viernes, 22 de febrero de 2013

La piscina pública de Curridabat

No sé si me saldrá un viaje, un cuento, o si será una historieta, usted juzgue al final.

Bueno, sí hay un viaje, aunque muy corto, unos 5 kilómetros ida y vuelta  que hago ahora dos veces por semana, desde mi casa, hasta la plaza de José María Zeledón, en Curridabat
Resulta que la municipalidad de ese cantón  de la provincia de San José, ha remodelado la antigua plaza de fútbol y el “parque” de beisbol, yo diría que bastante bien. Al costado sur construyó desde junio del 2012 una piscina, (25 m, 5 carriles) donde por los años 80, estaba el “home plate”  y los “dog-outs”, solo separada por una malla del kínder de la Escuela José María Zeledón.

No me pregunte por qué el fútbol se juega en una plaza o en una “cancha”, pero el béisbol se juega en un “parque”. Debe haber razones históricas, de costumbre. La cosa es que por 1982 logré que Mario Espinoza aceptara a mi hijo Javier en su equipo de béisbol, categoría “mosco”. Recuerdo que no fue fácil, pues los vecinos de JMZ nos miraban con recelo, pues en toda la urbanización había suficientes chiquillos para formar al menos 4 equipos en tres categorías. Mario y Ricardo, el señor "batata" y Vílchez tenían un equipo cada uno, de “mosco”. Walter Estrasburger era el "coach" del juvenil. Nunca entendí por qué en ese tiempo los chicos de categoría juvenil eran de menor edad que los de infantil, otro asunto de reglas supongo. En esa época se entrenaba el sábado y teníamos partidos de campeonato los domingos, en Hatillo, la Sabana, el Parque Escarré y a veces en un sitio de Heredia, donde el entrenador era un excelente beisbolista de Naranjo (donde nací). Allí siempre perdíamos por “nockout”, eran los campeones.
 

Tenía una microbús Volkswagen “Samba” (56285) color mostaza con beige y creo que Mario muy inteligentemente me nombró su asistente (y de rebote chofer). Todos los domingos la llenábamos con al menos 9 chiquillos e íbamos a los partidos. La fiebre beisbolera me contagió y llegué a ser primero asistente y luego entrenador de mi propio equipo de “béisbol Tee”, una modalidad en que la bola se coloca en un soporte flexible (tee), el “pitcher”  hace el simulacro del lanzamiento, el bateador batea, se corren las bases, se anotan las carreras, se hacen “outs”, hay desde luego un marcador para definir el resultado, pero si mal no recuerdo cada entrada termina hasta que todos los niños de un equipo hayan tenido su turno al bate. Eso fue durante unos tres años, con mi hijo menor Ricardo en el grupo de Tee y Javier en el de mosco. El transporte los domingos no era nada simple.
A veces los entrenadores teníamos un juego de práctica, yo no tenia mucha potencia al bate. Si tenía suerte a veces me salía un “Texas ligguer” (un batasito justamente por encima de los jugadores del campo corto, e imposible para los jardineros), pero casi siempre quedaba “strike-out”. Sin embargo corría bien, por lo que participaba al menos como corredor emergente de segunda  a "home", anoté varias veces.


Ahora me pregunto ¿por qué nos patrocinaba la Municipalidad de San José? Será que en algún momento, sin percatarnos, nos corrieron el límite cantonal y ahora las fiestas de fin de año de Zapote, excepto quizás por el redondel de toros, unos juegos mecánicos y algunos lugares para comerse algo con boca de cerveza, son cada vez más “fiestas de Curridabat.”
 
