miércoles, 17 de abril de 2013

Maderas y Concepción, dos volcanes en Ometepe

En la lancha hacia
Ometepe.
(foto, M.T.Alvarado)

Hace un mes realic
é un viaje a la isla Ometepe en el Lago de Nicaragua, fue organizado y excelentemente realizado por una amiga Karol B. (Ktours).

Desde algún tiempo atrás quería visitar la isla, había tenido buenas referencias y comentarios de amigos, por eso decidí aprovechar la última semana de marzo.
Quizás cuando leí la descripción del tour no comput
é bien que en dos de los días de la gira habían sendos ascensos a los dos magníficos volcanes de dicha isla. A pesar de que disfruto las caminatas  y he hecho varias comparables en Costa Rica, creo que no hice una estimación apropiada del esfuerzo requerido y mi condición física. Sin embargo, como llevado por la marea y el entusiasmo de los otros siete compañeros, a las 6 de la mañana del segundo día estaba listo  para desayunar e iniciar la aventura de escalar (hasta donde se pueda) el Volcán Maderas, que junto con su compañero se nos presentó desde el día anterior, cuando los vimos a distancia  al aproximarse  la  lancha  a Moyogalpa y durante los 90 minutos en microbús hasta San Ramón, donde pasamos  una noche muy, muy tranquila.
En el "techo" de la lancha.(foto, M.T.Alvarado)
Hongo repisa, camino a la cima del Maderas.

















Domingo 25. VolcánMaderas: - 6:30. Llegó el taxi para llevarnos cerca de Hacienda Mérida, e iniciar el ascenso.
Volcán Maderas
Sendero hacia la cima del Maderas.

- 7:00 nos encontramos con dos guiyas”, eran  dos muchachos  de la localidad; Edar y Darwin, creo que están en el colegio en décimo año y aprovecharon la vacación de Pascua Cristiana para hacer un trabajito.
Iniciamos como desde una altitud de 50 m sobre el nivel del mar. 
El sendero esta algo sombreado por algunos arbustos.
-
7:15. Salimos a campo despejado.
El Sol se observa justamente  brincándose la cumbre del Maderas, comienza a sentirse la alta temperatura.
Avanzamos como a unos 30 pasos/minuto, vemos unos monos Congo que nos saludan con sus típicos aullidos.

Volcán Concepción desde Finca Venecia.




Dos compañeras habían decidido visitar una catarata cercana a San Ramón, así que con los dos guías que los sustituyeron seguimos siendo ocho. Voy de cuarto (por ahora).
- 7:30. Un nuevo descanso bajo la escasa sombra de un arbolito  y la oportunidad para un trago de agua.
Seguimos, hay que abrir y cerrar portones de alambre de púas, para evitar que se salga un grupo de caballos. 
Karol y uno de los guías se adelantan un poco, la pendiente es como de unos 20°, el grupo se distancia un poco, apenas se escuchan las voces de los que vienen atrás. Puedo escuchar mi respiración y siento  el número de pulsaciones del corazón un poco elevado, cuando me llega el típico olor a zorrillo.
Parada en lo alto antes de entrar a una etapa sombreada, se ve a la izquierda el volcán Concepción.
Los guías nos dicen que en esta zona a veces hay serpientes (“bejuquilla, de color verde, que si la tocas te bejuqueilla, te da un cuerazo que te deja repintado un cardenal en la piel”).

Volcán Concepción, desde Hacienda Charco Verde.

- 8:00. El sendero está marcado cada cierta distancia con marcas de cinta plástica azul.
Rodeamos un árbol caído, el sendero aumenta su pendiente, el número de piedras y desde luego el grado de dificultad, cruzamos un acueducto de tubo pvc de 3 pulgadas.

- 9:00.Estamos a unos 20 minutos del mirador. Es interesante que todas las estimaciones de tiempo y distancia que nos han dicho los guías, resulten al final como del doble del valor. Pienso que quizás para ellos no tenga importancia un valor más exacto, pues con la energía que se tiene a los 17 años, no importa ni el tiempo ni la distancia, solamente siguir adelante.
Pero aquí quiero aprovechar para darle las gracias a Darwin, pues de seguro me “escaneo” y adivin
ó mi debilidad. Desde el principio estuvo muy cerca de mí, casi en todo momento, indicándome la mejor ruta y hasta el momento en que debía descansar.

