Original publicado en "Los demibnos de Occator, con otros cuentos".
Marie Lissete Alvarado y José Alberto Villalobos.
EDiNexo, agosto de 2017. ISBN 978-9930-539-30-9
Estoy viajando como astronauta y especialista en electrónica hiperespacial en la “Astronave Piazzi”, nombrada en honor al astrónomo italiano Giuseppe_Piazzi, el descubridor del asteroide (ahora Planeta Enano) Ceres.
Precisamente ahora
estamos cambiando de la órbita elíptica y excéntrica, que nos trajo de Marte, a
una órbita intermedia casi circular a 50 km de altura sobre Ceres, desde donde
iniciaremos el descenso a la superficie, luego de dos órbitas rasantes a 15 km
y 4 km sobre la superficie “cereniana”.
¡Oh no! Los sensores de altitud no leen bien y nuestra primera maniobra nos insertó de una vez en la órbita de 4 km de altura, se diría que “casi rosamos” las crestas de los cráteres altos de Ceres, por suerte no hay muchos.
Debo pilotar la nave en “control manual” y tener la vista constantemente en la superficie, para evitar colisiones. Mi otro compañero se encargará de vigilar los sensores y proveer un segundo ojo sobre la geografía de Ceres.
Además nos pasamos de largo el previsto sitio de aterrizaje. Al menos esto nos dará un tiempo suficiente para ajustar todos los equipos, antes de que se cumplan los 3000 km de la próxima vuelta alrededor de Ceres.
Salimos de la noche del planeta y ya de día divisamos el cráter Occator, ni tan cerca ni tan lejos.
Maniobrar la Piazzi en estas condiciones es como volar el helicóptero supersónico “Airwolf” en vuelo rasante sobre las planicies antárticas, donde pasé mi entrenamiento, debo reducir ampliamente la velocidad de avance horizontal y evitar una caída libre, dada la extremadamente baja (“casi nada”) gravedad.
Y aquí vamos, hemos
logrado posicionarnos en una órbita ecuatorial “cereostacionaria” muy baja, justamente
encima del enigmático cráter, donde se cree, se manifiestan los “demonios”,
solo nos queda tomar la decisión final y convertirnos en los primeros dos
terrícolas en posarse sobre la superficie helada de Occator.
Ceres fue descubierto el primero de enero de 1801, desde el Observatorio de
Palermo.
Primeramente fue considerado el octavo planeta, después de Urano (1781)
y antes de Neptuno (1846).
Luego como el asteroide más grande (1851).
Y desde el
2006, sufrió otro cambio de categoría, cuando pasó a ser el quinto planeta enano, en orden
de tamaño.
El motivo de nuestra misión es evaluar unos registros de telemetría, enviados por las tres “sondas tractoras” que han estado acercando, durante dos años, la órbita de Ceres a la de Marte. Estas sondas están ancladas en los vértices de un triángulo equilátero, en la cima de las crestas del Cráter Occator, casi en el ecuador de Ceres.
Los operadores de radio de la “Colonia
Mars3”, que monitorean esa modificación orbital, han llamado a esos
espectros electromagnéticos “demonios de Occator”, un nombre
simplemente para referirnos a los eventos, porque de momento no sabemos lo que
son, solo suposiciones, algo parecido a lo que ocurría con la materia y la
energía oscuras al inicio del siglo XXI.
El cráter Occator
en Ceres mide unos 90 kilómetros de diámetro y cuatro kilómetros de hondo. En
su centro hay una depresión, como una llanura ondulada de unos 5 km de radio,
de notable color blanquecino, que contrasta con el oscuro color asfalto del
resto de este enano.
Una vez evaluado el punto apropiado para posarnos suavemente, descenderemos e
iniciaremos nuestra investigación.
“Ghost”, es el nombre que le he dado a la mayor de las depresiones “occatorianas”. Al acercarnos se miraba desde mi nave como si estuviese sobrevolando el Salar de Uyuni, en Bolivia, solo que, según mi espectrofotómetro, no es de sal de cocina, sino de Carbonato de Sodio.
Los otros cinco focos salinos de Occator, que deben ser similares a
Ghost, solo que más pequeños, los he nombrado, respectivamente “Nymeria”, “Shaggydog”, “Summer”, “Grey wind” y “Lady”. Quizás ya usted adivinó por qué. Son los nombres de
los seis “lobos gigantes” (Canis
dirus) de Invernalia, en la serie “Game of Thrones”, que fascinó a mi
abuelo José, durante sus diez temporadas hasta el 2020.
Yo soy la teniente
Vanessa Vanhomrigh., comandante de la Piazzi, y voy a averiguar qué son los “demonios
de Occator”.
