lunes, 29 de julio de 2019

Cariari de Pococí, Limón - Campo 1 -

https://en.wikipedia.org/wiki/Cariari,_Pococ%C3%AD

Cariari, postal code 70205, coordinates 10°22′05″N 83°44′24″W

Cariari
  • Neighborhoods (Barrios): San Juan, Guaria, Las Orquídeas, Los Hermanos, La Urba
  • Villages (Poblados): Astúa-Pirie, Caribe, Banamola, Boca Guápiles (part), Campo Cuatro, Campo Dos, Campo Tres, Caño Chiquero, Carolina, Ceibo, Coopecariari, Cuatro Esquinas, Formosa, Frutera, Hojancha, Los Angeles, Nazaret, Palermo, Pavona, Progreso, Pueblo Triste, Sagrada Familia, Semillero, Zacatales.
Flora y fauna, 25 de julio de 2019
posada en una planta de
"rabo de gato", color púrpura.

Guaria de palo
Ginger matizada
Opal
Helecho "cacho de venado"
Enredadera espárrago

Clavelón


"Mañanitas"
Clavelón

Guinea cuadrada


Mariposa emperador
(https://es.wikipedia.org/wiki/
Thysania_agrippina
), 

alimentándose en guinea cuadrada madura.

La mariposa creo es "Anartia fátima"


posada sobre una flor San
Rafael.


"Perezoso"
Por favor no lo llame
oso perezoso.
Nidos de "oropéndola"



Vasija de barro y begonia.
¿Y usted qué ve?


La casa de doña Tula.
El fuego de la cocina de leña

Las loritas  "Lupita" y "Florita".



"Sombrero chino"
"Lady D"
"Moño de señora"




"Gardenia"
"Kalanchoe"

Culantro de coyote


Chile dulce que parece picante
Chile panameño
"Jalapa"
Pata de venado, guaria de palo



"Vainillo"
Hoja de sen
" Croto grano de oro"
Musaendra

Juliana 
Vainillo
Croto

Tabacón
Palmera navidad.

Sendero de la jícaras.


Jícaras "elipsoidales", a la fuerza.

Sendero del gallinero



Cacao.

Carambolas.

Cacao.
Caña de azúcar.
no-se
Plátano
  
Hongo repisa.

Árbol de pipas y plantación de
yuca.
¿Qué  serán?

Pata de vaca
Jav y "Dory" (Dory llegó una mañana lluviosa, desorientada y con hambre).

martes, 23 de julio de 2019

Tía Deifilia Villalobos

Deifilia Villalobos Morales siempre fue una experta bordadora con hilos de colores, usando una máquina de coser. Bordaba blusas típicas, cintas para carreras de caballos y para primera comunión, marcaba ropa de cama, paños y pañuelos. Desde luego también fue una experta modista. Tomó un curso de costura en una academia en San José, pero cuando el taller era de las hermanas Villalobos, lo grueso de la confección se lo dejaba a mi mamá.


Deifilia nació en Naranjo, Alajuela el 10 de setiembre de 1920 y murió el 23 de julio de 1993.

Yo conocí a Efraín Vargas, es esposo de mi tía Deifilia, en un viaje que hice a Limón, me cayó bien desde el principio y yo también a él. Era delgado, alto, blanco, esbelto, con un bigote bien cuidado, tipo Luis Aguilar. En esa época trabajaba en Batán (25 millas) en una plantación de abacá, pero resultó que era vecino de San Jerónimo de Naranjo, hijo de Lino Vargas y Pacífica Arrieta.  Había estado en la Escuela Militar en Guadalupe posiblemente en los años previos a la revolución del 48. Tenía unos manuales de uso de ametralladoras y otras armas que me fascinaba leer y releer.
Como al año de casados, Deifilia y Efraín compraron, supongo que, a crédito, el Bazar Celeste, que entonces era propiedad de Fernando Blanco. Al principio solo era un bazar, pasamanería y taller de costura. Luego se compraron más máquinas y se contrataron varias empleadas; Rosita Marín, Aidee Arroyo, Amparo Gonzalo, Irma Barrientos, Aída y Alida Morera. Además, Leticia, una dulce viuda que trabajaba mitad en la cocina y mitad en la tienda.

Recuerdo que en el taller se confeccionaba una buena cantidad de vestidos y Efraín salía a venderlos, como “polaco”, con dos grandes valijas, a la zona sur de nuestro país. Creo que le iba bien, porque regresaba sin mercadería, con dinero y con pedidos. Además traía algunos “delicatesen” del momento, como tarros de frutas, “V-8”, pasas, ciruelas, etc.
Luego, al Bazar vinieron telas, joyería, ropa de las fábricas de San José, “pasitos” de una fábrica en Alajuela, casi de todo se conseguía allí.
Yo aprendí a vender hilos y zíper del color que me pidieran, a pesar de mi daltonismo, o falta de instrucción (en casa de herrero,…), usando el truco de  acercar la muestra a los hilos y dejar que el cliente tomara la decisión. Eso sí cuando me pedían verbalmente un color, siempre le dejaba el cliente a las otras empleadas. Aprendí a forrar botones con troqueles y a forrar hebillas con ‘
gutapercha’. 