Bueno, pero volvamos a la piscina, basta de historieta personal.
En mi corto viaje salgo de mi casa, cruzo la plaza del campo ferial de Zapote casi vacía, excepto por los instructores de manejo de automóvil y sus estudiantes que la usan tempranito. Sigo hacia la carretera principal, porque cruzar por "PriceSmart" no se puede hasta después de las 10. Paso junto a varios estacionamientos donde siempre entran y salen vehículos, “Ekono”, la agencia del “Banco Nacional”, el Registro Nacional, con mucha gente presurosa ahora con la renovación de placas vehiculares en un nuevo edificio que esta al lado. Miro a los peatones  -aprete y aprete- cinco y más veces el botón del semáforo; siempre pensé que ese era un mecanismo inteligente, quizás con memoria y bastaba con un solo “push”, quizás no.
Aprovecho para cruzar al lado izquierdo de la calle, entre carros que sobrepasan la ausente o despintada franja de seguridad, taxis estacionados a la espera de clientes, vendedores de frutas que les diceb a las muchachas -"negrita que le damos hoy-", empleados del Registro y clientes que aprovechan para tomar su merienda.
Al llegar frente a “Aliss” ya me llega el infaltable olor a chocolate de la “Cocoa”, a veces con suaves cambios a caramelo o menta, que el viento trata de mezclar como director de orquesta. Eso revolotea en mi nariz hasta hasta el “Periférico” del centro comercial José María Zeledón, donde generalmente hay carros de reparto, siempre con las ruedas derechas montadas sobre la acera, si me topo a alguien tenemos que cruzarnos de medio lado. Sigo hasta el semáforo y atravieso la calle (cuidado con los carros que dan vuelta hacia la “Pops”, tanto viniendo de San José, como de Cartago).
Paso frente a la “Princesa Marina” (me encantan los mariscos y el pescado, pero es muy temprano), frente al vivero donde una vez conseguí una planta de aristoloquia, para ver si me llegaba una mariposa que supuestamente se hospeda en ella (llevo un año y nada). 
Una cuadra más  y paso con cuidado el hueco  de alcantarilla sin tapa de unos 50 cm de diámetro y 2 m de profundidad, cerquita de la Escuela (le pusieron una de varilla gruesa antes del inicio de clases, justamente el día que llevé una cámara para documentarlo – me sentí frustrado pero alegre y satisfecho-.
A la derecha (al otro lado de la calle) está un impresionante taller de estructuras metálicas, que ni “Sansón”  podría mover y, justamente en la esquina frente a la “Honda”, donde a veces llevo a “Sherathan” para una revisión, doy vuelta a la izquierda. Allí está 'pulseándola' y tratando de hacer lo mismo (pero hacia Curri), un bus de la línea Zapote-Curridabat. Cuando manejo mi carro, me salen “ñáñaras” en la piel, si forzosamente debo dar vuelta a la izquierda en las calles de doble vía de San José, trato de evitarlo aunque se me alargue el camino.

Cincuenta metros más y allí están las gradas de acceso a la piscina. Para ingresar se debe mostrar el recibo cancelado a un  guardia de seguridad impecablemente uniformado. Hemos tenido diversos personajes; una mujer algo marcial que en sus ratitos libres la vimos hacer algo semejante a carate en el aire y no nos permitía ingresar ni tarde ni temprano. También algunos varones más complacientes, pero que a veces me dicen, “-usted entra las 9, verdad-”, sin embargo todo muy amistoso, hasta compartimos una merienda el 14 de febrero.

La piscina abre de 5:00 a 19:00 de martes a viernes, pero también hay horarios de sábado a lunes.
Los precios son bastante cómodos, por ejemplo, un adulto mayor  como yo, que va durante una hora, dos días por semana solo paga ȼ 4 000 al mes. Sin embargo, bueno en mi caso y el de otros compañeros, creo que lo mejor es tomar el adicional de “clases de natación”, o “hidroterapia”, con la profesora Sandra, pues no solo tiene supervisión, ejercicios planificados, uso de equipos y compañeros haciendo lo mismo. Por ahora cuesta ȼ 14 000 al mes (2 lecciones).