Pues bien, lo que se sabe hasta ahora es lo siguiente:
- Casi todos los mediodías “cerenianos”, se observan “fantasmas translúcidos” gaseosos, ondulantes.
- Durante la corta noche de Ceres, cuando se creía que los fantasmas dormían, los sismómetros de las tres sondas detectan vibraciones similares “tremores” armónicos, de frecuencia infrasónica.
- Pero lo más extraño es que invariablemente, cada tres días cerenianos, se detectan vibraciones en el ámbito sonoro, entre 43 y 63 hertzios, similares en modulación a las vocalizaciones de ballenas jorobadas que escuchamos en las Bahamas.
Las apuestas entre
los astronautas de la Mars 3 están en qué; encontraremos una explicación
geológica, fisicoquímica, biológica, una combinación, o que no quedaremos con
el mismo misterio. Yo estoy dispuesta a descifrar el enigma.
Ceres está a una
distancia promedio del Sol, igual a 2,77 unidades astronómicas y dicho enano
tarda unos 4,6 años en recorrerla, pero su día es de solo 9,1 horas.
La
inclinación de su eje de rotación es solo 4°, por lo que no tiene estaciones y
como su atmósfera de vapor de agua es prácticamente nula e intermitente, su
temperatura promedio es de 168 K, excepto en puntos ecuatoriales al mediodía,
donde se han registrado valores máximos
de -35°C.
Su masa y radio son
pequeños, típicos de un planeta enano, eso hace que la gravedad en su
superficie sea solo de 3 centésimos del valor al que estamos acostumbrados en
la Tierra.
Esto presenta un doble problema para la navegación; es relativamente
simple acercarnos, o alejarnos, pero cuando intentemos “aterrizar” sobre su
superficie podríamos rebotar varias veces con poco control, como le sucedió al “Philae”
en su intento de posarse suavemente sobre el cometa Churyumov–Gerasimenko en el año 2014, y no queremos ese problema.
Iniciamos el descenso casi vertical, de la Piazzi, que está construida con arquitectura similar a la “Challenger” de Apolo XIV, desde luego con etapa de ascenso y con más de cien años de avances extraordinarios en ingeniería espacial incorporados.
No cargamos
ningún “rover”, ni equipos apara actividades extra vehiculares, para dar
espacio a una poderosa taladradora y su plataforma.
Estamos sobre el punto
seleccionado de la planicie Ghost, solo nos quedan 2 km.
Cuando estábamos a una
altitud de 20 m lanzamos un potente arpón unido a un fino cable que nos ayudó
mucho en la caída, pero solo como guía, porque al posarnos tres segundos
después dedujimos que no se había
clavado firmemente a la superficie del cráter, como esperábamos.
De no ser por
los otros tres arpones del trípode de descenso habríamos sufrido varios
rebotes.
Finalmente estamos en Occator, pero quedamos inclinados porque una de
las patas se hundió más en el hielo, sin embargo, los “amortiguadores” de la
nave inician poco después el procedimiento automático para nivelarla.
Comprobamos que todos los sistemas de soporte vital estén funcionando y ponemos
a la Piazzi en su estado de mínimo consumo de energía, mientras nos preparamos
para un corto descanso nocturno.
Nuestra expedición
tiene principalmente un fin científico y de ingeniería, como ya les explicaré.
Pero con una prioridad menor se escogió la fecha de mañana, porque nuestros
astrónomos han calculado que con dos horas de diferencia, primero Marte y luego
la Tierra, tendrán una conjunción inferior particular (¡vista desde Ceres, por
supuesto!).
Algo que no se
puede observar desde nuestro planeta (la Tierra); a las 8:10 U.T.C. y a las 10:03 U.T.C, veremos
a la Tierra y luego a Marte realizar un tránsito solar, que desde aquí
parecerán como minieclipses de Sol muy bien definidos y de larga duración.
El tránsito de Marte
inició a las 08:10 U.T.C. Sabíamos que era rasante, observamos cinco ocultaciones del sol, como de una
décima de segundo cada una. Creo que se debe a la oposición de las montañas de
la Meseta de Tharsis y al
Monte Olimpo.
La topografía de Marte ya nos es bastante conocida, pero este
tránsito es importante para reafirmar los conceptos teóricos, por ser observado
desde un planeta enano, por primera vez.
Casi sin darnos
cuenta, mientras preparábamos el informe, el tiempo nos alcanzó y puntualmente
a las 10:03 U.T.C., inició el tránsito de la Tierra, casi centrado.
