su esplendor Sirius, la estrella más luminosa de la noche, no sin antes saber que  la Luna en su fase de cuarto creciente se dejaba ver como un delicado cachito de luz colgando del horizonte, tan frágil y brillante como una sonrisa, ambos  eventos listos para ser testigos del acontecimiento tan importante y fruto de su amor que esa noche vivirían Rodrigo  e Iris :  ESA  NOCHE NACI YO.


Dedicado a mis padres por traerme al mundo y dejarme de herencia ser una romántica soñadora.

Agradecimiento al profesor y físico José Alberto Villalobos por enseñar sus conocimientos con tanta pasión, entrega, y alegría y dejarme ver con otros ojos nuestro universo, el sistema solar del cual soy una minúscula parte.

* Taller: Escriba su cuento de ciencia ficción (viaje por el sistema solar)

CG022 1-01. PIAM - U.C.R. 1.2026. villalobosjosealberto@gmail.com

jueves, 28 de mayo de 2026

Finca Los Lotes; Tres Ríos. *Visita del 28/05/26*

87351834

 Fotos de Rossy Estrada

A solo -- km de mi casa en San Francisco de Dos Ríos, llegamos a la extraordinaria Finca los Lotes ¡Y a un Río más, el Tiribí
Puede viajar por Sabanilla de Montes de Oca (ruta 202), llegar a la parte más alta, cerca del hospital Chacón Paut y bajar un poco. 
O como lo hicimos nosotros, por Curridabat, Tres Ríos, subir hacia Dulce Nombre por  la 2027 y cuando encuentre el rótulo de Planta Hidroeléctrica Lotes, tome un camino de lastre hacia la derecha, y en  menos de un kilómetro llegará a las oficinas y el estacionamiento.


Farolito japonés/ amapolita (Abutilon hybrydum)


 La visita la realizamos (Grupo de Senderismo Autogestionado), por iniciativa de Gio, quien consiguío los contactos y el respectivo permiso, pues la finca aún no está abierta al público. Quieren convertirla en  un Parque Nacional y están trabajando fuerte, acondicionando los jardines y senderos, para lograrlo pronto. Ya hay servicios sanitarios limpios.

Hibiscus genus.

Arbusto de la mermelada (Streptosolen jamensonii).

 

Tienen varios viveros y sitios para la reproducición de plantas muy variadas, que la Municialidad del cantón de la Unión utiliza para embellecer todos sus parques.

También está la planta de potabilización de agua para Dulce Nombre y otras localidades.
Allí recibimos una breve, pero muy clara explicación sobre el proceso, desde la parte física, con sulfato de aluminio para iniciar la coagulación y precipitación de "lodos", pasando por los filtros de arena, cada vez más fina, hasta la parte química de desinfección con cloro. Todo bien controlado, según los protocolos requeridos.

Sitio de una de las primeras

plantas hidroléctricas de Costa Rica

Será pronto un museo.

 Los senderos me parecieron  accesibles y con "mantenimiento" adecuado.
Son cortos, pero atractivos, con muchas oportuidades para apreciar y fotografiar plantas, flores, hongos, mariposas, orugas, etc. Como cortesía de la institución, nos acompañó como guía ---, unos de sus funcionarios, cuya colaboración y explicaciones fueron valiosas. 


 

Mural cerca de la planta de tratamiento de agua.

 

 


Milpiés; según "Lens" 👆


 


Creo que la mariposa es una "Chlosyne janais"
https://mariposa4363.blogspot.com/2012/01/chlosyne-visitante.html


 



 

Zinnia peruviana (San Rafael)


Fotos de Ana Córdoba



Fotos de Roberto Cascante

 


 


jav