A mis 70 aún no domino el estilo libre, aunque algo le hago, trabajo en coordinar bien la respiración. Pero no me preocupo, disfruto más la hidroterapia cuyo  efecto favorable en mis músculos de brazos y piernas ya lo noto. Ademas en hidroterapia la actividad es mas relajada, a veces contamos chistes, tarareamos trozos de canciones, contamos algo que hicimos en el resto de la semana, claro todo hasta que la profe no nos ponga en regla y entonces castigue a Claudio con los ejercicios de bola que no le agradan.
He visitado 4 piscinas anteriormente. Comencé a las 7 en la de Plaza Víquez, luego una temperada (Acuanautas) frente el estadio de fútbol de Curri, otra también temperada entre Zapote y San Francisco (iba a las 5:00 para usar la primera agüita fresca del día) y la del Liceo de Costa Rica (sábados). De todas tengo buenos recuerdos y siempre aprendí algo de los instructores, espero asistir por mucho más tiempo a esta de Curridabat.
1983

Ahora en febrero el Sol del invierno (decimos 'verano' en Costa Rica) nos calienta bien de 9 a 10 y seguro seguirá un poco más durante la primavera, que inicia en un mes. A veces hace un poco de viento, pero no es problema. La muni de Curri le da buen mantenimiento y está cubriendo con césped los alrededores. Anda el rumor que para tener más clientela le instalarán un sistema para temperar el agua. 
Ah una cosa importante, debe cancelar los derechos en la Municipalidad, pero antes necesita un recibo que se lo confeccionan precisamente en una oficinita que hay en la piscina. Se paga al inicio del mes.
No olvide llevar gorra y anteojos.


A veces hago el viaje en mi carro, el estacionamiento en la orilla de calle por ahora parece seguro.

martes, 16 de octubre de 2012

Playa Ostional y Playa San Juanillo


Hoja 3045-I; Garza (IGN)
Tomé un biocurso de la OET, los días 13 y 14 de octubre, su objetivo fue aprender y visitar el Refugio Nacional de vida Silvestre Ostional, en la playa del mismo nombre, en el litoral pacífico del cantón de Santa Cruz, provincia de Guanacaste, entre Punta India por el norte y Punta Guiones por el sur.

Para visitar Ostional (9° 57’ 43”N, 85° 42’43”O) lo mejor es dirigirse hasta la ciudad de Santa Cruz y de allí tomar la ruta 160 hacia Tamarindo (camino pavimentado), desviarse en el pueblo Veintisiete de Abril y luego continuar por un camino lastreado hacia, San Juanillo hasta llegar a su destino.
También puede hacerlo por Nicoya, Sámara, Garza, Guiones, Ostional. El camino es lastreado desde Sámara y debe cruzar al menos dos vados, que pueden ser algo difíciles para un carro bajo, si el río aumenta su caudal luego de un aguacero. Ponga atención a los rótulos en las intersecciones, algunas veces no los vimos a tiempo, o resultaron ambiguos.

En Ostional hay donde hospedarse  y comprar alimentos, en realidad tres o cuatro que cuentan con un pequeño número de habitaciones. El espacio podría agotarse para una arribada de tortugas. Algunos turistas prefieren los hoteles y restaurantes de las vecina Nosara, o Sámara, o aún unos que hay camino a San Juanillo.
Nosotros nos alojamos en el Albergue las Arribadas (www.), a unos 100 m de la playa principal. Tiene varias cabinas con camarotes hasta para seis personas. La comida fue bastante buena.
El biocurso fue interesante y educativo, tanto la teoría como la práctica. Los  servicios  de la OET, desde la oficina en San José, el transporte, el guía responsable (Stanley Prendiz) y el instructor local del curso, charlas y caminatas resultaron de muy  buena calidad, a excepción de propiamente la arribada que se sabía ocurrió el lunes, condición que aceptamos con cierto desdén.