Desde el Lago, cae la noche sobre el Maderas.

La pendiente aumenta, creo que estoy descansando cada 20 pasos o cada 10 metros, eso me da tiempo para tomar una que otra foto, escuchar el canto de alguna ave (hay muy pocas), admirar una hermosa pava negra en un árbol cercano.
Cada vez se ve más cerca (más bajo) la claridad  celeste del cielo a unos 50 m de la provisional cumbre, dándote la esperanza de que ya vas a llegar, pero no llega, desaparece y vuelve a comenzar en la siguiente curva y en la nueva cuesta.

- 9:30. Llegamos a lo que ellos llaman el mirador, es un pequeño claro en el camino a unos mil metros de altitud, la cima del volcán esta 1310 m.
Desde ahí se puede ver el Volcán Concepción y el angosto istmo que une los dos islas.
Allí nos quedamos Carmen y yo, junto con Darwin. Al rato llegaron tres caminantes y sus guías, que decidieron también llegar hasta ese punto. Los otros seis compañeros decidieron atacar la cima. Unas dos horas más, con un trayecto que requiere usar cuerdas para realizar la escalada.

- 10:00. iniciamos el descenso (Carmen, Darwin y yo).
- 11:30. Llegamos a la zona que no está cubierta por el bosque. Recorrer esta parte a medio día es extenuante, comienzo a pensar en la cercanía de un puesto de sandía, que no llega y no llega.
- 12:30. Nos sentamos en una choza frente a la playa y nos comimos una grande y jugosa sandía entre los tres.
- 15:00 no reunimos en Hacienda Mérida (todos los 8 excusrsionistas), para un almuerzo tardío. Los otros compañeros nos contaron las peripecias de su conquista de la cima del Concepción, también la aventura en la catarata.

Recomiendo que este ascenso  a los volcanes salga por lo menos a las 5:00.

Atardecer con el Concepción de fondo.

Bueno, en realidad desde las 13:00 de ayer había decidido visitarlo fotográficamente desde la comodidad de la playa en Finca Venecia. 
Si alguna vez lo escalo, aunque sea un poquito, les contaré algo, pero eso tendrá que esperar.
Karol y cuatro compañeros, junto con unos montañistas salvadoreños que encontraron en el camino, si lograron  llegarle bastante alto a este volcán, casi a la cima.

El 16 de febrero de cada año parece que hay una carrera de 25 y de 50 km, por las faldas de los dos volcanes. Sale a las 4:00 de Moyogalpa, por si le interesa.

Un refresco y un buen almuerzo típico en el Parque Central de Granada,
una linda ciudad para descansar y reponerse después del viaje.

jueves, 28 de marzo de 2013

Ometepe – Isla en el Lago Cocibolca-


El sábado 23 de marzo inicie una vista corta a la isla de Ometepe, en el Lago de Nicaragua. Es realmente un extraordinario lugar, muy nuevo y diverso para mí. Es un sitio hermoso, por su naturaleza y paisaje, la amabilidad de sus habitantes, por la cercanía a Costa Rica y por ser bastante económico.

Iniciar
é mi narración en la frontera de los dos países, luego de viajar unas 5 horas desde Zapote, San José. Creo que abrieron a las 6:00, cuando ya había unas 1500 personas tratando de cruzar en el mismo sentido que yo. Se hace la fila zigzagueante a pleno sol (!dos horas!), se llenan las dos boletas de migración y se pasa a una de las 7 ventanillas (en el lado costarricense). El trámite propiamente dicho, con lectora de barras para el pasaporte, tarda unos dos minutos y es gratuito. Se regresa al vehículo, se cruza la frontera y se presenta el pasaporte (con la otra boleta) en la oficina de migración de Nicaragua, allí se tarda un poco más porque el control y verificación no está totalmente automatizado. Cuesta $13, los sellos de salida y entrada, más la tarjeta de turismo (consérvela), la foto y su carita (sin anteojos) son revisados por oficiales que suben al bus. El control de aduanas prácticamente no se hace a la salida y es somero a la entrada, situación que se vuelve a dar al regreso. Cambié ȼ10 000 y me dieron 450 córdobas. Un refresco embotellado 20 córdobas, servicio sanitario ȼ100.

Puesta de Sol, San Ramón, 23/03/2013.

