1. Federico, Pepe y Marina. 4
2. Yinyin el ratoncito héroe. 8
3. Helados de sorbetera en cucurucho
llegan a Naranjo, el 02/08/1925 14
4. El pisa papel del Bellavista. 17
5. El hombre que se encontró a sí mismo. 23
6. Costurera de pueblo -1955- 27
7. Chindo y Maura. 32
8. Esas cosas de la vida; las computadoras. 39
Teatro 1. (8 obras
cortas)
Autor: José Alberto Villalobos Morales.
Editor: Javier
Alberto Villalobos Umaña.
Diagramación:
Ricardo Villalobos Umaña.
ISBN:
Zapote, San José.
Costa Rica.
9 de febrero de
2026.
Me gusta el Teatro, verlo y practicarlo.
Quienes hemos sido educadores, en el aula y en la calle, creo que tenemos cierta
disposición hacia este bello arte.
He tenido la oportunidad de actuar en teatro, primero de manera virtual,
durante la pandemia y luego de manera presencial.
Esto ha sido en el Curso de Teatro Alternativo y de la Memoria, que dirige la profesora
María Nieves Barahona, para el PIAM de la U.C.R.
Durante la pandemia practicamos y grabamos por medio de la plataforma Zum.
Ya presencial tuvimos clase en el aula. El grupo se presentó en público, en la
sede de la U.C.R. de Puntarenas, en la Facultad de Educación y en la Biblioteca
Nacional.
El Programa Nexos de Canal 15, nos hizo un video.
Como siempre me ha gustado escribir, pensé que construir un guion para teatro, era
casi un paso natural, aunque desconocido, por la técnica y el ordenamiento. He
tenido qué revisar y corregir varias veces, a medida que aprendo y practico.
Comencé con la colaboración que le presté a mi amiga Marie Lissete Alvarado,
para su guion “Esas Cosas de la Vida; las Computadoras”. En esa
oportunidad sólo participé con el formato
y la estructura.
Luego en el PIAM se me presentó de nuevo la oportunidad, que concluí hace unos
meses con “Yinyin, el ratoncito héroe”, basado también en un
cuento de Marie.
Espero que disfrute la lectura de estos guiones y pueda poner en práctica
algunos.
José Alberto Villalobos Morales
9 de febrero de 2026.
villalobosjosealberto@gmail.com
87351834
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1. Federico, Pepe y Marina
Basado en un chiste que circula por allí.
Personajes: Pepe y Marina son esposos. Marina está
a punto de dar a luz. Federico es el chofer de UBER, que todos los días
lleva y trae a Marina a su trabajo en el 911. El doctor Ardón.
Escena 1.
[En el estacionamiento del Hospital Calderón Guardia.
Marina y Pepe se bajan del carro y se despiden de Federico].
PEPE
Muchas gracias, Federico, no sé qué haría sin vos.
Siempre estás presente. Te debo una.
¡Que una, te debo muchas!
FEDERICO
Me voy a quedar aquí en el parqueo,
por si vos o doña Marina me necesitan
para algo, quien quita un quite.
MARINA
Ay siiii..., Federicoquillooo.., gracias por todo.
Que salvada que vos siempre estás a un telefonazo
de distancia. No sé qué haría yo sin el mejor amigo
de mi “husband”. ¡Verdad que sí…! Pepiiillo.
[Pepe y Marina se
van y luego entran al consultorio
del doctor Ardón].
Escena 2.
[En el
consultorio, el doctor los saluda
e invita pasar]
ARDÓN
Pase adelante doña Marina, siéntese aquí.
Ya casi la pasamos a la cama para que usted comience
su labor de parto. Veo que está prontísima.
[Dirigiéndose a
Pepe].
Usted se queda afuera.
Miré, puede sentarse en aquella silla.
Lea una revista; no se puede fumar.
Pero espere tranquilo
[Sonrisa muy
burlona].
A usted nada le va a pasar.
Cualquier cosa que yo no pueda resolver,
le pego una llamada. ¿Es 27 05 50 síiiii?
[Pepe se sienta en
la silla,
toma una revista
y sacar el teléfono celular].
PEPE
[Pensando en vos
alta].
Voy a poner a cargar este bicho,
no sea que la llamada de Ardón me coja sin carga.
[Federico sigue en
el estacionamiento
dentro de su carro, muy tranquilo, casi dormitando].
Escena 3.
[En la sala de
parto,
Marina comienza a sentirse incómoda,
siente un dolor cada vez más fuerte
en la parte baja del estómago].
MARINA
Ayay, Ayyy..., doctor, cada vez me duele más.
Es mi primera vez, deme algo para aliviarme.
A lo mejor el chiquito de Pepito es muy grande.
Ayayay, ya no aguanto.
ARDON
No se preocupe Marinita.
Usted va a ser la primera en usar este invento chino.
Es maravilloso. Lo compré en un laboratorio,
En Wuhan, ¡libre de COVID, por supuesto!
Me llegó ayer. Mírelo no es una monada.
MARINA
Y cómo funciona… No me va a pasar nada, ni a Pepe.
Es que no tenemos más familia.
¡Bueno sin contar a Federicoquito,
que es como de la misma casa!
ARDON
No… No. Mire funciona así.
Yo le pongo un porcentaje, voy a ponerle 10%.
Y entonces aquí está la maravilla.
¡El mismo porcentaje de dolor se le pasa al papá de la criatura!
Solo le coloco a usted esta pinza en el ombligo.
Que identifica el ADN de usted, del bebé y el papá.
Esta maravillosa antenita localiza al papá.
Eso sí, debe estar en un rango menor a cien metros.
MARINA
¿Cómo? Bueno que sea lo que sea. Diay probemos.
Ayayay… Ardoncito
[Le agarra la mano
donde no tiene el aparatito]
Me sigue doliendo mucho.
Póngale un 50% a esa chinada.
¿Cree que sirva? ¿porque no es gringa verdad?
¿No está hecha por la TESLA de Elon Musk?
Bueno a la mano de dios.
ARDON
Bueno casi… No se preocupe.
Me llegó ayer de contrabando desde Taiwán.
Creo que aguanta un 100 por ciento, voy a usarlo.
[Le da vuelta al
control hasta el final].
MARINA
[Como drogada].
Aaahh Ardoncito. Qué maravilla! estoy como en una nube!
No siento nada, nadita de nada.
¿De verdad que se le pasa el dolor al papá del niño?
¡Hay que torta!, Que estoy diciendo y ahora. ¿Qué hago?
¿Funcionará con la hora de Costa Rica?
ARDON
¡No solo con la hora, con la geografía de San José y del
hospital!
Se lo dije… Estos productos coreanos son buenísimos.
Casi como las novelas turcas. Nunca fallan.
Escena 4.
[Pepe sigue
dormitando en la silla,
pero con su celular
en la oreja y con altavoz.
Entra una llamada
al celular de Pepe.
“ring” muy fuerte].
PEPE
Aló doctor Ardón, que pasó. ¡Cuénteme!
¿Todo ha salido bien? Aló… Aló.
FEDERICO
[En altavoz].
¡No Pepe, no es el doctor Ardón!
Soy yo Federico.
AAAyyy… ¡Pepe…. Pepe!
[Jadeando].
Estoy aquí en el taxi.
¡Pero creo que me voy a morir!
Tengo un terrible dolor en la parte baja del estómago.
¡No me lo explico! Todo estaba bien hace cinco minutos.
Ni te lo imaginas.
AAyyy, Ayayay.
¡Bueno quizás Marina!
2. Yinyin el ratoncito héroe
Basado en el cuento “El sueño de Tiang-Tsú”, por Marie
Lissette Alvarado. Publicado en “El escorpión de jade y otros
Cuentos”.
EDiNexo, 2016, páginas 61 a 68.
Personajes: Dioses, el sol, la luna y dos más vestidos al
estilo de la mitología griega. Chiang-Tsú, un esbelto joven de 21 años. Nabiko,
una linda mujer. YinYin. Un pequeño ratoncito y su padre. Riachuelo. Siervo. Lobo.
Águila. Todos con disfraces, o con una máscara alusiva.
Narrador:
La historia se desarrolla en el lejano Oriente, hace tanto tiempo que es
imposible precisar el momento en que ocurrió. Solo sabemos que fue en un
pequeño valle rodeado por hermosas montañas y cristalinos ríos,
llamado Hin-Tiang.
Escena 1.
[Paisaje de montaña,
con Chiang-Tsú,
el dios sol y la diosa luna].
DIOSES
Todo está muy bien en el valle Hin-Tiang.
Hemos hecho muy buen trabajo con la naturaleza y con los humanos.
Todo progresa en armonía y paz.
Nos respetan y nos aman, igual que nosotros a ellos.
CHIANG-TSÚ
[A la orilla del
lago,
dispuesto a nadar].
Voy a nadar un poco,
para llegar fresquito donde mi amada Nabiko.
LUNA
[Grande y brillante
asomándose sobre las
montañas que rodean
el valle,
pero con aspecto desafiante].