Así que no estuvimos a tiempo para una arribada de tortuga lora (Lepidochelys olivacea), pues esta vez, por circunstancias del clima, el océano, la fase de la Luna y de seguro algunos aspectos del comportamiento biológico de las tortugas, la arribada ocurrió el lunes 8. Según nos explicó el biólogo Rodrigo Morera, en estos meses la arribada (masiva) ocurre muy cerca del día de la fecha del cuarto menguante, por lo que la próxima tiene mucha posibilidad de ocurrir alrededor del 7-8 de noviembre, pero mejor pregunte esto a un experto local.
Las arribadas pueden ser de varios miles de tortugas, poniendo cada una unos 70 huevos. La playa de Ostional, que escogen estas tortugas para desovar, posee ciertas características que la hacen idónea. Una tortuga llega a la orilla de la playa, sube la leve pendiente, llega al plano horizontal, hace el agujero, pone los huevos, los tapa, camufla el nido y regresa al mar en unos 90 minutos.  

Durante las arribadas masivas, las tortugas de las oleadas posteriores a la primera, destruyen –sin querer- parte de los nidos de las anteriores, perdiéndose así muchos huevos.
Los nidos y las tortugas que nacen a los 45 o 55 días tienen muchos enemigos; animales silvestres, perros, cangrejos, aves como zopilotes, gaviotas y peces que atisban a las crías para devorarlas.
Para tratar de solucionar en parte este tipo de problemas, la comunidad se ha organizado y ha logrado una excelente respuesta, exitosa tanto desde el punto de vista ecológico, como comercial, lo que les ha permitido financiar algunas mejoras en la infraestructura educativa y de salud del pueblo.

En la noche del sábado y la madrugada del domingo desovaron varias tortugas en el sector de la playa al que teníamos acceso, observamos buena parte del proceso de desove en tres oportunidades, incluyendo un ejemplar que mostraba una mutilación de su aleta posterior izquierda, producto quizás de la mordida de un tiburón. Sin embargo la valiente tortuga, luego de nadar quizás muchos miles de kilómetros, llegó a la playa e inició la excavación del nido, con mucha dificultad y poco éxito, ya que su aleta posterior izquierda era solo un muñón.
Aquí es donde interviene de una manera responsable el ser humano; nuestros dos instructores (y lo hacen también los miembros de la comunidad, cuando les toca), ayudaron a darle profundidad al nido, que de otra manera no habría podido albergar apropiadamente los huevos y estos habrían quedado casi en la superficie, para ser barridos por la próxima marea o devorados por los animales.
Realmente me sentí emocionado y complacido por haber asistido a ese lugar. De seguro que volveré a tiempo para presenciar una arribada, el próximo año.

Pero también el nacimiento (eclosión) de las crías es todo un espectáculo, que ocurre unos 45 a 55 días después de la postura de los huevos, algo para regresar una segunda vez.

Hoja 3046 II; Cerro Brujo (IGN).
El domingo por la mañana visitamos Playa San Juanillo, un hermoso lugar donde hay dos playas separadas por un interesante tómbolo.
Pudimos ver a los miembros de una cooperativa de pescadores preparándose para salir de pesca.
En varios sitios de las dos playas se puede tomar un baño de agua de mar.
Sin embargo lo que más disfruté fue caminar cobre las rocas y observar las colonias de cangrejos, erizos de mar, natas de huevos de algún animal marino (parecidas al caviar), pequeños peces que quedan atrapados en los agujeros de las piedras y sobreviven allí hasta la próxima marea. Algunos de esos agujeros son los suficientemente grandes para disfrutarlos como si fueran una tina de baño. 

En la arena de las playas los cangrejos ermitaños buscan afanosamente su nueva casa y entre los residuos usted puede encontrar una piedrita, un trozo de coral, una conchita, que le proporcionará un buen recuerdo, para guardarlo en una fotografía, y dejar la playa igual que la encontró (sin su basura, por supuesto), para que la disfruten los próximos visitantes.


miércoles, 25 de julio de 2012

Yaxhá –en Petén, Guatemala-

El 21 de julio visité el sitio arqueológico Yaxhá, situado en el Petén, Guatemala. Es un lugar encantador, que le recomiendo agregar cuando visite Tikal.