De la frontera a la ciudad de Rivas se tarda máximo una hora y de allí al muelle en San Jorge unos 20 minutos o más dependiendo si va en carro, volanta o caminando.
A las 13:30 abord
é la lancha (Karen María). Digamos que su techo (plataforma) queda convenientemente a nivel del muelle, por lo que puede abordar fácilmente con solo dar un paso. Al principio anotaron los nombres de los pasajeros, pero no hubo control al final. Fue cargada con una gran variedad de mercadería empacada, deslizándola por un plano inclinado aprovechando el trabajo de la fuerza de gravedad (lo difícil será descargarla cuesta arriba). En la plataforma-techo se colocan las maletas de los viajeros, motocicletas, bicicletas y muchos pasajeros, sostenidos por la fuerza de rozamiento entre sus traseros y el piso, porque la lancha no tiene barandas. Quizás como usted se imagina uno de esos trenes en la India.
Desde luego hay algunos asientos para unos 20 pasajeros. Vi la lancha cuando se acercaba al puerto, bamboleándose hacia atrás y adelante y a los lados y quise tener la experiencia de montarme en esa “tagada”, así que me quede arriba. Viajaban unas 60 personas, -mita y mita- nacionales y turistas extranjeros.

Pescador lanzando su red.
Un curioso personaje tenía bajo su brazo un colorido gallito fino como de pelea, que no supe si iba a visitar a su gallinita novia, a broncearse en las playas o con destino a la olla, de vez en cuando nos mirábamos y me parecía que el ave me decía “-vengo en son de paz-“. Poco antes de partir los vendedores nos dieron el concierto de colores, olores, sabores y sonidos: “rosquilla, rosquete, mixta, churritos, agua helada, enchiladas, maní, fresco, chicharrones, papas, tajada, pasteles, repollo, cajeta.”

La isla (“ome”: dos,” tepetl”: montaña), puede simularla como dos tortillas  con queso palmeadas  una casi del doble de diámetro que la otra. Con el resto de la masa únalas hacia el sureste con un pequeño istmo y luego le centra en cada una los dos volcanes; Concepción y Maderas. Quizás si las hornea con cuidado resulta un bizcocho para acompañarlo con buen café nica.

Lavando ropa en el Cocibolca.
La lancha nos llevó en una hora al puerto de Moyogalpa, el pasaje cuesta 35 córdobas, se puede comprar un boleto previamente, pero la mayoría pagamos en efectivo poco antes de atracar. En Moyogalpa, o en Altagracia puede comprar agua (3 litros por 50 córdobas), galletas, papitas y otros víveres, pero si está acostumbrado a llevar a sus caminatas frutas jugosas que le aguanten el trajín (manzana, melocotón, ciruela), mejor consígalas en supermercados de Rivas o Granada.

Saliendo de Moyogalpa hay una pista de aterrizaje, lógicamente con su carril de acercamiento y despegue perpendicular a la costa. La carretera hacia el sur la atraviesa casi al final. El paso está limitado con alambradas de púas a ambos lados, quizás ya algunos pilotos han perfeccionado "el método del brinquito".

Orto del Sol, Finca Venecia, 25/03/2013.
En cuanto a transporte puede alquilar bicicletas, tomar taxi o buses ( en ellos se puede cargas las bicicletas si ya no aguanta). El camino alrededor de la tortilla mayor está completamente adoquinado, lo mismo que la parte Este del istmo, hasta Playa Santo Domingo y el poblado de Santa Cruz. Puede dar toda la vuelta a la menor, por camino de tierra (en realidad sobre infinito numero de piedras). También puede traer su propio vehículo utilizando el ferry “Rey de Cocibolca, que regresa de San José del Sur a las 7:30 (55 córdobas por pasajero).

Hospedaje consigue para todos los gustos, sencillo, limpio, económico, a la orilla del lago, en casi todos los poblados.
Visité la Estación Biológica San Ramón muy bien situada para observar la puesta de sol con horizonte marino y  también la cercana catarata San Ramón, una caminata de dos horas (la mitad la puede hacer en vehículo).