Ya en el colegio y en la universidad, Efraín y Deifilia tuvieron confianza para que yo manejara la caja registradora cuando ayudaba los sábados y domingos. También recibía y anotaba pagos en facturas a crédito que se guardaban en un archivo tipo acordeón y a hacerles recibos a los clientes.

Efraín siempre estaba de buen humor, contaba cuentos, inventaba historias, relataba algunas “getonadas” pero lo que más le gustaba era inventar y contar chistes. Recuerdo el del “líquido perlático de la consorte del toro”, y el del cliente, algo cursi, que quería “tela de army color mierdi” y desde luego muchos otros con buen picante.

Luego yo me fui por tres años a Texas, pero cuando regresé me recibieron como un hijo, viví un tiempo en su casa, me permitían manejar el carro y hasta me prestaron uno, cierta vez en año nuevo para ir y venir a San José. Mi tía Deifilia siempre me apoyó con cariño, alguna platita, ropa de la tienda y acogiéndome en su casa, siempre que hubo ocasión. Más o menos hizo lo mismo con otros sobrinos, como Laura, Hilda y Jorge.
Los Vargas-Villalobos comenzaron viviendo en la casa de mi abuelo en Pueblo Nuevo, luego en la parte trasera del Bazar Celeste, que estuvo mucho tiempo al costado norte de la cuadra frente al Mercado de Naranjo y que algún tiempo después sufrió un incendio total. Luego se pasaron a la casa que ese tiempo quedaba frente a la antigua cárcel y luego los bomberos de Naranjo, donde actualmente vive Efraín.
Recuerdo que en esa casa siempre había una lora, creo que herencia de la mamá de Efraín (doña Pacífica Arrieta). Deifilia siempre disfrutó de la lora y la enseñó a hablar y hasta cantar. Con Liliette y mis hijos visitábamos mucho esa casa, donde siempre nos recibieron con mucho cariño y, desde luego, la lora, tanto que una vez mi hijo Javier se refirió a mi tía de una manera cariñoso como “tía lorilia”.

Con Bernal, Marco Vinicio y Luis Roberto siempre tuve muy buena amistad, a pesar de nuestra diferencia de Edad. A Bernal lo visité en Guadalajara cuando estudiaba arquitectura.
Marco Vinicio le regaló 
“Cuqui” a Ricardo, una diminuta pequinesa que se escondía baja el refrigerado de la casa, y se la habían dado  como pago de un trabajo veterinario. Hace un año me recibió muy bien en su casa de San Isidro de Peñas Blancas.

Tía Elena

María Elena Villalobos Morales, mi tía, nació en Naranjo, Alajuela el 2 de mayo de 1916 y murió el 8 de abril de 2006.
Mi tía Elena luego de casarse con Aníbal Gonzalo Benavides (2/11/1910 – 08/12/1998), vivió en una casa frente al costado Oeste de la Escuela República de Colombia. 
Creo que siempre fue muy religiosa y hacía “portales” para navidad. Recuerdo haberle ayudado en varias oportunidades, haciendo encerados con bolsas de cemento, goma, ocre y aserrín.
Resulta que, en dos años consecutivos, quizás que aún no habían nacido William ni Alejandro, o estaban muy pequeños, hizo un rezo del niño y en cierto momento los invitados se fueron al comedor a tomar café. Yo me quedé sentado en el piso junto al portal y comencé inocentemente a quemarle las puntas a pequeñas pajas, con las candelas que habían quedado prendidas. En esa época las figuritas no eran de cerámica o plástico duro no inflamable, sino que eran de “celuloide” y claro, tomar fuego, junto a la paja, el aserrín seco y el papel, fue un instante, y por travieso, descuido o poca supervisión de los adultos, quemé el portal, pero no la casa.

Aníbal siempre fue una persona tranquila, sorprendente calmada, como lo requiere un experto y veterano jugador de póker, en el Club de Amigos de Tello Blanco. No se alteraba por nada, así que perdonó mi piromanía las dos veces. Era un zapatero fino y como señal de que estaba absuelto me regaló un par de “botas Turrialba” hechas de fina piel de zaíno, que me gustaron mucho y usé por largo tiempo.

Por unos pocos meses la familia Gonzalo-Villalobos vivió en la casa de mi abuelo, en pueblo nuevo, en un buen agregado que Anibal hizo. Esto mientras construían la casa donde vivieron por mucho tiempo.