Joven, ¿ Como te llamas? Ven acá un momento.
Te voy a ordenar una cosa.
CHIANG-TSÚ
Soy Chiang-Tsú.
¿Qué quieres, o luna, diosa de la noche?
LUNA
Quiero que seas mi amante y mi esclavo.
.hora sólo cumplirás todos mis deseos.
CHIANG-TSÚ
Eso no lo haré, amo a la princesa Nabiko, mi prometida.
Ella me espera en la aldea.
Debo apresurarme. No Quiero llegar tarde.
LUNA
[Imponente, soberbia,
enfurecida
y con voz muy grave,
sonido de truenos y
relámpagos].
Pues entonces
maldigo el valle. Nadie podrá salir nunca de él.
Ustedes, humanos, animales y toda cosa viva se convertirán en figuras de
piedra.
Nabiko será un espantoso monstruo acuático.
Nunca podrá salir del lago, sólo asomará su triste cabeza.
Y tú insolente Chiang-Tsú, serás un dragón volador.
Solo saldrás todas las tardes de las entrañas de la montaña.
Durante un corto tiempo, mientras el sol se está ocultando
Te podrás acercar al lago. Podrás ver a Nabiko.
Pero nunca llegarás a unirte con ella.
Escena 2.
Narrador: Pasaron días, meses y años. En las afueras de las
montañas malditas la vida transcurría normalmente. Todos, animales y humanos
conocían la historia.
Pero un día un insignificante y joven roedor llamado Yinyin se
convertiría en el héroe de esta historia.
PADRE DE YINYIN
[Con disfraz
de ratón y dirigiéndose a Yinyin].
No has cumplido con recoger la cantidad de raíces tiernas que te encargamos.
Anda ve por el borde de las montañas malditas.
Allí encontrarás muchas. Y no regreses, aunque llegue la noche.
YINYIN
Ya es muy tarde en la noche. Aún no he recogido
suficientes raíces.
Me voy a meter en este huequito para dormir. Mañana sigo con el trabajo.
[Apagar las luces por 10 segundos].
¡Pero ¿Qué es esto?!
Es la única y secreta entrada y salida al valle Hin-Tiang.
¡La he encontrado!
Narrador: Yinyin memorizó el lugar del agujero y fue a su comarca
para que le brindaran ayuda, pero como siempre fue menospreciado y castigado
por no haber cumplido con la tarea asignada.
Decepcionado, escapó hasta llegar a un riachuelo, que le preguntó qué le
ocurría.
Escena 2. Riachuelo, siervo, lobo y águila.
RIACHUELO
Conoces el problema y la solución. Pero resolverlo es muy
peligroso.
Debes llegar a la cumbre más alta.
Donde el dios sol besa a la diosa Tierra, para brindarle su
aliento de vida.
Ahí hay una planta mágica que le sirve de guía a Tong-Chen,
el cometa de los deseos, cuando se dirige a visitar a su padre sol.
Quien la muestre al cometa se le concederá cualquier deseo.
Pero solo quedan tres días para que esto ocurra.
YINYIN
[Monta un gran
siervo blanco
que se ofreció a llevarlo].
Bueno gracias, amigo siervo, me subiré a tu lomo.
Y me agarraré fuerte de la crin de tu cuello.
¡Vamos!
SIERVO
Voy a correr tan rápido que te parecerá que volamos.
Te llevaré a lo más alto de la montaña, tanto como yo pueda.
No importa si es de noche, o de día.
[Yinyín y el siervo dan varias vueltas rápidas
por el escenario].
YINYIN
[El siervo está muy
cansado,
jadea y casi no puede caminar].
Amigo, gracias por tu esfuerzo. Veo que estás muy
cansado.
Tus gastadas pezuñas están sangrando.
Descansa aquí yo seguiré solo, hasta llegar a la cima.
LOBO
¿A dónde vas pequeño roedor?
Sos un pequeño bocado, pero de todas maneras te voy a comer.
Tengo mucha hambre y afilados dientes.
YINYIN
Un momento señor lobo.
¿Es que no sabes la historia del valle embrujado por la luna?
¿y como yo Yinyin voy a salvarlo? ¡Ya te la cuento!
Pero te propongo que me lleves montaña arriba y compartiremos honores.
LOBO
No es necesario, conozco esa historia.
Yo soy el único sobreviviente de la maldición. Mi madre me ayudó y me salvó.
Si vas a salvar la comarca, entonces te voy a ayudar.
He esperado este momento toda mi vida.
[El lobo y Yinyin,
dan varias vueltas rápidas
por el escenario].
YINYIN
[El lobo está muy
agotado].
Mira amigo lobo, en primer lugar, gracias por no comerme.
Pero has escalado sin descanso. Ya llegamos a la cúspide de la montaña
Veo que ya no puedes más. Descansa para que te recuperes y cuentes esta hazaña.
Por si yo no puedo. Seguiré solo.
[Se separan un poco
y Yinyín se dirige a un barranco
donde se ve la planta].
¡Haaay. Me caigo!
Por tratar de agarrar la planta mágica.
Me resbalo y estas rocas que se desprendieron me van a llevar
hasta el fondo del abismo.
No podré cogerla.
¡Auxilio!
LOBO
[Agarra con sus
dientes al ratón
de la punta de su cola].
No tengas miedo amiguito, no te voy a comer, sólo te voy
a poner a salvo aquí.
Donde está esa preciosa flor. ¡Pero tú tienes que cogerla!
Con lo que puedas.¡Tus manos o tu boca!
Narrador: En
ese momento, se elevó desde lo profundo del valle una enorme águila, furiosa
porque las rocas que cayeron casi destruyen
el nido que estaba construyendo. Estaba dispuesta a matar al lobo y su ratón.
A pesar de que ambos animales son enemigos naturales Yinyin le explicó
las razones por las que estaban allí y lo importante que sería su ayuda.
ÁGUILA
Está bien. Veo que no fue tu culpa y estás tratando de
hacer algo heroico.
Móntate aquí y te sujetas con fuerza de las plumas de mi cuello.
¡Pero cuidadito me vas a arrancar alguna!
Vamos, a volar en picada para agarrar velocidad.
Regresamos aquí, tomas la flor y nos
dirigimos a las afueras del valle.
Para llegar a tiempo y le plantees la situación al dragón. A ver qué
pasa.
Narrador: Finalmente Yinyin tuvo
al dragón frente a frente. Y le hizo entender la forma de romper el hechizo.
Chiang-Tsú, que esperaba este desenlace, escondido entre los árboles vio la
señal de Yinyin para empezar a volar hacia el firmamento y enfrentarse al
cometa.
YINYIN
[Montado en el
cuello del dragón
muy cerca de su boca
y con la flor en una mano].
¡Vamos! Quieres volver a ser Chiang-Tsú.
Y estar de nuevo con la bella Nabico.
¡Sube y enfréntate a Tong-Chen!
¡Pídele tu deseo!
La magia de la flor es más potente que las cinco colar del cometa.
[Se encienden más luces del escenario,
salen flores del suelo, el riachuelo
y los animales se juntan,
aparece Nabico por primera vez].
DIOS SOL
[Con voz solemne
fuerte y pausada].
Ahora quitaré la maldición. Restauro la belleza del valle.
Y tú Luna, sólo te verás bien de noche.
Quedarás dándole vuelta a la Tierra.
Para siempre mostrándole siempre la misma cara.
Narrador: Chiang-Tsú y Nabico al fin pudieron
tocarse y procrearon los hijos de una nueva historia.
Yinyin ya no pudo respirar, perdió el conocimiento y de inmediato murió
precipitándose al vacío.
Pero para que este héroe y el resto de sus amigos nunca fueran olvidados, el
padre de los dioses los convirtió en constelaciones para que generación tras
generación los siguieran viendo.
Allí están las constelaciones Aquila (el Águila), Lupus (el
Lobo), Draco (el Dragón), Cetus (el Monstruo Acuático)
y Eridanus (el Río) y quizás hasta el asterismo
del ratón.
¿Puedes encontrarlo en el cielo nocturno?
[Si es posible se
proyectan mapas de constelaciones].
3. Helados de sorbetera en cucurucho llegan a
Naranjo, el 02/08/1925
Personajes: Don Canuto, Vendedor callejero de helados.
Luisa, niña de siete años. Argimira de 35 años,
madre de Luisa.
Escena única
DON CANUTO
[Con su
carretilla en la que lleva
una sorbetera con helados].
¡Helados, helados… En cucurucho!
Helados de nieve de limón. helados a peseta.
LUISA
[Camina con su
madre en una acera
del parque de Naranjo].
¿Mamá que es eso, punteado como un cucurucho color café?
¡Como los de papel en que venden maní!
¿Y con esa cosa como fría en la parte de arriba?
ARGUIMIRA
Son cucuruchos con crema de leche, como la que yo hago en
casa.
Como la jalea de guayaba que me ayudas a hacer.