Ocaso del Sol, Finca Venecia, 25/03/2013.
También visité Hacienda Mérida , Finca Venecia y Charco Verde, donde puede caminar hasta playa Bancón, que tiene la isla “El Quiste” curiosamente ubicada como si fuera la base del volcán Maderas. Si va preparado puede permanecer allí todo el día, disfrutando del agua dulce del lago, las olas mansitas y la playa de arena negra muy suave (20 córdobas). Me faltó todo el lado norte de la isla, será para la próxima, porque creo que si volveré. 
Para comunicarse no hay problema, en una venta de sandias hecha de palitos su dueño gentilmente me ofreció su teléfono celular, mandamos a comprar 40 córdobas de carga y alcanzó para cuatro llamadas a Costa Rica y sobró un poco para el amigo nicaragüense. En la noche me comuniqué usando mi teléfono sin ningún problema. En la mayoría de los hoteles hay Wi-Fi. 

Para almuerzo y cena opté por una carga de rico “plátano chips” ($1,50), con poquita sal, crujiente, sin grasa y una infaltable “toña” (ȼ500). También un delicioso pescado entero o un enorme filete de tilapia.

Luna llena -5 horas. Liberia, Guanacaste
26/03/2013
.
El regreso a Costa Rica (martes 26), fue más simple, 30 minutos en migración, tarjetas  de salida  y entrada, sellos en Nicaragua ($3), 5 minutos en Costa Rica y una revisión al ojo en la aduana.

A las 18:30 llegamos a Liberia, un refresco y una deliciosa empanada  de masa con relleno de carne mechada en el Centro Comercial donde estaban las gasolineras. Una misteriosa “luna liberiana” casi llena, escondiéndose entre nubes y ramas de los árboles me miró por un rato.
A las 23:00 estaba de regreso en Zapote, para el final de un viaje de 4 días menos 1 hora. Le recomiendo hacer algo similar.
E
n unos días le cuento mi experiencia con los volcanes.

viernes, 22 de febrero de 2013

La piscina pública de Curridabat

No sé si me saldrá un viaje, un cuento, o si será una historieta, usted juzgue al final.

Bueno, sí hay un viaje, aunque muy corto, unos 5 kilómetros ida y vuelta  que hago ahora dos veces por semana, desde mi casa, hasta la plaza de José María Zeledón, en Curridabat
Resulta que la municipalidad de ese cantón  de la provincia de San José, ha remodelado la antigua plaza de fútbol y el “parque” de beisbol, yo diría que bastante bien. Al costado sur construyó desde junio del 2012 una piscina, (25 m, 5 carriles) donde por los años 80, estaba el “home plate”  y los “dog-outs”, solo separada por una malla del kínder de la Escuela José María Zeledón.

No me pregunte por qué el fútbol se juega en una plaza o en una “cancha”, pero el béisbol se juega en un “parque”. Debe haber razones históricas, de costumbre. La cosa es que por 1982 logré que Mario Espinoza aceptara a mi hijo Javier en su equipo de béisbol, categoría “mosco”. Recuerdo que no fue fácil, pues los vecinos de JMZ nos miraban con recelo, pues en toda la urbanización había suficientes chiquillos para formar al menos 4 equipos en tres categorías. Mario y Ricardo, el señor "batata" y Vílchez tenían un equipo cada uno, de “mosco”. Walter Estrasburger era el "coach" del juvenil. Nunca entendí por qué en ese tiempo los chicos de categoría juvenil eran de menor edad que los de infantil, otro asunto de reglas supongo. En esa época se entrenaba el sábado y teníamos partidos de campeonato los domingos, en Hatillo, la Sabana, el Parque Escarré y a veces en un sitio de Heredia, donde el entrenador era un excelente beisbolista de Naranjo (donde nací). Allí siempre perdíamos por “nockout”, eran los campeones.
 

Tenía una microbús Volkswagen “Samba” (56285) color mostaza con beige y creo que Mario muy inteligentemente me nombró su asistente (y de rebote chofer). Todos los domingos la llenábamos con al menos 9 chiquillos e íbamos a los partidos. La fiebre beisbolera me contagió y llegué a ser primero asistente y luego entrenador de mi propio equipo de “béisbol Tee”, una modalidad en que la bola se coloca en un soporte flexible (tee), el “pitcher”  hace el simulacro del lanzamiento, el bateador batea, se corren las bases, se anotan las carreras, se hacen “outs”, hay desde luego un marcador para definir el resultado, pero si mal no recuerdo cada entrada termina hasta que todos los niños de un equipo hayan tenido su turno al bate. Eso fue durante unos tres años, con mi hijo menor Ricardo en el grupo de Tee y Javier en el de mosco. El transporte los domingos no era nada simple.
A veces los entrenadores teníamos un juego de práctica, yo no tenia mucha potencia al bate. Si tenía suerte a veces me salía un “Texas ligguer” (un batasito justamente por encima de los jugadores del campo corto, e imposible para los jardineros), pero casi siempre quedaba “strike-out”. Sin embargo corría bien, por lo que participaba al menos como corredor emergente de segunda  a "home", anoté varias veces.