Tuve la suerte de contar con la guía experta de Brenda Rodríguez, quien trabaja para Magic Tours, lo cual significó un extraordinario valor agregado, pues además de su amplio conocimiento sobre historia, arqueología y antropología, también nos regaló su amistad, buen trato y camaradería, lo cual hizo de la visita unos de los ratos realmente agradables de mi corta estadía en Guatemala.

Pequeño campo de juego de pelota.
El tiempo estuvo agradable en promedio, quizás algo caluroso y húmedo, con solo leves amenazas de llovizna. Algo nublado, con el sol mostrándose a ratos, pero la vegetación que rodea las veredas y las edificaciones, junto con una suave brisa hicieron que la excursión de las 10 a las 13 horas fuera muy placentera.
Sin embargo, no está de más cubrirse un poco con un bloqueador solar de alto número y diría que es imprescindible una rociada con repelente de mosquitos, pues algunos son tan atrevidos que incluso atraviesan pantalón y calcetín.

Pirámide de..
Además de las edificaciones pudimos admirar una flora exuberante, donde destacan algunas altas ceibas, copales, cedros, chico zapotes (árbol de chicle) y uno que produce una nuez que llaman ramón, de la cual se hace una deliciosa crema que disfrutamos en el almuerzo.

También vi algunos animales, semisilvestres como mapaches, pizotes, guatusas, guajolotes (chompipes) y un zorro rojo.
Varios grupos de mono aullador y congos.
En algunas zonas, el ruido producido por infinidad de chicharras (cigarras), producía un cambio de ambiente interesante.
Vi varias especies de mariposas y de lagartijas y algunas aves, como yigüirros, zanates, dos especies de carpinteros y otras que, desde luego no pude identificar.

Estela -- (réplica).
Yaxhá significa “Laguna de agua verde”, es un hermoso sitio, que combina de manera excelente naturaleza y ecología casi virgen, con la ventaja de su reducida visitación, a pesar de estar bastante cerca de Tikal.

Desde una de las pirámides que es permitido escalar, su pueden ver dos de las lagunas, la de color verde y la de color blanco. Tenga cuidado porque en ellas hay cocodrilos.

Yaxhá se encuentra en el Parque Nacional Yaxhá-Nakum-Naranjo, comprende un área total de 37160 hectáreas, donde hay más de 500 estructuras, incluyendo 40 estelas, 13 altares, 9 pirámides, 2 campos de juego de pelota y una red de sacbeob (calzadas recubiertas con grueso estuco). 
El sitio urbano fue ocupado por sus habitantes maya, desde el 600 a.C hasta el 900 d.C.


Laguna verde, desde la pirámide--.
Referencias:

sábado, 16 de junio de 2012

Parque La libertad


Culumbina inca (tortolita).
Hoy sábado 16 de junio atendí una invitación de parte de los amigos de Museos del Banco Central, para participar en las actividades del III Festival del Árbol, a realizarse en el Parque La Libertad
Este parque, que no conocía, se encuentra en Río Azul, en los cantones  de La Unión y Desamparados, su entrada está precisamente enfrente a la plaza de fútbol.

Ocupa las instalaciones donde estaba antiguamente la empresa Holcim.
Tiene suficiente espacio para dejar los vehículos y podría decir que la vigilancia es bastante buena, con guardas amables y bien informados.
Quiscalus mexicanus (zanate)?

Hay una pista para patinetas, aparentemente recién construida, y una zona con canchas de fútbol, al otro lado del río Damas. 
La última adquisición es un sobrio edificio, donde creo que se pueden estudiar tecnologías relacionadas con la computación. 
Noté que la iluminación artificial para la noche no parece ser excesiva, lo que permitiría actividades de observación astronómica, con buenas condiciones de oscuridad, para ver lluvias de meteoros y eclipses. 