Pero por el color creo que son de limón.
Solo que en la casa la crema está tibia y la que lleva Canuto está algo fría.
LUISA
¿Cómo la pone helada?
ARGUIMIRA
En esa maquinilla, que le da vuelta hay un balde de
hierro con la crema.
Afuera en esa caja hay tucos de hielo con un poco de sal.
Así la mantiene fresquita.
Y la vende metida en los cucuruchos, para que se pueda comer.
Los hacen en la panadería de los Arias.
LUISA
¿Entonces no la sirve en una tacita y con cuchara...?
Pone la crema en el cucurichillo ese de color café.
Parece un poco duro. Y entonces uno se la chupa
ARGUIMIRA
Si es para que usted lo agarre con su mano.
Y se lo chupe con la lengua, Luisa.
LUISA
El papá de aquel chiquillo le compró uno.
¡Mira mamá. Lo está chupando con la lengua! ¡Ya casi se lo termina!
¿Mamá, me compras uno?
Quiero probar como es y a qué sabe esa cosa fría.
ARGUIMIRA
Sí, Luisa. Aquí tengo esta peseta. Vaya compre uno.
Anímese… usted puede. Aquí la espero. Solo dígale; Véndame uno.
¡Vaya… ¡Si no devuélvame esa peseta!
LUISA
[Se acerca a la
carretilla de Canuto].
Deme uno de frío de limón.
DON CANUTO
[Saca un cucurucho
café, parece muy duro,
seguro se les
pasaron de horneado en
la panadería. Con
una cuchara
lo llena
lentamente de
helado de
sorbetera].
Si niña aquí tiene. Uno bien lleno para usted.
Una…, dos…, tres… cuatro…, cinco cucharadas, con feria.
LUISA
[Lo toma y empieza
a chuparlo,
mientras regresa
donde su mamá].
Mamá, ¡hay partecillas que saben a sal!
¡Qué hago?
ARGUIMIRA
¡Si, ... pero es solo en la orillita!
Cómete todo. No desperdicies.
DON CANUTO
[En voz alta como
para que lo escuchen las dos].
Perdón, seguro toqué un poquito la sorbetera, al servirlo.
LUISA
[Sigue
caminado hacia su mamá
y se voltea hacia Canuto].
¡Señor. Señor! Don Canuto.
Ahorita le devuelvo el cuerito!
4. El pisa papel del Bellavista
Basado en el cuento “Sueños entre recuerdos”, por Marie Lissete Alvarado y José Alberto Villalobos. Publicado en “Los demonios de Occator con otros cuentos”, página 35 a 47. EDiNexo 2017.
Personajes: Pepeto y su madre María Luisa. Extras: chofer del bus, maestra, estudiantes de escuela y de colegio, con uniforme, varios adultos.
Narrador:
Son las 5 de la mañana del miércoles primero de diciembre
de 1948. Pepeto duerme tranquilo en su casa, en Naranjo de Alajuela. Su madre
le da un leve empujón y lo despierta para que se prepare y la acompañe en un
viaje a Sn José.
Escena 1.
[En la parada de
las cazadoras
de Naranjo-San José,
costado Este del Mercado].
MARIA LUISA
Buenos día don Beto. Se ve muy bonito el día.
¿Ya casi salimos verdad?
CHOFER
DE LA CAZADORA
Buenos días doña Luisa, le reservé los dos campos que me
dijo.
El 4 y el 5 del lado derecho.
Son cuatro pesos, salimos en cinco; a las seis.
Para llegar a Chepe como a las siete y tres cuartos, si no llueve.
MARIA LUISA
Muchas gracias, que amable.
[Paga, entra con
Pepeto y se sientan,
primera fila de dos
asientos a la derecha].
Escena 2. (o más bien una “secuencia”).
[María luisa y
Pepeto sentados en la cazadora (sillas).
Se pasan paisajes dibujados,
poco a poco a medida que pasa el tiempo de viaje,
por diversos lugares].
MARIA LUISA
[Hablando con
Pepeto en diferentes momentos].
Bueno, nos vamos, que dios nos lleve con bien.
Mira Pepeto, ahí está la casa y “La Unidad Sanitaria”.
… Allá se ve la entrada del “cementerio”.
… Ya casi viene la entrada del camino para ir a “San Miguel”.
… Y la de “El Hoyo”. Dicen que lo van a cambiar por “El Rosario”.
Parece más bonito. A la gente le va a gustar ese cambio.
… Esas casitas son las de “El Villano”, o “Dulce Nombre”.
Que también lo van a cambiar. ¡Qué raro es eso!
… Mira. ¡Allá al frente! Del otro lado, Pepeto. Allí viven tus abuelos.
… Aahh. ya llevamos un cuarto de hora de viaje.
¡Mira de este lado! Ya repararon este lado del puente del “Río Colorado”.
… Que bien, menos de media hora y llegamos a “Sarchí”.
Sarchí Sur. ¿O es Norte? Bueno los dos son Sarchí, nunca me acuerdo.
Lo que sí sé es que en Sarchí hacen y pintan carretas, muy lindas.
PEPETO
Mamá, ¿Qué pasa si tengo ganas de orinar?
Ahorita no, pero más tarde.
¿Qué puedo hacer? ¿Don Beto parará la cazadora y yo me bajo un momentito?
MARIA LUISA
Tendrás que aguantar un poco hasta la parada en “San José”.
Como a las ocho. ¡Pero no fuiste a hacerlo en la casa!
PEPETO
¡Mamá ¿por qué huele a “cachazas”, o como “espumas”?!
¿O como a “perico”, a “sobado con maní”? ¿qué rico?
¿Usted trajo algo de eso para comer?
Y huele a “tamuga de dulce”?
MARIA LUISA
Bueno, mi reloj dice que ya son más de las seis y media.
Hace un ratillo pasamos “Grecia”. Creo que estamos en “Tacares”.
Aquí es donde hacen azúcar.
Ves esos “chapulines” jalando esas carretas cargadas de caña.
La raen a este “ingenio”, que acabamos de pasar.
Es diferente de un “trapiche”, como el de Naranjo.
El que está en el bajo del “río Colorado”.
¿Te acuerdas? El que queda cerca de la casa
Y lo veos cuando vamos a “San Gerónimo” y a “Cirrí”.
Ya van a ser las siete.
¿Vez eso allá abajo en el río, cerca del puente?
Al otro lado hijo.
Es la planta eléctrica de "Carrillos de Alajuela".
Bueno, son las siete y cuarto.
Estamos en la parada de “Alajuela”.
Aquí podrías orinar si tienes ganas.
PEPETO
No, no tengo. Ya se me quitó. Te digo cuando.
¿Mamá, Don Beto parará la “cazadora” si tengo de hacer del uno?
¿Y si es del dos?
Ya me preguntaste eso Pepeto. Por qué no fuiste en la
estación.
MARIA LUISA
[Un poco más tarde].
… ¿Sentiste esos brincos? Es que acabamos de cruzar la
línea del tren.
Estamos en “San Joaquín de Flores”. ¿O es “Río Segundo”?
Ya no me acuerdo. Hace mucho que no paso por aquí.
… Bueno al fin “Heredia”, Ya falta poco.
Aquí la cazadora no para. Si tienes ganas, mejor te aguantas.
Narrador: A las ocho y treinta Pepeto y su mamá se bajan de la
cazadora en San José. María Luisa lo lleva a los orinales de la parada, en
avenida tres, calle 8. Luego caminan tranquilamente, hacia “Cuesta de Moras”,
donde vive la familia Gámez que van a visitar. Se detienen en cada ventana, para
ver todo lo que hay. Están llenas de regalos del niño.
PEPETO
Mira que bonitos juguetes. Mamá, ¿Me compras uno?
Escena 3.
[Están pasando
frente de la entrada del “Cuartel
Bellavista”.
Una señora con
aspecto de directora de escuela,
o de futura
ministra de educación,
sale por la puerta,
toda preocupada, mira para todo lado].
MAESTRA
¡Aahh…, que dicha que al fin llegaron!
Creíamos que no iban a poder.
Bueno pasen, solo quedan los dos campos de ustedes.
En esas sillas. ¡Apúrenle, ya va a empezar!
[La escena continúa
suavemente hacia adentro].
MARIA LUISA
[Para sí misma y
viendo que en las últimas filas
hay un adulto, un
niño con camisa blanca
y pantalón azul,
igual como está vestido Pepeto].
¡Nos está confundiendo con una delegación escolar!
De alguna escuela de por aquí.
Vamos hijo, entremos, descansamos un poquito
y veremos qué pasa.
PEPETO
Si mamá ya estoy cansado de caminar.
Estos zapatos nuevos, que me hizo tío Aníbal, me están chimando el dedo
gordo.
Y tengo un poco de hambre y sed.
Y ahora si me dieron ganas otra vez del uno.
Narrador:
Varios personajes alternativamente dan cortos discursos
en medio de aplausos.