Estolo que nos dio
más minutos de observación y la oportunidad para tomar fotos, medir tiempos y
distancias, que los astrónomos usarán posteriormente para recalibrar el valor
de la unidad astronómica.
Como el Sol está a 2,77 u.a. de Ceres, la intensidad
luminosa disminuye unas 8 veces, pero como no tenemos atmósfera, esto se
compensa y los parámetros fotográficos casi resultaron los mismos.
Bueno, ya pasó un
corto día más, escasas cuatro horas de penumbra, los informes de los tránsitos
fueron registrados y guardados con éxito. Ahora las antenas de la Piazzi están
enviando los datos a observatorios en la Tierra y a la base Mars 3.
En este nuevo día iniciaremos el acondicionamiento de la taladradora robótica “Valkyrie ML-8”que
explorará el mar interior de Occator, o al menos un lago salado que existe
debajo de Ghost, según ha predicho nuestro equipo científico.
Primero hay que
descargarla (¡a control remoto, por supuesto!) ya que nosotros no saldremos de
la astronave, siempre estaremos confortablemente en el ambiente artificial
“humanizado” y seguro, que nos proporciona la Piazzi.
Viene montada cabeza
arriba en su plataforma de lanzamiento, pero un sistema automático la colocará
firmemente contra el suelo, para que inicie la perforación hacia el interior de
Ceres.
La Valkyrie es una
novedosa combinación de taladro, similar en su extremo anterior a las máquinas TBM que
perforaron el Eurotunel entre 1987 y 1993.
Con varias modificaciones; es de un
metro de diámetro y dos metros de largo, propulsada por un motor eléctrico que
usa energía nuclear (permitida desde el 2050). Además el conjunto de brocas se
mantiene a alta temperatura y en el extremo posterior hay una especie hélice
trituradora, que ayudaría a recongelar la “raspadilla” de hielo, para que el
túnel se vaya cerrando detrás de ella.
Esto es necesario para no perturbar
muchos las condiciones ambientales del agua salada del lago, ya que la baja
temperatura y presión atmosférica (¡casi vacío!), a la cual quedaría expuesto
el lago, si el túnel permanece abierto. Si eso sucede el agua se congelará y
sublimará en un cortísimo tiempo, lo cual hasta podría causar una potente
reacción fisicoquímica de naturaleza explosiva. Esperamos que no suceda.
Tenemos
los dedos cruzados esperando que la Valkyrie
no quede atrapada, y que el espesor de la capa de hielo no sea mayor de
5 km, que es su capacidad máxima.
Pasan 36 horas de
perforación y ocurre lo que esperábamos, la telemetría recibida desde la
Valkyrie nos indica que ha sufrido una
“caída libre” de 63,89 metros, que el módulo central llamado “Piccard” se ha
desacoplado del taladro y la popa se ha transformado apropiadamente en una
propela.
Aparentemente las aletas de navegación se han desplegado correctamente
y este nuevo robot se mece ondulante en algún liquido de poca densidad, listo
para recibir órdenes para navegar, explorar, recoger y enviar datos, inclusive
fotos.
Necesitamos primeramente activar los potentes leds infrarrojos que tiene
en la proa, que de momento parece que no responden.
Varios intentos y no recibimos ninguna confirmación de que los focos estén
iluminados el ambiente, pero sí de que hay producción de luz.
Bueno, qué les
digo, un sutil error de diseño; la secuencia de encendido no era explícita para
nosotros, pero sí correcta desde el punto de vista de la ingeniería
electromecánica, “primero quite las tapas protectoras”
Lo comprendemos, nos da
risa y ejecutamos la maniobra, enviando primero la señal de encendido a dos
micros explosivos que vuelan los resortes retenedores de las dos tapas.
El módulo de
navegación de la “Piccard”, es
bastante similar al que se usó para explorar los restos del Titanic, en el 2004
y aún contiene la pila nuclear de la Valkyrie.
Se ha transformado en un
vehículo operado remotamente que puede sumergirse a gran profundidad, dirigirse
a un punto seleccionado e inspeccionarlo con cuidado, recopilar datos de
presión, densidad y pH.
También estimar distancias y tomar fotos, gravar toda la
información y enviarla a la Piazzi durante los períodos en que permanece en
reposo. Solo puede funcionar durante 3 horas y 10 minutos, debemos darnos
prisa.
- Piazzi 1, demonios 0.
Bueno, podemos decir que esto se cocinó solo y casi sin darnos cuenta.
Mientras nosotros observábamos los tránsitos y preparamos la Valkyrie, lo sensores automáticos de nuestra astronave encontraron que entre 30 minutos antes y 30 minutos después del mediodía local, de algunas grietas del Ghost, salen plumas y ondulantes, “fantasmagóricas”, de vapor de agua (según el espectrofotómetro), las cuales poco después se disipan, en realidad se vuelven tan tenues que son indetectables.