Ahora me pregunto ¿por qué nos patrocinaba la Municipalidad de San José? Será que en algún momento, sin percatarnos, nos corrieron el límite cantonal y ahora las fiestas de fin de año de Zapote, excepto quizás por el redondel de toros, unos juegos mecánicos y algunos lugares para comerse algo con boca de cerveza, son cada vez más “fiestas de Curridabat.”
 
Bueno, pero volvamos a la piscina, basta de historieta personal.
En mi corto viaje salgo de mi casa, cruzo la plaza del campo ferial de Zapote casi vacía, excepto por los instructores de manejo de automóvil y sus estudiantes que la usan tempranito. Sigo hacia la carretera principal, porque cruzar por "PriceSmart" no se puede hasta después de las 10. Paso junto a varios estacionamientos donde siempre entran y salen vehículos, “Ekono”, la agencia del “Banco Nacional”, el Registro Nacional, con mucha gente presurosa ahora con la renovación de placas vehiculares en un nuevo edificio que esta al lado. Miro a los peatones  -aprete y aprete- cinco y más veces el botón del semáforo; siempre pensé que ese era un mecanismo inteligente, quizás con memoria y bastaba con un solo “push”, quizás no.
Aprovecho para cruzar al lado izquierdo de la calle, entre carros que sobrepasan la ausente o despintada franja de seguridad, taxis estacionados a la espera de clientes, vendedores de frutas que les diceb a las muchachas -"negrita que le damos hoy-", empleados del Registro y clientes que aprovechan para tomar su merienda.
Al llegar frente a “Aliss” ya me llega el infaltable olor a chocolate de la “Cocoa”, a veces con suaves cambios a caramelo o menta, que el viento trata de mezclar como director de orquesta. Eso revolotea en mi nariz hasta hasta el “Periférico” del centro comercial José María Zeledón, donde generalmente hay carros de reparto, siempre con las ruedas derechas montadas sobre la acera, si me topo a alguien tenemos que cruzarnos de medio lado. Sigo hasta el semáforo y atravieso la calle (cuidado con los carros que dan vuelta hacia la “Pops”, tanto viniendo de San José, como de Cartago).
Paso frente a la “Princesa Marina” (me encantan los mariscos y el pescado, pero es muy temprano), frente al vivero donde una vez conseguí una planta de aristoloquia, para ver si me llegaba una mariposa que supuestamente se hospeda en ella (llevo un año y nada). 
Una cuadra más  y paso con cuidado el hueco  de alcantarilla sin tapa de unos 50 cm de diámetro y 2 m de profundidad, cerquita de la Escuela (le pusieron una de varilla gruesa antes del inicio de clases, justamente el día que llevé una cámara para documentarlo – me sentí frustrado pero alegre y satisfecho-.
A la derecha (al otro lado de la calle) está un impresionante taller de estructuras metálicas, que ni “Sansón”  podría mover y, justamente en la esquina frente a la “Honda”, donde a veces llevo a “Sherathan” para una revisión, doy vuelta a la izquierda. Allí está 'pulseándola' y tratando de hacer lo mismo (pero hacia Curri), un bus de la línea Zapote-Curridabat. Cuando manejo mi carro, me salen “ñáñaras” en la piel, si forzosamente debo dar vuelta a la izquierda en las calles de doble vía de San José, trato de evitarlo aunque se me alargue el camino.

Cincuenta metros más y allí están las gradas de acceso a la piscina. Para ingresar se debe mostrar el recibo cancelado a un  guardia de seguridad impecablemente uniformado. Hemos tenido diversos personajes; una mujer algo marcial que en sus ratitos libres la vimos hacer algo semejante a carate en el aire y no nos permitía ingresar ni tarde ni temprano. También algunos varones más complacientes, pero que a veces me dicen, “-usted entra las 9, verdad-”, sin embargo todo muy amistoso, hasta compartimos una merienda el 14 de febrero.