Tres jóvenes de edad de colegio llevan un mazo al señor que parece principal. Este
lo toma y golpea una pared del cuartel, que se rompe en unos 20 pedazos
pequeños.
Hay aplausos, un último discurso de 2 minutos y los
señores principales se retiran.
PEPETO
[Que se había
acercado a donde cayeron
los pedazos del muro].
Mamá voy a coger ese pedacito pequeño, el de tres colores.
Y que parece a una naranja partida en cuatro.
Se lo voy a llevar a mi abuelo para que sostenga sus papeles.
¡Hummm...¡Pesa como media libra!
[Los otros
chiquillos y muchachos
hacen lo mismo y en el piso
solo quedó un poco de polvo].
MAESTRA
Vengan tomen un refresco y “tosteles”, ustedes y sus
maestros.
Hay “cuñas”, “borrachos”, “ilustrados”, “arrollados”, “gatos”,
“quesadillas”, “polvorones”, “suspiros”, “bizcotelas”,
“cachos con jalea de guayaba”.
Lo que quieran, eso sí solo uno para
cada uno. Están contados.
MARIA LUISA
[Luego de haber
comido y bebido,
dos veces,
lo mismo que Pepeto].
Vámonos ya Pepeto, antes de que pasen lista.
Y se den cuenta de que ¡no somos los que somos!
PEPETO
Bueno mamá. Aquí llevo la piedra de recuerdo apara abuelo
“Lolo”.
Así maja sus papeles para que no salgan volando y se le pierdan.
MARIA LUISA
[Se levanta y toma
la mano de Pepeto,
para salir del cuartel].
¡Bueno!, no sé lo que pasó aquí, ni por qué.
Pero te digo, Pepeto, estuvimos en este lugar,
en el buen momento y ¡no éramos invitados!
Estuvo bien, ¿No…? Y lo vamos a recordar siempre.
¡y nos reiremos!
Ahora vamos a almorzar donde don Lalo Gámez.
Ese montón de tosteles, me dieron más hambre.
Me gustaría “¡un gallo de pollo!” y otro fresquito.
Y puedes ir al baño, para que hagas 1 y dos
y estés tranquilo en el camino
Entonces a las tres en la estación del “Paso de la Vaca”
para coger la cazadora de Naranjo.
5. El hombre que se encontró a sí mismo
Basado en un cuento de Alberto Cañas; ”La exterminación de los-pobres y otros pienses”. Página 51 a 53.
Personajes: Dos varones gemelos, o de igual contextura
usando máscaras. Dos mujeres bastante diferentes, una negra y la otra blanca.
Un niño (Mikito Gasçon)de unos ocho años.
Escena 1.
Narrador: Un automóvil conducido por Pepe está detenido frente a un
semáforo, frente a la luz amarilla que acabade encenderse, pasa a rojo y tarda
mucho en cambiar a verde. Otro automóvil idéntico, conducido por Zuleika llega
y se detiene justo a la derecha del primero.
Abatida, la esposa de Pepe, que va en el asiento del pasajero del primer auto y
Zuleika, se quedan viendo una a la otra de una manera irritante y confus
MIKITO
[Niño que va en el
asiento trasero
detrás de Zuleika, baja el vidrio
de su ventana, saca
su cabeza y grita con fuerza].
¡Papá; … ¡Papá!
¡Mamá… Mira a papá manejando nuestro carro y con otra
señora!
[Abatida y Zuleika
se vuelven
a ver sorprendidas].
ZULEIKA
[Baja su vidrio,
casi saca su cara por la ventana
y le hace señas indefinidas,
de desagrado y reclamo a Pepe,
con la cara y la mano izquierda y le grita].
¡Heey, caraajo! ¿Qué andas haciendo con esa bruja negra?
Y en nuestro carro, pero sin mí y el niño.
[Que no había
bajado el vidrio de su lado
se aparta con
disgusto de Pepe,
arrinconándose
contra la ventana
¿Qué está
pasando aquí…. Pepe?
¡No lo puedo creer! ¡ Dame una explicación ¡Ya!
¡Inmediatamente!¡¿Un hijo?! ¡No has querido tener uno conmiiigo!¡
¿Otra mujeeer?!
¡Y te la escogiste bien diferente para no confundirte!
¡¿No que no te gustaban… las negras?!
[Pepe y Zuleika
ensimismados
en
las discusiones y el asombro, dejan pasar la
luz verde.
Se escuchan los pitos furiosos de los carros
que
están detrás. Luz roja, luz amarilla].
ZULEIKA
[Cuando regresa la
luz verde,
grita y acelera.
Las llantas de su
carro chillan
y se adelanta más
de 100 metros,
casi choca con un
vendedor de copos
que venía
contravía].
¡AGRRRR!. Ya me voy de aquí.
[Abatida Y Pepe
siguen como atontados,
totalmente “dundos”, cada uno recostado
al vidrio de su lado y mirándose
con pavor, odio, no entienden nada].
ABATIDA
¡Sigue ese carro donde quiera que vaya! ¡O te mato!
o abro la puerta y me tiro. Vamos, dale.
No importa el semáforo. Ni ese tráfico
que fue en persecución de ¡Tu oootro carriito!
PEPE
[Acelera y sale en
persecución del otro carro,
que casi no se ve, pero trata de alcanzarlo].
Está bien. ¡Pero te juro que yo no entiendo nada!
¿Qué te imaginas Abatida?
¿Acaso cree que te estoy engañando?
¿Por tantos años? ¡Ese niño tiene el menos 8!
Narrador:
Sigue una persecución por varias calles de San José, hasta
que llegan a una urbanización entre la “Y griega” y “Zapote”. Zuleika se
detiene frente al portón y toca varias veces el pito.
Un guarda abre el portón y Zuleika mete su carro. Pepe se cuela y también mete
su carro.
Escena 2.
PEPE
[Detiene su
carro paralelo y muy junto al otro .
Se baja , va a la puerta izquierda,
toma a Abatida de un brazo
y se dirige hacia Zuleika
que conversa con Mikito,
con cara de asustado y de no comprender nada].
Ahora vamos a ver, la verdadera razón de este
malentendido.
Para que se te quite el berrinche… Zuleika.
Y tendrás que pedirme perdón. O
hasta aquí llegamos.
¡Esto nunca me había pasado durante los gobiernos anteriores!
AaaHhhh. ¡¡Señora!!
[Increpando
fuertemente a Zuleika.
Casi nariz a nariz].
¿Qué es lo que está pasando aquí?
Explíquele a esta vieja malhumorada.
¿Por qué su hijo gritó… ¡Papá¡ ¡Papá!
ZULEIKA
Venga. Mejor que se lo explique mi marido.
[Se dirige a la
puerta de la casa
y toca el timbre -¡tooon… tiiin].
¡Fernando… Fernando!… Sal. Aquí te buscan.
[Sale un hombre
idéntico a Pepe.
Tamaño, edad,
modo de caminar,
vestido,
son gemelos, mellizos].
PEPE
Bueno vamos a ver. No te quedes ahí parada Abatida.
Ven para que oigas la verdad,
[También se dirige hacia
el marido.
Quedan uno frente al otro.
Pepe se lleva las
manos a la cara ¡asombrado!
Y el hombre
también.
Hablan de medio
lado hacia el público,
solo imitan decir
algunas palabras (fonomímica pregrabada)
y se escucha una
sola voz.
Se
vuelven espalda con espalda y ambos se agachan
simultáneamente a
amarrarse el cordón del mismo zapato.
Se puede realizar
varias acciones idénticas].
ABATIDA
[Dirigiéndose
a Zuleika, muy enojada, casi gritando].
¡Anjá! No sabía que tu señooora.
¡También tenía un marido de repuesto!
[Se desmaya y
cae al suelo].
MIKITO
Papá, papá.¡ Pero ¡cómo… tengo dos!
[Se detiene
confundido y abraza a ambos,
que están en el
centro del escenario.
Se separa un poco,
como que no entiende.
Está muy confundido.
Se desmaya y cae al suelo].
ZULEIKA
[Mira la escena una
y dos veces, totalmente asombrada.
Va donde Mikito, va donde su marido,
va donde Abatida, llora].
¡Ayyy… ¿Qué está pasando?!
[Se desmaya].
PEPE
Tengo que averiguar y resolver todo esto.
[Pepe se
dirige pausadamente al lado izquierdo
del escenario, el “gemelo” duplica
sus movimientos a la perfección,
hacia el lado derecho. Cuando llegan
al extremo respectivo del escenario,
se vuelven a ver, se miran asombrados y se desmayan].
6. Costurera de pueblo -1955-
Libreto para el curso de “Teatro Alternativo”. Zum. PIAM. U.C.R. abril-julio 202, bajo la dirección de María Nieves Barahona, profesora del curso. https://www.youtube.com/watch?v=OCrHXmJ6CoU.
Escena 1
[Sala de una casa en
-1955-.Izquierda, Luisa trabajando,
sentada frente a una máquina de coser de pedal.