Pero algo nuevo, debajo de la Piazzi, posiblemente de la grieta que produjo el arpón, salió una interesante columna de vapor que brevemente empaño los “parabrisas” de la nave. Así que este demonio se redujo vapor de agua que sale del cráter, cuando la temperatura alcanza su máximo valor.
- ¡Piazzi (Piccard) 2, demonios 0!
Se muestra una caverna de unos 500 metros de diámetro, con un techo abovedado y con 5 “capillas” que se extienden, en lo que interpretamos después, hacia el fondo de los cinco depósitos salinos (los otros lobos) de Occator.
Dirigimos la Piccard en varias direcciones, hasta encontrar el techo de uno de estas capillas menores y encontramos la misma estructura, una bóveda de 50 m de diámetro y una columna cilíndrica en su centro, semejante al agujero de un cenote, con un techo blancuzco, que seguro el del depósito de sal que se ve desde el exterior de Occator.
- Piazzi (Piccard ) 3, demonios 0.
Duraron 4 minutos, pero se repitieron cada 9,1 horas. Estábamos algo desorientados arriba en nuestro seguro santuario, las fotos de superficie y los datos de los otros sensores no nos guiaban para encontrar la causa.
Entonces la capacidad submarina de la Piccard y su sistema de sonar y las fotografías, nos permitieron descubrir un pequeño volcán submarino, a 630 m de profundidad. Era como un fiel geiser, un “criovolcán” de hielo y agua salada, que posiblemente se alimenta de la pequeña actividad geotérmica que aún permanece en el manto de este planeta enano.
Así desenmascaramos a este segundo demonio.
- Piazzi (Piccard) 4, demonios 0.
Ya se va a cumplir el plazo de tres días, para recibir las vibraciones
sonoras, e investigar que las produce. Nosotros aquí en la nave estamos
completamente concentrados y la Piccard sumergida a 315 m, con sus cámaras, sonar y otros detectores
listos para entrar en acción en cualquier momento.
Comienzan a detectarse vibraciones moduladas de 45 hertzios, pero de una
amplitud creciente. La frecuencia también aumenta poco a poco hasta los 55 hertzios.
El dispositivo Doppler nos sugiere que la fuente se está acercando, lo cual
conforma el sonar que también sugiere que es de unos 43 m de diámetro.
Pero no
es un objeto sólido, pareciera que está formado por miles o millones de
pequeños cuerpos de unos 15 cm de largo, que se desplazan al unísono como lo
hace un cardumen de pequeñas sardinas.
En efecto, las primeras fotos lo confirman, ¡son seres vivos!, semejantes de
medusas, su cabeza y sus filamentos de pueden distinguir claramente. Cada
individuo parece transparente, pero el “cardumen”, si es que el concepto se
puede extender, tiene una tonalidad azul claro (zarco). Se acercan y envuelven
totalmente a la Piccard durante dos minutos, parece que curiosean un poco,
luego se alejan, sin producir ningún daño.
La amplitud y frecuencia de las
vibraciones disminuye hasta desaparecen, las cámaras ya no captan nada. Toda la
evidencia nos hace pensar que son seres vivos, posiblemente en un recorrido de
alimentación a base otros seres vivos microscópicos que no pudimos detectar.
- Marcador desconocido.
La pila nuclear de la Piccard está exhausta, pero todos los datos
están almacenados en la Piazzi para enviarlos a la Tierra, tan pronto
despeguemos de Ceres y estemos en órbita, rumbo a la base Mars 3.
Iniciamos la secuencia de despegue del cráter Occator, la astronave se sacude
fuertemente y se inclina peligrosamente hacia un lado, la capa de hielo salado
se colapsa, el túnel que había abierto la Valkyrie se abre y se agranda en
pocos segundos. Sentimos que caemos por el agujero de cenote del Ghost.
Solo tenemos tiempo para enviar una señal S.O.S., pero ningún resultado de
nuestros hallazgos.
Desde los tres tractores en la cima de Occator, si hubiera humanos presenciado
la escena, verían precipitarse hacia afuera una columna de agua como de 500 m
de diámetro, que poco después se congela y queda como una estaca clavada en el
centro de la planicie Ghost, que luce ahora más grande y brillante.
- Piazzi (Valkyrie, Picard y dos astronautas) 4, demonios de Occator 5.
Los demonios de Occator seguirán en el misterio, quizás por más de 10 años, hasta que convirtamos a Ceres en el tercer satélite natural de Marte.
jav

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