La piscina abre de 5:00 a 19:00 de martes a viernes, pero también hay horarios de sábado a lunes.
Los precios son bastante cómodos, por ejemplo, un adulto mayor  como yo, que va durante una hora, dos días por semana solo paga ȼ 4 000 al mes. Sin embargo, bueno en mi caso y el de otros compañeros, creo que lo mejor es tomar el adicional de “clases de natación”, o “hidroterapia”, con la profesora Sandra, pues no solo tiene supervisión, ejercicios planificados, uso de equipos y compañeros haciendo lo mismo. Por ahora cuesta ȼ 14 000 al mes (2 lecciones).

A mis 70 aún no domino el estilo libre, aunque algo le hago, trabajo en coordinar bien la respiración. Pero no me preocupo, disfruto más la hidroterapia cuyo  efecto favorable en mis músculos de brazos y piernas ya lo noto. Ademas en hidroterapia la actividad es mas relajada, a veces contamos chistes, tarareamos trozos de canciones, contamos algo que hicimos en el resto de la semana, claro todo hasta que la profe no nos ponga en regla y entonces castigue a Claudio con los ejercicios de bola que no le agradan.
He visitado 4 piscinas anteriormente. Comencé a las 7 en la de Plaza Víquez, luego una temperada (Acuanautas) frente el estadio de fútbol de Curri, otra también temperada entre Zapote y San Francisco (iba a las 5:00 para usar la primera agüita fresca del día) y la del Liceo de Costa Rica (sábados). De todas tengo buenos recuerdos y siempre aprendí algo de los instructores, espero asistir por mucho más tiempo a esta de Curridabat.
1983

Ahora en febrero el Sol del invierno (decimos 'verano' en Costa Rica) nos calienta bien de 9 a 10 y seguro seguirá un poco más durante la primavera, que inicia en un mes. A veces hace un poco de viento, pero no es problema. La muni de Curri le da buen mantenimiento y está cubriendo con césped los alrededores. Anda el rumor que para tener más clientela le instalarán un sistema para temperar el agua. 
Ah una cosa importante, debe cancelar los derechos en la Municipalidad, pero antes necesita un recibo que se lo confeccionan precisamente en una oficinita que hay en la piscina. Se paga al inicio del mes.
No olvide llevar gorra y anteojos.


A veces hago el viaje en mi carro, el estacionamiento en la orilla de calle por ahora parece seguro.

martes, 16 de octubre de 2012

Playa Ostional y Playa San Juanillo


Hoja 3045-I; Garza (IGN)
Tomé un biocurso de la OET, los días 13 y 14 de octubre, su objetivo fue aprender y visitar el Refugio Nacional de vida Silvestre Ostional, en la playa del mismo nombre, en el litoral pacífico del cantón de Santa Cruz, provincia de Guanacaste, entre Punta India por el norte y Punta Guiones por el sur.

Para visitar Ostional (9° 57’ 43”N, 85° 42’43”O) lo mejor es dirigirse hasta la ciudad de Santa Cruz y de allí tomar la ruta 160 hacia Tamarindo (camino pavimentado), desviarse en el pueblo Veintisiete de Abril y luego continuar por un camino lastreado hacia, San Juanillo hasta llegar a su destino.
También puede hacerlo por Nicoya, Sámara, Garza, Guiones, Ostional. El camino es lastreado desde Sámara y debe cruzar al menos dos vados, que pueden ser algo difíciles para un carro bajo, si el río aumenta su caudal luego de un aguacero. Ponga atención a los rótulos en las intersecciones, algunas veces no los vimos a tiempo, o resultaron ambiguos.

En Ostional hay donde hospedarse  y comprar alimentos, en realidad tres o cuatro que cuentan con un pequeño número de habitaciones. El espacio podría agotarse para una arribada de tortugas. Algunos turistas prefieren los hoteles y restaurantes de las vecina Nosara, o Sámara, o aún unos que hay camino a San Juanillo.
Nosotros nos alojamos en el Albergue las Arribadas (www.), a unos 100 m de la playa principal. Tiene varias cabinas con camarotes hasta para seis personas. La comida fue bastante buena.
El biocurso fue interesante y educativo, tanto la teoría como la práctica. Los  servicios  de la OET, desde la oficina en San José, el transporte, el guía responsable (Stanley Prendiz) y el instructor local del curso, charlas y caminatas resultaron de muy  buena calidad, a excepción de propiamente la arribada que se sabía ocurrió el lunes, condición que aceptamos con cierto desdén.