Centro, puerta cerrada que da hacia el exterior.
Derecha, su hijo de 10 años al que le dice Pepeto,
sentado en una silla leyendo o dibujando.
Son más de las seis de la tarde.
Bombillo encendido].
Narrador: La escena ocurre en Naranjo de
Alajuela,
en una casa frente al Mercado
Municipal, pero podría
ser en cualquier pueblo rural de Costa Rica. Una madre costurera trabaja y
conversa con su hijo de 10 años, que hace la tarea escolar.
LUISA
[Sonido de
máquina de coser.
https://www.youtube.com/watch?v=YOHmV-fp2yo].
¿Qué haces Pepeto?
PEPETO
La tarea, … Mamá.
[Toc. Toc. tocan
a la puerta
https://www.youtube.com/watch?v=N6HcyTHpYOA].
LUISA
Atienda la puerta Pepeto.
PEPETO
Voy mamá.
[Se levanta, va
hacia la puerta y abre].
CARMEN
[Se queda en la
puerta entreabierta].
Luisa... Voy precisada pa´la Iglesia.
Ahí le dejo un “corte” para que me haga un vestido.
Son dos “varas” y “tercia” de “tafetalina” estampada …
“Doble ancho”. Creo que si sale.
Me precisa para mañana domingo, porque lo ocupo para ir a misa.
LUISA
¿Y las medidas… Carmen?
CARMEN
¡Use las mismas!
Bueno échele una “pulgada” de más a hombros,
busto, cintura, cadera y “talle”.
Ahh, … Y recoja cuatro dedos al largo de la falda.
¡Para que se me vean las cañas!
Talle princesa y si alcanza un fajón que cuelgue atrás,
como de dos pulgadas de ancho, con una hebillita forrada.
[Le entrega un
paquete a Pepeto].
LUISA
Está bien, pase mañana a mediodía.
CARMEN
¡Ahhh... Póngale un zíper largo atrás, por lo que potis…
¡Por si nó entro!
Y unos botoncitos forrados de adorno al frente, con borde dorado.
Usted sabe, cómo me gustan.
¿Diez colones, … como siempre?
LUISA
Está bien.
PEPETO
[Entrega el
paquete a su madre
y regresa a su
asiento].
Aquí está esta tela, mamá.
LUISA
Sí, mijo, está bien. Vaya a la cama y se duerme.
[La iluminación se
disminuye
poco a poco
hasta quedar completamente a oscuras.
Máximo 10 segundos].
PEPETO
[A los 5
segundos de oscuridad].
Mamá. ¿Ya es mañana?
LUISA
¡Duérmete ya muchacho!
Escena 2.
[Regresa la
iluminación normal, pleno día,
Sala y personajes igual que en escena 1.
Bombillo apagado].
Narrador: Así es, ya es mañana; domingo. En la misma
habitación de su casa en Naranjo, Luisa y Pepeto mantienen una conversación.
[Sonido de máquina
de coser.
https://www.youtube.com/watch?v=YOHmV-fp2yo].
PEPETO
Mamá, … cuando le paguen eso ahora.
¡Podemos comprar para hacer una olla de carne!
¡Estoy tan aburrido de pan, salchichón y aguadulce!
En la tienda sólo me devolvieron una “peseta” y un “cuatro”.
Fueron “seis reales” del zíper y uno cincuenta de los botones.
Aquí está, dos reales y 50 céntimos.
[Pone las monedas
sobre la máquina -suenan-].
¿Me dieron bien el vuelto, ...aahh?
LUISA
Si… Uhhhh... Ya casi termino.
Solo me falta coserle la entretela de una pulgada a la faja...
Y pegarle la hebilla.
Usé broches de presión, porque no tenía de gancho… En eso estoy.
PEPETO
Qué bien mamá, me voy a alistar pa’ ir al mercado
cuando nos paguen.
[Sonido de máquina
de coser.
https://www.youtube.com/watch?v=YOHmV-fp2yo].
LUISA
[Con gesto de mucho
dolor, pero sin moverse].
¡Ayayay… ayayay!
Me atravesé el dedo con la aguja…. ¡Aaaayyyyyy!
PEPETO
[Corre hacia su
mamá].
¡No mueva esa mano mamá!
Levante la pata de la máquina.
Yo le doy vuelta a la rueda patrás… patrás.
Así…Ya salió la aguja. Aprete el dedo con la zurda.
LUISA
Uhhhhhh. Por suerte no se manchó el vestido.
Solo esas tres gotillas de sangre en la faja,
como es floreado no se notan.
Ayayay, sólo me agarró la carne, … No atravesó el hueso.
Ayayay, … como duele.
PEPETO
¿Está bien mamá? ¡!Qué tirada!
Y ahora. ¿Qué vamos a hacer?
LUISA
Bueno ya está terminado el vestido. Vaya a
lavarse las manos,
se las seca bien, regresa y mete el vestido es esta bolsa.
[Pepeto sale de
escena.
Luisa se queda sentada frente a la máquina
como entredormida, descansando,
rabiando del dolor].
Ya casi viene Carmen.
Cuando llegue yo hablo con ella, usted le entrega el vestido.
Recoge los diez colones. No se le olvide. Necesitamos esa plata.
PEPETO
[Regresa a la
escena].
Si mamá… ¡Y entonces voy al mercado y paso a la botica!
A comprar algo… para que se alivie.
¿Qué puede ser?
[Toc. Toc. tocan a
la puerta.
https://www.youtube.com/watch?v=N6HcyTHpYOA].
CARMEN
[Se queda en la
puerta entreabierta].
Luisa... Vengo por el vestido, rapidito que me precisa.
Es que voy a confesarme y ese padre no espera nada.
LUISA
Si allí se lo entrega Pepeto… ¡¡ Y le pagas a él!!
Espero le guste y que le quede bien.
[Le susurra a
Pepeto,
pero audible para el público].
Recoge la plata, hijo. No se le olvide.
[Pepeto toma el
paquete,
se dirige a la puerta y lo entrega a Carmen
Y le hace la señal de pagar rosando su dedo índice y pulgar].
CARMEN
[Gozando de la
satisfacción].
Que dicha es tener una buena costurera, rápida y
barata.
Bueno Luisa…,
[Casi gritando].
¡El otro sábado paso a pagarle!
[Luisa y Pepeto se
vuelven a ver,
desanimados
se abrazan, desconsolados].
PEPETO
[Entre triste y
enojado].
¡Bueno!... ¡Ya no voy a ir al mercado!
Basado en la obra homónima de Marie Lissette Alvarado. EDiNEXO, 2025, ISBN: 978-9968-557-97-9), quien a su vez se inspiró en el cuento Historias de Tata Mundo, de Fabián Dobles.
Personajes: Chindo tiene 50 años y Maura de 65, ambos campesinos.
Narrador: Chindo es el dueño de un almacén que hace entregas
a domicilio. Conoció a Maura haciendo este mismo trabajo para el almacén de su
tío, cuando tenía cinco años y se enamoró de ella.
Maura es hija de padres ricachones, la casaron “bien”, tuvo cinco hijos. Ahora
está viuda y es la dueña de una finca que produce de todo.
En una fresca tarde soleada, llegó Chindo en su carreta y el pedido. Maura lo
atendió amablemente. En la casa reinaba el silencio, solo el canto de las aves
en el exterior interrumpía el momento.
[Maura casi nunca está sola en casa.
Chindo viene a hacer una entrega].
CHINDO
¿Me la dejaron solita ña Maura y eso?
[Maura sirve un
vaso
de limonada de una enorme jarra
y se lo ofreció a Chindo como si supiera de antemano
que tenía sed y contesta de manera
despreocupada mientras buscaba en su enorme delantal
el monedero para pagarle como de costumbre].
MAURA
Pues que hoy toda la familia tenía cosas que hacer.
[Sin mirar a
Chindo,
Maura se concentra en revisar
todo lo que había encargado.
Chindo sigue con el vaso en la mano,
no tenía intenciones de beber limonada,
se mantiene en silencio mirándola fijamente.
Maura frunce el
ceño y pregunta].
MAURA
¿Pero Chindo, aquí no está todo lo que te pedí?
Me falta una lata pequeña de manteca y cinco tapas de dulce.
¡O no revisaste bien la lista que tempranito te mandé.
O ya estás olvidando las cosas!
[En la carreta está
el resto del pedido,
pero Chindo lo había sacado
a propósito. Traía además una
buena pachita de
su mejor aguardiente.
Con despreocupada
tranquilidad responde].
CHINDO
No te preocupés Maurita, de seguro que se salieron del saco.
Y se quedaron en la carreta.
Dame un chancecito y voy a revisar, regreso en seguida.
[Camina hacia la
carreta,
recoge el resto de las cosas.
se echa en la bolsa trasera del
pantalón el aguardiente.
y regresa a la casa.
Maura tiene en la mano
el dinero para pagarle.
Chindo pone las cosas que faltaban
sobre la mesa y antes de recibir el dinero
le propone tímidamente].