Solo queda por investigar las condiciones del clima, para ver si está un poco ausente de nubosidad, al menos de diciembre a marzo. 
Myiozeletes similis
(pecho amarillo).

El Parque La Libertad está rodeado de montañas, pero no muy cercanas, lo cual permite un horizonte de poca altura en casis todas direcciones.

Yo me anoté en el horario de Avistamiento de Aves, de 6:00 a 8:30, que fue conducido por el biólogo Pablo Camacho V., de la Fundación de Rapaces de Costa Rica, asistido por la ingeniera forestal Adriana Valerio Madrigal.

La pasamos muy bien, las explicaciones fueron simples, pero de calidad.

Observamos y aprendimos a identificar algunas aves y escuchar su canto. Hay tanto residentes y de paso en el parque, entre otras: carpintero de Hoffmann, chinchigüi,  cristofué, pone pone, sinsonte, gavilán pollero, paloma ala blanca, cuco ardilla, cuyeo y, desde luego, viuda, yigüirro y comemaíz.Nos obsequiaron la publicación Avifauna, excelente.
El gavilán pollero -Pedro Infante.

Buteo nitidus (gavilán pollero).
Abajo; en vuelo.
No fue fácil tomar fotos a las aves, pues siempre mantuvieron una distancia prudente, dificil para mi ojo y el corto telefoto de mi cámara. 
Pero con las mariposas fue otra cosa, casi podría decir que posaron para nosotros, sobre las lantanas, murisecos, san Rafael, Asclepias curasávica (algodoncillo) y rabo de gato. También porque a las 10 a.m. el sol ayudó a mantenerlas activas y pudimos ver varios vuelos de cortejo  o de apareamiento. 

Encontramos algunas mariposas pequeñas muy viváces, o tímidas, que casi no se posaban; blancas, amarillas y algunas casi negras, como de un centímetro cuadrado de ala.

Pero también vimos otras de mayor tamaño, como las que visitan mi casa en Zapote; por ejemplo Danaus plexippus (monarca), Siproeta epapus, Dione moneta poeyii, Clhosyne janais, Dryas iulia, Ascia monuste, Urbanus dorantes y Achlyodes pallida

También observé algunas mariposas que solo había visto en libros, con rayas como de cebra (una blanco y negro y otra naranja y negro). 
Y una similar a la Heliconius Clysonimus montanus, que observé  por primera vez en El Roble de Santa Bárbara de Heredia, pero con colores diferentes. Voy a tratar de investigar su nombre.

Nyctidromus albicollis (cuyeo).
Las mariposas me interesan, su estudio es una de mis aficiones, desde hace unos dos años, cuando logré criar una monarca desde el huevo hasta el adulto, luego de aquirir una de las plantas hospederas, Asclepias physocarpa (chayotillo de aire).

Puede leer al respecto en mi blog: 

Heliconius___.
Papilio polyxenes.
Dryadula phaesuta.
Junonia evarete.

No logré ver ninguna larva, ni pupa, ni capullo de polilla. 
Heliconius Charithonia.
Había leído que la "polilla de la muerte" (Ascalapa odorata) y la   "cuatro ventanas" (Rothschildia lebeau), que han llegado a mi casa, se camuflan muy bien con la corteza de algunos árboles, pero no las logré mirarlas.

Quizás se requiera un recorrido con mayor cuidado y, desde luego, un ojo mejor entrenado.
Me gustaría volver de noche, no solo por la fauna nocturna, sino también para observar estrellas. 

Si desea leer sobre Astronomía, incluyendo un almanaque de eventos astronómicos, le aconsejo visitar mis otros blogs: 

¿Sabe donde puede ver esto?

martes, 15 de mayo de 2012

Iglesia de Quircot

El domingo 13 de mayo, luego de asistir a  una sesión práctica de un curso de fotografía, en el Jardín Botánico Lankaster, decidí hacer un desvío de menos de 2 km, para visitar la Iglesia de Quircot, en el pueblo del mismo nombre (09°5316N 83°5545O (mapa.)