Así que no estuvimos a tiempo para una arribada de tortuga lora (Lepidochelys olivacea), pues esta vez, por circunstancias del clima, el océano, la fase de la Luna y de seguro algunos aspectos del comportamiento biológico de las tortugas, la arribada ocurrió el lunes 8. Según nos explicó el biólogo Rodrigo Morera, en estos meses la arribada (masiva) ocurre muy cerca del día de la fecha del cuarto menguante, por lo que la próxima tiene mucha posibilidad de ocurrir alrededor del 7-8 de noviembre, pero mejor pregunte esto a un experto local.
Las arribadas pueden ser de varios miles de tortugas, poniendo cada una unos 70 huevos. La playa de Ostional, que escogen estas tortugas para desovar, posee ciertas características que la hacen idónea. Una tortuga llega a la orilla de la playa, sube la leve pendiente, llega al plano horizontal, hace el agujero, pone los huevos, los tapa, camufla el nido y regresa al mar en unos 90 minutos.  

Durante las arribadas masivas, las tortugas de las oleadas posteriores a la primera, destruyen –sin querer- parte de los nidos de las anteriores, perdiéndose así muchos huevos.
Los nidos y las tortugas que nacen a los 45 o 55 días tienen muchos enemigos; animales silvestres, perros, cangrejos, aves como zopilotes, gaviotas y peces que atisban a las crías para devorarlas.
Para tratar de solucionar en parte este tipo de problemas, la comunidad se ha organizado y ha logrado una excelente respuesta, exitosa tanto desde el punto de vista ecológico, como comercial, lo que les ha permitido financiar algunas mejoras en la infraestructura educativa y de salud del pueblo.

En la noche del sábado y la madrugada del domingo desovaron varias tortugas en el sector de la playa al que teníamos acceso, observamos buena parte del proceso de desove en tres oportunidades, incluyendo un ejemplar que mostraba una mutilación de su aleta posterior izquierda, producto quizás de la mordida de un tiburón. Sin embargo la valiente tortuga, luego de nadar quizás muchos miles de kilómetros, llegó a la playa e inició la excavación del nido, con mucha dificultad y poco éxito, ya que su aleta posterior izquierda era solo un muñón.
Aquí es donde interviene de una manera responsable el ser humano; nuestros dos instructores (y lo hacen también los miembros de la comunidad, cuando les toca), ayudaron a darle profundidad al nido, que de otra manera no habría podido albergar apropiadamente los huevos y estos habrían quedado casi en la superficie, para ser barridos por la próxima marea o devorados por los animales.
Realmente me sentí emocionado y complacido por haber asistido a ese lugar. De seguro que volveré a tiempo para presenciar una arribada, el próximo año.

Pero también el nacimiento (eclosión) de las crías es todo un espectáculo, que ocurre unos 45 a 55 días después de la postura de los huevos, algo para regresar una segunda vez.

Hoja 3046 II; Cerro Brujo (IGN).
El domingo por la mañana visitamos Playa San Juanillo, un hermoso lugar donde hay dos playas separadas por un interesante tómbolo.
Pudimos ver a los miembros de una cooperativa de pescadores preparándose para salir de pesca.
En varios sitios de las dos playas se puede tomar un baño de agua de mar.
Sin embargo lo que más disfruté fue caminar cobre las rocas y observar las colonias de cangrejos, erizos de mar, natas de huevos de algún animal marino (parecidas al caviar), pequeños peces que quedan atrapados en los agujeros de las piedras y sobreviven allí hasta la próxima marea. Algunos de esos agujeros son los suficientemente grandes para disfrutarlos como si fueran una tina de baño. 

En la arena de las playas los cangrejos ermitaños buscan afanosamente su nueva casa y entre los residuos usted puede encontrar una piedrita, un trozo de coral, una conchita, que le proporcionará un buen recuerdo, para guardarlo en una fotografía, y dejar la playa igual que la encontró (sin su basura, por supuesto), para que la disfruten los próximos visitantes.