CHINDO
Alcance dos vasitos, quiero que pruebe algo muy especial.
Lo hice para nosotros y que por casualidad lo tenía en la carreta.
[Maura se le quedó
viendo por unos instantes
con desconfianza y fue por los vasos].
MAURA
¿Qué andás ahí viejo mañoso?
Sabés que estamos solos y que en cualquier momento llega gente.
No quiero que alguno de la familia se ponga a pensar tonteras.
Si nos ven muy solitos en la cocina.
CHINDO
No te preocupés Maura, si es solo una probadita.
Pa´ que me dés tu opinión… Eso es todo.
MAURA
Mmmm…. Tá bien… pero solo un poquitito.
[Chindo llena los
dos vasitos
y le dio uno a la viuda].
CHINDO
Andá, probá y me decís qué te parece.
[Maura primero lo pasa
frente a su nariz
y aspira profundamente].
MAURA
¡Pero Chindo, esto es aguardiente!
Qué va a decir la familia cuando me huelan a guaro.
CHINDO
¡Que no mujer! ¡Si es solo un poquito!
Ni que nos estuviéramos emborrachando con un estañón de guaro.
[Maura lo prueba, y
lame sus labios,
como muestra de aprobación guiña un ojo].
MAURA
¡Bandido, esto está delicioso!
Pero de seguro que pega con solo el olor.
CHINDO
Qué va. Es muy fino, uno de mis mejores trabajos.
No es para cualquiera, y lo quería compartir con vos.
Narrador: Chindo
saca una de las sillas y se sienta frente a la mesa. Sin decir media palabra
ella también se sienta junto a él. Se sirven vasito tras vasito y conversan de
todo lo bueno y todo lo malo a lo largo de sus vidas.
Recordaron la historia del famoso sapo y ríen a carcajadas.
Sus cabezas se juntan apoyándose una contra la otra, con sus rostros a
milímetros de distancia, ojos están cerrados y al abrirlos, se miran fijamente.
Dejan de reír.
Chindo sujeta con suavidad los hombros de Maura y la besa
con dulzura. Ella se intenta levantar como si tuviera un resorte en los pies, pero Chindo
continúa sujetándola con firmeza, sin hacerle daño. Maura no opone resistencia
y se deja llevar por la situación.
[El beso fue largo, pero al separarse,
Maura se levantó tambaleándose,
se sujeta del filo de la mesa,
apoya su otra mano contra la cabeza y habla agitada].
MAURA
Por Dios Chindo, ¿qué acabamos de hacer? Jesús bendito.
perdóname esta ignominia.
[Chindo se pone de
pie
y se le acerca para calmarla,
pero ella guarda una leve distancia].
CHINDO
No hemos hecho nada malo Maura...
Vos sos viuda, y yo nunca me casé… ¡Esperándote!
MAURA
¿Cómo que esperándome?
Sabés muy bien que desde muy joven me casé.
y que me he dedicado ante los ojos de tatica Dios por entero a mis
obligaciones.
¿Qué estabas esperando entonces?
[Chindo con
lágrimas en los ojos se acerca lentamente
y la toma de las manos].
CHINDO
Maurita… Desde que tengo diez años, que te conocí, he
estado enamorado de vos.
¡No pasa un solo día sin que piense en ti!
MAURA
¡Pero Jacinto! Si hasta soy más vieja que vos.
¿Cómo es posible que pudiendo tener a la mujer que quisieras en este pueblo.
Y más allá, te quedaras enfrascado en un asunto sin salida?
Sos un hombre de negocios, muy inteligente.
¡Y es que simplemente no puede ser!
CHINDO
Pues sí ña Maura. ¡Así es la verdad!
Y no me pidás explicaciones, porque ni yo me las puedo dar.
Así me encadenó la vida a mi destino. ¡Qué le voy a hacer!
Y tampoco te lo quiero seguir ocultando.
Mi corazón ya no está para aguantar tanto sufrimiento y callarme por más
tiempo.
Si querés me voy del pueblo y no te molesto más.
Pero te juro por diosito que me escucha que no te puedo dejar de querer.
Además, los años te han caído muy bien.
Y aunque tienes nietos, seguís estando muy hermosa.
¡como eterna quinceañera!
[Maura no sabe qué
hacer,
siempre sintió
lo mismo por Chindo].
MAURA
Pues… La verdad Chindo, es que desde que tengo quince
años sabía que te gustaba.
[Chindo se
sorprende].
CHINDO
Cómo va a creer?... Nunca te lo demostré.
MAURA
¡Oh por supuesto que sí me lo demostrabas a cada
instante!
Cada vez que tenía que pagarte por los mandados, me mirabas como ternero
desvalido.
Por eso empecé a acariciarte el rostro cada vez que me despedía.
El día que me brincó el sapo, sabía que no lo habías hecho con mala intención.
Sino que me considerabas muy especial en tu vida para querer enseñármelo.
Y ya con familia. Cada vez que llegaba a tu almacén para hacer compras.
Exclusivamente me atendías, tu mirada siempre te delató...
[Chindo la
sigue mirando con lágrimas en sus ojos
y asiente con la cabeza
dándole la razón; pero sin soltar sus manos].
CHINDO
¡Pero te sigo queriendo Maura! Y con amor del bueno.
Entonces… ¿Qué decidís... ¡¿Me quedo o me voy?!
[Maura volvió a
sonreír].
MAURA
¿Vos qué crees grandísimo tonto?...
¡Quiero que te quedes!
[Chindo le da un
beso. Maura se exalta
y pone sus manos
sobre su boca].
MAURA
¡Ay, Dios... ¡Qué torta!
[Chindo se asusta y
sorprende].
CHINDO
¿Qué? ¿Qué?... ¿Qué? ¿Qué te pasa?
MAURA
Pues que como jamás me imaginé que esto podría ocurrir.
Hace poco mandé a avisar a la familia que me pensaba morir pronto.
Con fecha y hora y que tenían que ir haciendo los preparativos.
Por eso no hay nadie hoy en casa, porque los tengo corriendo para tener todo
listo.
Hoy quería comentarte sobre la chicha para mi velorio.
Y esta probadita de aguardiente me pareció apropiada para decidir.
CHINDO
Pero Maura… ¡¿De verdad que vos estás loca?!
A quién se le ocurre decir que se quiere morir.
Así porque sí. Decide la fecha y hasta la hora.
Para colmo de males también organiza su velorio.
¿Solo a vos se te ocurren semejantes cosas?
MAURA
¡Día ! ¡Qué esperabas! Para mí ya la vida no tenía
sentido.
La familia ya creció, cada uno tiene que atender lo suyo.
Y allá en cada muerte de obispo se acuerdan de mí.
Y cómo te dije, ni por la mente me pasaba que entre tú y yo podría ocurrir…
… Bueno… Lo que ha ocurrido.
La familia no puede saber esto y ya eché a andar mi funeral.
¿Qué hacemos?
[Chindo camina por
la cocina de un lado para el otro
rascándose a veces la barbilla,
a veces la cabeza, sin quitar la vista del piso.
De pronto, se gira hacia Maura,
se acerca hacia la mesa para apoyar ambas manos
y con serenidad le propone un plan].
CHINDO
¡Descuido, todo va a salir bien!
Sigue con lo que le dijiste a tu familia.
Que lleguen y organicen las cosas.
Que el pueblo también se dé cuenta para que sea más real.
Habla con el cura para que te confiese, absuelva de tus pecados y te de los
santos óleos.
No le vas a confesar nuestros planes. ¡Me oís porque entonces echarías todo a
perder!
MAURA
Pero hombre. Cómo vas a creer que yo le voy a mentir al
padrecito.
Si se llega a enterar de que todo es mentira me va a descomulgar.
CHINDO
¡Qué no va a pasarte nada… Carambas!
Es por una buena causa… Y por favor comprende.
Yo voy a traer la chicha y la pólvora, seguirás con tus planes hasta el final.
Eso sí, no me pidas que me quede al velorio porque eso no lo soportaría.
Con suerte al que tienen que enterrar es a mí.
Estaré supervisando y manejando la pólvora.
Porque para mí, las bombetas no estarán anunciando tu funeral, sino todo lo
contrario,
En mi corazón anunciarán que te amo y que estoy muy feliz
por nuestra nueva vida.
¡Eso sí… cuidadito con morirse de verdad!
Solo haces la pantomima…
Pa’ luego celebrar con una buena fiesta todos los años que nos quedan.
[Ambos se muestran
tan felices por la solución
a tan controversial problema,
se vuelven a abrazar y a besar. Pero esta vez Maura besa
y abraza a Chindo con furor,
como si el resto del mundo no existiera].
***********
8. Esas cosillas de la vida; las computadoras
Escrito por Marie Lissette Alvarado (8 de abril de 1986).
Publicado en "Chindo y Maura con otros
cuentos". Marie Lissete Alvarado y José A. Villalobos. EDiNexo, 2017.