Seguramente, al igual que yo, ha visto  muchas veces, el rótulo que nos advierte de la cercanía del poblado y su iglesia, todas las veces que venimos de Cartago, e iniciamos la cuesta hacia Recope y Ochomogo. 

Si viene de San José, haga el alto en los trepidadores y continúe hacia Taras. Inmediatamente encuentra a la izquierda la salida para su regreso, y 100 m más, en el semáforo, cruce a la izquierda para llegar a  Quircot, si llegó a la desviación para el Volcán Irazú, ya la pasó.

Quircot parece que fue un poblado indígena, fundado alrededor de 500 años antes de la llegada de los españoles.

La primera ermita fue construida por los franciscanos, a finales del siglo XVIII. 
La iglesia que vemos ahora fue construida en la segunda mitad del siglo XIX y restaurada en la década de 1970. 
Campanario.
Es pequeña, sencilla, funcional y sobria. 
Valió la pena la desviación, para conocer un sitio patrimonio histórico de Costa Rica y tomarle unas fotos.

Referencias:
http://www.jasec.co.cr/patrimonio/quircot.html


Detalle del entramado de madera, que soporta
el techo de teja.

lunes, 5 de marzo de 2012

La venganza

Cuento, por Marie Lissette Alvarado

Era un lugar apartado de la Cordillera de Talamanca, en lo más recóndito de la selva, olvidado por el resto del mundo y del tiempo, donde la espesa vegetación parecía engullir todo a su paso. 
Un humilde y tenaz campesino decidió arrancarle un pedacito a las entrañas de la montaña y edificar ahí su choza, que más que resguardarle de la implacable inclemencia del tiempo y de los peligros constantes de la zona, era su hogar, su mundo; donde junto con su mujer y su pequeño hijo levantaban  los cimientos de sus sueños y esperanzas, la oportunidad de alcanzar un mejor mañana. De asegurarle a sus retoños algo a que aferrarse, poseer una herencia que les permitiera sobrevivir aún cuando él ya no les acompañase en este mundo. 

Su nombre, Jenaro Salas, hombre joven, tosco e iletrado, su piel curtida por el sol delataba su oficio de campo. En sus enormes brazos  se delineaban perfectamente su contorno muscular, cada vena que sobresalía parecían enormes vertientes y contaban el esfuerzo, la lucha que desde muy pequeño ha tenido que enfrentar en este mundo como muestra de su ardua labor. 
Había renunciado a vivir en su pueblo, y desafiar a la madre naturaleza, pero a Jenaro se le había metido entre la cabeza  que por su insolencia la montaña no le quería y que de alguna u otra forma se vengaría de él, por irrumpir en su mundo y alterar a cada momento el orden con que se vive y rige el balance entre los ecosistemas.
Era época de verano, una de esas tardes secas y calurosas, Jenaro y su caballo  venían agotados de explotar el bosque y de sembrar en aquella tierra virgen sus cultivos, estaba seguro de que haría un excelente negocio cuando fuera el tiempo de cosechar y vendiera sus productos en el pueblo más cercano. No era hábil para los números, o para comprender las cláusulas de un contrato, pero de lo que sí tenía certeza era de que con una buena cosecha le iría muy bien. 
Estaban cubiertos por la polvareda del sendero que se aferraba a sus poros y a sus ropas; el añejo sudor se mezclaba con lo amargo de su trabajo, era imposible quitarse el olor a lucha y sacrificio que ello implicaba. Avanzaban despacio, pero su corazón le empujaba a seguir para llegar a casa antes de que empezara a anochecer. 

Pero esa tarde en particular, le asechaba su peor pesadilla; su pequeño estaba sentado en la entrada de la choza, lloraba desconsoladamente mientras que su rostro manchado entre tierra, mocos y lágrimas semejaba una máscara aterradora, mientras un silencio sepulcral dentro de la casa le indicaba lo peor. Su mujer no aparecía por ningún lado, era imposible que su hijo le explicara lo que había ocurrido, el corazón de Jenaro se heló, se dificultaba su respiración, todo su cuerpo empezó a experimentar un ligero temblor, y a la vez como si algo le estuviera sacando todo por dentro.

