Esto es un
fragmento de un ensayo que escribí hace un año, referente a mi vida, en relación
a mis padres, hermanos, tíos y primos, por eso quizás no les parezca que es
exclusivo sobre Pachico, pero hay les va para que lo corrijamos y aumentemos.
Pachico,
quien es Francisco Villalobos Morales, mi tío, nació en naranjo, Alajuela, el 4 de junio de 1928.
En su niñez y juventud sólo concluyó la
primaria, porque en su tiempo no había colegio en Naranjo. Pero en 1975-76, siendo alcalde de Limón, con más de 45 años y una familia obtuvo el Bachillerato por madurez, en el colegio nocturno de Limón.
En 1955 me encontré en
casa de mi abuelo, su “cuaderno de vida” de quinto grado, con la maestra
Mary Moya, la misma que tuve yo en ese grado, unos 15 años después en la Escuela República de Colombia.
Pachico
es solo unos 15 años mayor que yo, debe tener unos 85 o 90. Cuando yo nací fui como
el hermano menor de los Villalobos-Morales y así fue por mucho tiempo, tanto
que muchos de mis primos al principio me decían “tío”.
A Danilo, mi
otro tío, y a Pachico, no les fue muy bien durante la revolución del 48, pues
don José Dolores Villalobos Alfaro (mi abuelo) y su familia no eran liberacionistas. Sé que fueron tiempos
duros, luego del 48, los tres hermanos (Hernán-Danilo-Pachico) trabajaron sacando piedra, con el agua hasta la cintura, en un
río de Naranjo, por eso Pachico y Danilo emigraron en busca de trabajo, primeramente
a la zona bananera del Pacífico, Quepos y Parrita y luego a Limón.
Una feliz
oportunidad se le presentó a mi tío Pachico, quien se había ido de Naranjo a Limón, para jugar fútbol (era un hábil delantero) y
a tomar un puesto de guarda en la Comandancia de Plaza de ese puerto. Luego entró a la alcaldía
como misceláneo, siguió como prosecretario, secretario y alcalde. Finalmentecuando vino la nueva nomenclatura, como Juez Primero de Limón. Resulta que se
encontró entre los archivos viejos de la alcaldía, una solicitud de un expediente,
firmada nada menos que por mi abuelo, como secretario de la alcaldía de Naranjo, quizás más de 30 años atrás.
A mi tío Pachico le gustaba cantar y tenía buena voz, especialmente para tangos ("Volver") y boleros.
Cuando yo estaba en tercer año del colegio, recibí un hermoso regalo para navidad, de
parte de mis tíos Danilo y Francisco, que trabajaban y vivían en Limón, Pachico
en la alcaldía y Danilo en “Cocoles”, donde se realizaba la exploración
petrolera.
Era una linda bicicleta marca “Swift”,
semi-carrera, guardabarros y maletero colgado del asiento, de las que solo
llegaban al “comisariato” de la Northern. Danilo la trajo por tren hasta San
José y luego en casadora hasta Naranjo. Era mi primera bicicleta, no sabía cómo
conducirla y en el proceso hubo varios
raspones, en mi piel y en la bici.
Durante las vacaciones del año siguiente estuve conduciendo por las calles
planas y con poco tránsito de Limón y me hice experto. Recuerdo una bicicleta
que había en la casa de Pachico, tenía una pequeña silla de madera, apoyada en
la barra y ajustada al resto del marco, con ella paseaba todos los días a
“Pachiquillo” (Francisco Villalobos Arias) el hijo mayor de mi tío y Mireya.
Con mi bicicleta y en la
compañía de algunos amigos de “Pueblo Nuevo” de Naranjo, fui a Zarcero, Sarchí, Grecia y
Palmares, claro recorriendo la mayoría de las cuestas a pie y gastando el taco
de freno en las bajadas, pues me daba miedo viajar muy rápido, mis amigos
siempre me esperaron abajo.
Pachico tiene seis hijos; “Pachiquillo”, Nuria, Laura, Ronald, Luis Fernando y Ricardo.
Algo que no olvido fue un viaje de tres días que hicimos Pachico y yo con don Cleto Arias, a
una finquita que tenía por el río la bomba en Limón. Disfrutamos pescando y
atrapando langostinos con una nasa, allí vi por primera vez una nutria de agua. Y por
primera vez comí iguana, preparada hábilmente con aceite de coco y condimentos
caribeños por Don Cleto, no me dijeron qué era hasta que la comí y me chupé los
huesos.
Varias veces visité por algunos días la casa de mi tío Pachico. Recuerdo
que hacíamos "rice and beans" moliendo el coco y exprimiéndolo para sacarle la
leche.
Una vez tuve un dolor de oído y la mamá de doña Mireya encendió un
cartucho de papel periódico, lo acercó a mi oreja y del oído salió un poco de
aire, recuerdo muy bien ese sonido.
El dolor se me quitó, pero resultó que era
algo más, en realidad era un dolor de muelas. Pachico hizo una cita con una
dentista amiga, la guapa Elena Pardo, que me sacó la muela, pero resulta que
sin querer queriendo yo le mordí los dedos y ella me acusó con mi tío.
Mi primer viaje en avión fue con mi abuelo a Limón. Pachico nos regaló
el pasaje, salimos del Aeropuerto de la Sabana, en un vuelo de Lacsa. Pocos
años después ese aeropuerto dejó de usarse, porque la ciudad de San José lo
había rodeado completamente.
Una vez de regreso de Limón, Pachico me dio un pasaje oficial de cortesía para el
alcalde de Limón, supongo que él sabía que no me pasaría nada, pero yo pasé
todo el trayecto temeroso de que en algún momento me bajaran del tren, cuando
se dieran cuenta que yo no era él, aunque mucha gente dice que nos parecemos
mucho.
Otra vez me contó que por sus funciones como alcalde, le tocó muchas veces ir a lugares
a lo largo de la línea, a recoger pedazos de persona que posiblemente se habían
dormido imprudentemente sobre los rieles y el tren los había partido en varias
partes, ya veo el origen de la expresión “guevos
de alcalde”.
Pachico murió en Puerto Limón, el 2 de diciembre de 2014.
Los siete Villalobos originales:
Danilo - Elena - Lidylia - Deyfilia- María Luisa- Hernán - Francisco-.
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La familia de Pachico:
Laura - Pachico- Mireya- Ricardo- Fernando-Nuria- Ronald- y algunos nietos.
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