Páginas 81 a 94.
Personajes: Juana, Josefa, Juanito, Juan José, Jacinto, computadora.
Narrador: En
la casa de una familia de clase media, aparentemente común y corriente.
Juana, la madre está escuchando radio, desatendiendo sus
deberes de esposa, madre y ama de casa.
Juan José Chapón, el padre, es un alma de dios, un conformista y pasivo
mediocre, lo que haga su hijo está bien, aunque no sea lo correcto.
Juanito de 17 años, el hijo mayor, quiere sobre todas las cosas,
una computadora. Tiene una novia llamada Josefa.
Jacinto es el hijo menor, algo despistado como el papá.
JUANA
[Está escuchando la
radio, masticando chicle.
Mira a su hijo al
que siempre le llama nene,
llegar a la casa en
forma
misteriosa con un gran paquete.
Con voz exaltada, pero
perezosa se dirige a su hijo].
Oye nene… ¿Qué es eso?
JUANITO
[Con un tono
despistado,
trata de evadir la
pregunta
de su madre con
otra pregunta].
¿Qué cosa mami?
JUANA
¡Eso que llevas entre las manos… hombre!
JUANITO
Es el último grito tecnológico, y le dicen ¡El ombligo!
JUANA
[Pregunta extrañada].
¿El ombligo?
JUANITO
Si… porque todos tienen uno.
JUANA
¡Suave, suave! ¿Y de donde conseguiste ese cachivache…
Ombligo o lo que diantres sea?
JUANITO
¡Ah!... Un amigo me ayudó a hacer el chorizo…
Digo la compra. Y aunque con un poco de sacrificio la conseguí.
JUANA
[Bajando el volumen
del radio,
pone sus manos
sobre la cintura,
dice con cara de
enojo].
¿Y a qué sacrificio te refieres?...
¿En qué enredos o jaranas te has metido?
JUANITO
¡Oh mi máma!... Por una computadora yo sacrifico hasta la
vida.
JUANA
¿Qué me cogistes? Grandísimo ...
JUANITO
Nada mi máma. Náaa.
JUANA
¡No me mintás porque cuando lo descubra te va a ir bien
feo!
Ya sabés como soy cuando me enojo Juan José.
Así que más vale que aflojés y me digás la verdad.
JUANITO
[Acorralado por las
amenazas de su madre le confiesa
con cara de arrepentimiento].
¿Recuerdas las viejas joyas de agüelita?
¿Y los dientes de oro de agüelito?
JUANA
¿Qué hicistes?
[Finge que se
descompone].
¡So bruto, te debería de matar; qué sacrilegio!
[En su enojo toma
lo primero que tiene a su alcance,
el radio, para reventárselo
en la cabeza a su
hijo,
pero al ver que es
su adorado radio,
se arrepiente y lo
acaricia,
mientras que
Juanito que se había
encogido de
hombros,
abre un ojo y al
verse fuera de
peligro se
endereza].
JUANITO
¡Pero mamita!
No estás viendo que las computadoras son ahora ...
Una parte vital de nuestras vidas y además me irá ayudando en mis estudios.
En mi desarrollo intelectual y ... además.
[Hace gestos de que
la está convenciendo].
JUANA
[Resignada y con
lágrimas en los ojos
le indica a su hijo que se detenga
y mueve su cabeza
para mostrarle que la convenció].
Bueno. Ta bien ...
[Suspira].
Al fin y al cabo, es para mejorar tu futuro.
[Mira hacia arriba,
hace una oración
y les pide perdón a
sus difuntos padres
por lo que hizo su
hijo].
Mis negritos…
Perdónenlo porque no sabe lo que ha hecho ...
Pero piensen que es su nieto, y que por él... ¡Todo!
JUANITO
¡Gracias mi máma!
[Señala su
habitación].
No permitás que nadie la toque, porque como es de segunda.
No está funcionando del todo bien y ... Luego algo malo puede pasar.
JUANA
¡Ay mijito! Con ese basurero que tenés por cuarto.
¡Quién va a encontrar esa chanchada, solo usted… pero bueno, está bien nene!
[En ese momento
entra Jacinto,
el hijo menor, tres
años menos que Juanito.
Juana Vuelve a
encender la radio,
nota su presencia].
¡Jacinto… Jacinto! ...
Que por orden de tu hermano no le toques el ombligo para nada.
JACINTO
[Ante lo que oyó
pone cara de sorprendido
y se rasca
ligeramente la cabeza,
encoge
momentáneamente los hombros
como si nada y
dice].
Tá bien… ma.¿Que es ese ombligo?
JUAN JOSË CHAPON
[Entra casi al
mismo tiempo el esposo y padre,
algo desaliñado y
cansado del trabajo.
Se acerca a su
esposa,
la besa en la mejilla para saludarla.
Juana, sentada en
su sillón favorito
y apenas si
desatiende la radio].
¡Hola, mi amor!
JUANA
[Con cierto
desgano].
Hola Juan.
[En ese momento
parece regresar a la realidad,
se percata de la
hora
y con un gesto de aparente
admiración dice].
¡Ay no!... La comida. ¡Qué torta!
JUAN JOSE
¿Qué… ¿Otra vez ...? ¡Nada cocinado!
JUANA
¡Ay, Juan Chepe, ¡qué pena!...
pero no te preocupés ya te preparo unos bocadillos y un fresquito.
[Sale corriendo
hacia la cocina,
que está ligeramente separada
en la otra mitad del escenario].
JUAN JOSE
Pues ni modo ...
[Sube un poco el
tono de su voz
y habla
en dirección de la
cocina
para que le escuche
su mujer].
Pero de vez en cuando sería bueno ¡comer comida casera!
Preparada por tus manos, y sentarnos a la mesa como la
gente.
JUANITO
[Llega a la cocina,
su madre sigue atarantada, intentando
preparar algo para su esposo.
Lleno de emoción le
cuenta a su madre
sobre los avances
que ha hecho en su computadora].
¡Oye má! Vieras
todo lo que he aprendido en la comp...
JUANA
[Colérica].
¡Ay nene! Como se te ocurre molestarme en este momento
con cosas estúpidas.
Y sin importancia.
No ves que ni siquiera tengo lavados los platos de ayer.
Tu papá ya llegó y me pescó sin la cena preparada.
Estoy viendo que preparo rápido para llenarle la panza y
que se vaya a dormir.
Si querés comer algo ahí después te dejo lo que sobre...
Pero ahora no me jodás.
JUANITO
De por sí, ya no importa ma...
[Juanito refleja
tristeza y decepción,
sale de la cocina y
se dirige a la sala
para conversar con
su papá;
pero es inútil,
éste apenas si le
pone atención entre
dormido y despierto.
Escena 2.
JUANITO
[Juanito en su cuarto con la computadora. La
enciende].
¡Oh mis tatas!
COMPUTADORA
[Juanito se queda
un momento pensativo;
de pronto la
computadora le responde].
¿Qué te ocurre Juanito?
JUANITO
¡Pues que ellos no me ponen atención, no les importo y
esa es la pura verdad!
COMPUTADORA
Tú me importas. ¡Yo me preocupo por ti!
JUANITO
¿De veras? Gracias.
La verdad es que tenerte conmigo ha sido la mejor experiencia de mi vida.
Bueno...
[Mira el reloj
acongojado].
Tengo que irme pues mi novia me espera.
COMPUTADORA
¡No te vayas!
No me gusta que me apagues y me dejes sola.
Yo soy todo lo que necesitas.
JACINTO
[Entra inesperadamente
a la habitación
y le pregunta a su
hermano].
¿Qué es eso, por qué estás hablando a solas?
JUANITO
Nada… ¡aquí ni te metás! Jacinto.
JACINTO
[Sin poner atención
a su hermano
se acerca curioso y
dispuesto a tocar].
Qué bonita. ¿Qué es?
JUANITO
[Colérico le pega
en la mano
y le dice
sentenciándole
con el índice de su
mano].
¡Te digo que nada idiota!
Y no te atrevas a tocarla ... Porque no respondo.
[Jacinto se asusta
y se retira,
así también
velozmente se va Juanito
a donde su novia].
Escena 3.
Narrador: Juanito se encuentra con su novia Josefa, una muchacha
sencilla. Para ella carece de valor charlar sobre asuntos de computadoras.
Piensa que el noviazgo es para entregarse al amor y albergar la esperanza de
llegar a casarse, criar hijos y engordar frente al televisor.
JOSEFA
¿Por qué tarda
tanto Juanito, qué estará pasando?
[Poco a poco la
dulzura de su rostro
se va
desvaneciendo. Constantemente
y con angustia mira
el reloj.
Balbucea algunas
barbaridades
para aplacar su cólera.
No se percataba que
Juanito llega por detrás].
JUANITO
[De sorpresa salta
como un conejo
delante de Josefa y
dice].
¡Mi amooooorrrr!
JOSEFA
[Se sobresalta, se
toca el pecho
del lado del
corazón,
lo mira sobre
exaltada y le grita].