Aunque en principio no le salía la voz, logró pronunciar fuertemente su nombre, -¡Manuela!-.
Solo el silencio le respondió, la volvió a llamar, -¡Manuela!,… mujer, ¿Dónde estás?-.
Sentía que el silencio se tragaba su voz y solo el entrecortado llanto de su hijo cortaba la monotonía.

Quiso entonces contrarrestar la angustia que aumentaba dentro de su pecho, pensando que tal vez ella había bajado la ladera detrás de la casa para llegar hasta el río y lavar la ropa. Cuando lo hacía dejaba al niño encerrado en la choza porque el lugar era de incómodo acceso y muy peligroso. Tenía la esperanza de encontrarla lavando ropa todavía y que por eso no escuchaba su llamado; así que respiró profundamente para atravesar la desaliñada choza y dirigirse a la parte de atrás y descender hasta el río.

Al salir de la choza volvió a llamarla -!Manuela, ya llegué!
Se acercó al borde de la ladera y miro hacia la orilla del río; su rostro se desfiguró en una mueca de dolor; su mandíbula se desencajó para dar paso a un grito de dolor-¡Noooooooo….!”-. 
Se lanzó como loco ladera abajo y mientras lo hacía clamaba con desesperación sin dejar de gritar -¡Por Dios Manuela!-
Manuela yacía en la orilla del río y en todo el camino la ropa que iba a lavar había quedado desparramada, había perdido una de sus gastadas sandalias y la otra estaba arrollada en el tobillo del pie izquierdo, en su cabeza una enorme herida a un lado de la frente que dejaba ver la sangre donde se escurrió, parece estar ya seca. 
La enorme piedra que le servía para aporrear y lavar la ropa tenía empozada la esencia vital de su amada Manuela. Ella siempre le apoyó y le amó incondicionalmente. Jenaro le había ayudado a traer al mundo a su hijo y juntos hacían planes para el futuro; ella era todo su mundo y ahora yacía fría, silenciosa, sin vida.

Jenaro observó que al parecer Manuela traía más bulto de ropa que de costumbre y al pretender bajar por la ladera con semejante peso y la imposibilidad de ver por donde pisaba, en un momento de descuido, uno de sus pies quedó aprisionado en una pequeña raíz que sobresalía de la tierra haciéndole perder la sandalia y el equilibrio. Comenzó a tropezar y entre el enredo de ropa fue dando tumbos hasta abajo, donde finalmente la enorme piedra recibió su cabeza con tal impacto que le ocasionó una profunda hemorragia de la cual ya su mujer no despertaría jamás.
    
De seguro desde muy temprano la tragedia llegó. El pobre hombre se sentó junto al cuerpo de su amada, la tomó entre sus brazos y empezó a llorar amargamente, preguntándose una y otra vez el por qué de lo ocurrido, porqué Dios se había olvidado de él, si nunca le había hecho daño a nadie y solo quería lograr algo mejor para su familia.
En ese momento, una suave brisa le acarició el rostro y le susurró en el oído. 

-Tú, todos los días me hieres cuando destruyes lo que con tanto esfuerzo y tiempo he necesitado para crear y ofrecerte, no lo supiste aprovechar y planificar ahora es mi turno de hacer que sientas el dolor que me ocasionas. ¡Vete con tu hijo!, aún tienes tiempo, pues a quien se aventura en mis dominios con intenciones de poder, así es como me he de vengar!-. 
 Mla/08-09-2008
Otros cuentos:
La Tinaja de Guaitil (Tres partes):

El sueño de Chiang Tsú: http://astrovilla2000.blogspot.com/2011/11/el-sueno-de-chiang-tsu.html ,