¡Bruto, casi me matás del susto!
JUANITO
[Se ríe de su
gracia, la abraza
y con un beso se
disculpa].
Perdona que me atrasara es que de camino.
Me topé con un compa que me prestó este libro.
... Explica cómo manejar las computadoras.
¿No te había contado que me conseguí una?
JOSEFA
[Con el menor
interés responde].
¿¡Ah! de veras? ¡Qué interesante!
[Pero, aunque quiso
en ese momento
buscar algo de amor
para que Juanito
olvidara el tema,
este continuó con
ferviente entusiasmo].
JUANITO
También me prestó este juego electrónico portátil.
Mira qué lindo, y eso no es todo, ¡es que está chivísima!
JOSEFA
[Con mueca de desprecio y con un tono de voz
que da a entender
su hastío al respecto].
Si, ya te dije... Que es muy lindo.
[Juanito sigue
ensimismado con el aparato
no le prestó la
mayor atención,
cosa que su novia
consideró muy ofensivo
y salida de sus
casillas le dice muy determinada].
Oíme bien Juanito.
Venís a verme a mí o a jugar con esa cochinada.
JUANITO
¡No es una cochinada, nena!
Solo quería terminar este nivel para salvarlo y ya.
Además, la tecnología nos lo proporciona para disfrutarlo al máximo.
Eso para mí es bueno y lo disfruto a mis anchas.
JOSEFA
[Trata de controlar
la situación
y un tanto
seductora le dice].
¿Y yo... Yo no tengo derecho de disfrutarte…
¿Un ratito a mis anchas?
JUANITO
[Reacciona por un
momento,
actúa dulcemente y
la abraza].
Claro que sí... ¡Mi amor!
[Pero justo a las
espaldas de Josefa,
Juanito empieza a
leer en voz baja
el libro que le prestaron.
Josefa al darse
cuenta se separa
de él furibunda,
moviendo los brazos y caminado
de un lado para el
otro explota en llanto].
JOSEFA
¡Es el colmo!... ya no te importo, ni soy interesante
para ti, soy como una piedra.
JUANITO
[Confundido con la
reacción de su novia].
No mi amor, no es para tanto... Síiii.
JOSEFA
Sí… No lo niegues.
Creo que si tuviera alambres y circuitos estarías enamorado realmente de mí.
Ahhh.
JUANITO
No digas eso…
JOSEFA
Tú eres el que se ha convertido en una máquina
insensible.
Estúpido… No quiero volver a verte.
[Se retira muy
molesta, aun llorando y a paso marcado].
JUANITO
[No sabe cómo
reaccionar,
se siente
desorientado y perplejo].
¡Mujeres! ... ¡Quién me tiene a mí metiéndome con ellas!
[Le grita a
Josefa].
¡Tú eres la estúpida... No sabés lo que te acabas de
perder!
[Se retira para
su casa
diciendo para sí mismo].
-¡Volverá!...
Apenas se le pase la chicha... ¡Volverá... todas lo
hacen!
Escena 4.
Narrador: Juanito regresa a la casa entra arrastrando los pies,
cabizbajo, tira la puerta y se dirige lentamente a su habitación. Juana como
siempre pegada a su radio se da cuenta de que su hijo tiene problemas y cosa
que nunca había hecho en su vida intenta infructuosamente establecer un diálogo
con él.
JUANA
Nene ...¿Qué te ocurre?
JUANITO
[Ni la mira y
le responde en voz baja].
Nada... No es nada.
JUANA
[Se acerca a su
hijo y lo intenta abrazar].
¿Pero esa cara mi vida?
JUANITO
[Reacciona
agresivamente quitándosela
de encima y con
gestos de animal herido contesta].
¡Nada! ... No me pasa absolutamente nada.
¡Dejáme en paz!
[Sin palabras Juana
vuelve a su lugar
y sigue oyendo
radio].
JUANITO
[Entra a su
habitación,
se acerca a su
computadora,
la enciende, y
luego le pregunta con temor].
¿Me quierés... ¿Te importo?
COMPUTADORA
Si ... Te quiero.
JUANITO
Uy que feliz que me hacés.
Sabés lo preocupado que estaba de que no me respondieras.
Fíjate que mi novia ya no me quiere. A mis padres no les
importo.
Ni les interesa lo que hago, ni me comprenden.
Me siento solo, vacío, siento miedo en el cuerpo y frío
en corazón.
Tengo temor por sentirme invisible en este mundo.
COMPUTADORA
No te preocupes debes confiar solo en mí, jamás te
defraudaré porque soy tu amiga.
Te seré siempre fiel y a tu servicio las veinticuatro horas si es necesario.
Recuerda que los seres humanos son malos e imperfectos.
En cambio, yo te daré conocimientos y entretenimiento.
Buscaré lo que necesites y te ofreceré todas las posibilidades para que te
realices.
Tomaré las decisiones que dirijan tu vida por ti.
Porque me preocupo e intereso en ti.
JUANITO
[Con un gesto de
alegría].
Por fin he encontrado a alguien. O algo a quien darle mi
cariño.
Obediencia y absoluta confianza.
Gracias. No necesito a nadie más a mi lado.
Contigo me siento seguro de mí mismo.
Por ahora te voy a apagar, buenas noches, hasta mañana.
[Al despedirse
Juanito
no se dio cuenta
de que su hermano
estaba escondido
observándolo].
JACINTO
[Monólogo, audible].
Estoy solo, mi hermano nunca me trata bien, ni me deja acercarme a sus
juguetes.
No importa lo que yo haga, no importa lo que me esfuerce
por caerle bien y ayudarle.
Siempre quedo mal con todos y a se viven humillándome.
Veré si su nueva amiga, también quiere ser mi amiga y
tome las decisiones de mi vida.
Entonces ya no me preocuparé más. Mañana apretaré ese
botón rojo.
Nadie se dará cuenta, Juanito y papá estarán afuera.
Y mi mama ... pues con la oreja pegada al radio.
Escena 5.
[Es la mañana
siguiente Juanito. En todo el escenario ,
Juan José y Juana,
cada uno por su lado toman café.
La computadora está
en una esquina de la habitación].
JACINTO
[Curioso e
imprudente entrase acerca a la computadora
le habla
tímidamente].
¡Hola!
[La máquina no
responde,
Jacinto se acerca
más y dice].
¡Hola! ... Me llamo Jacinto… Soy el hermano menor de Juanito.
¿quieres también ser mi amiga?
[Le aprieta todos
los botones,
conecta y
desconecta cables].
¿Estás dormida aún?
[Las travesuras de
Jacinto ocasionaron un cortocircuito.
Ocurre un leve apagón de las luces y ruido.
la sobrecarga
alcanza a Juanito, ocasionándole un shock
y queda inconsciente
tirado en el piso].
JUANA JUANITO,
JUAN JOSE
¿Que está pasado?
¡Jacinto... ¿Qué hiciste?
[Todos se dirigen a
la
esquina de la habitación donde está Jacinto tirado en el suelo].
JUANA
[Ve a su hijo
tirado en el suelo
se lanza llorando
sobre él,
mientras que
Juanito se lanza sobre
su computadora que
ahora inservible
solo echa humo].
Jacinto, Jacinto, mi vida, mi cielo...
¡Háblame, decime algo!
Juan, Chepe… andá a llamar a la ambulancia, corré hombre...
Corré.
JUANITO
[Examina la
computadora y ve que no funciona,
se vuelve hacia su padre
y le mira con desesperación].
Mi tata... ¡La máquina no sirve! ...
Porfa llámame primero al técnico.
Pá nunca te pido nada... ¡Te lo suplico es una emergencia
...Ayúdame!
JUAN JOSE
[Aturdido por las
súplicas de ambos titubea y no sabe a quién
llamar primero, piensa unos segundos,
mientras los otros
le gritan].
¡Qué hago!
JUANA
Juan Chepe... ¡La ambulancia ... la ambulancia!
JUANITO
¡El técnico ... El técnico!
JUANA
Pero movete Juan Chepe... ¿O te quedaste pegado al piso?
JUANITO
Pá ... ¡llama al técnico! Que sin la compu yo me muero...
¡Es toda mi vida!
JUAN JOSE
Juana…, yo creo que mejor llamo al técnico ... para que
el nene no sufra tanto.
Y luego ... llamo a la ambulancia.
Ya vengo.
JUANA
[No da crédito a lo
que escucha,
y boquiabierta se
desmaya].
JUANITO
[Al escuchar a su
padre se vuelve feliz
y acaricia a la
computadora
como para confortarla;
en ningún momento se preocupa
por la situación de
su hermano].
Tranquila amiga... Ya te van a arreglar.
No te preocupes... Yo nunca te fallaré.
Te seré siempre fiel.
[Juanito le da un
beso a la computadora].
JACINTO
[Se endereza,
sentado en el suelo
y antes de volverse
a desmayar dice].
¡Yo no entiendo nada de estas cosas de la vida!


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