Aníbal y Elena tuvieron un café y cantina (“El Puerto Nuevo” ???) frente al costado Oeste del Mercado de Naranjo. Creo que por un tiempo trabajó allí mi tío Danilo, antes de irse para Limón.
Mi tía y yo ayudábamos ocasionalmente en la parte de cafetería, los sábados y domingos. Me gustaba golosear las rodajas de salchichón frito y los caldos concentrados de mano de piedra, que se usaban como bocas, para los que se tomaban un trago de guaro o de ron colorado (“el viejo de las plumas”), supongo que casi no se vendía “güisqui”. Curiosamente ninguna autoridad llegó a pedir que me fuera, pues era un menor de edad.
Hay una anécdota de mi tía Elena que no olvido; un domingo de mucho movimiento yo estaba manipulando una bandeja de tosteles y se me calló detrás del mostrador. El negocio estaba lleno de clientes, mi tía que estaba manejando la caja registradora, se irguió un poco y con voz fuerte dijo para que la oyeran todos: “José Alberto, SÓLO recoja las que cayeron en el papel”. Supongo que no había ningún papel en el piso y no recuerdo si algún tostel realmente se salió de la bandeja, pero mi tía mostró en ese momento su astucia y perspicacia.
Creo que me daban algunas moneditas por la ayuda. No sé por qué la cerraron, vendieron o si quebró, parecía un buen negocio.

Con William, Alejandro, Rafaelito, Hilda y Nenis, jugaba casi todos los días de vacaciones en la casa de los Gonzalo-Villalobos y me quedaba hasta la comida, que muchas veces era olla de carne, mi platillo favorito de la época.
La casa de los Vargas-Villalobos en el Bazar Celeste, me quedaba a medio camino y ahí llegaba a tiempo generalmente para un buen postre. Finalmente llegaba a mi casa en Pueblo Nuevo y ahí entonces me daba el lujo de escoger lo mejor que había quedado, la mayoría de las veces muy poco.

De Jorge Gonzalo no me acuerdo mucho, porque es mucho más joven que yo, excepto cuando ayudaba en el Bazar Celeste, pero es que eso coincidió con mi época universitaria. Después ya graduado de abogado hemos hecho varios trabajos, muy satisfactorios para mi.

De Toni mucho menos, pero si algo de su carrera de cantante con el grupo Caribú, algo bohemia, pero quien no a esa edad. Su buena voz, algún disco de 45 rpm y la vez que me invitó al Colegio de San Jerónimo para dar una charla sobre un evento astronómico, en ese entonces él era el maestro de música del Colegio.
Isla para dos (¿alguien tiene una copia?), Naranjo es mi Pueblo (https://www.youtube.com/watch?v=ahlMgOO9CEU).

Desde luego más recientemente las reuniones en su casa y las que ha organizado con familia y hermanas para celebrar a los Villalobos, cada primero de mayo.

[por favor corregir, agregar, modificar, FOTOS, enviarlas por WhastApp o email; villalobosjosealberto@gmail.com]

jueves, 4 de julio de 2019

A domicilio o en la Editorial EdiNexo * Mis cuentos y poesías *





Marie Lissette Alvarado y José Alberto Villalobos,
son los autores de estos dos libros.

¿Dónde está el conejo? 
ISBN: 978-9930-563-11-3. (2018), 77 páginas.
Es un libro de cuentos infantiles, para niños de todas las edades. Contiene cinco cuentos:

¿Dónde está el conejo?
La niña y el mar.
El baño de la Luna.
Eris y el espejo.
El lobo y la mariposa.
Fergos: la libre que decidió hacer lo correcto.

La tinaja de Guaitil 
ISBN: 978-9968-557-73-3.  (2015), 93 páginas.
Es un libro de cuentos para jóvenes y adultos. Contiene cinco cuentos:
La Tinaja de Guaitil.

El laberinto de la noche.
Decisiones.
El cheque de pensión.
Luz y tinieblas eternas.


Además de los mismos autores, con la misma editorial EdiNexo:
  • Chindo y Maura. (4 cuentos).
    ISBN: 978-9930-539-31-6. (2015), 94 páginas.
  • Es escorpión de jade. (6 cuentos).
    ISBN: 978-9930-529-52-2. (2016), 120 páginas.
  • Los demonios de Occator. (4 cuentos).
    ISBN: 978-9930-539-30-9. (2017), 63 páginas.
  • Tus fotos sin una cámara. (36 versos libres).
    ISBN: 978-9930-539-31-6.  (2017), 64 páginas. 
Seis libros de Marie Lissette Alvarado y José Alberto Villalobos:
 
https://astrovilla2000.blogspot.com/2018/08/6-libros-de-marie-lisette-alvarado-h-y.html

Para comprar estos tres libros, contacte a José Alberto Villalobos.
(506) 87 35 18 34.
villalobosjosealberto@gmail.com

Precio de cada libro: 6000 colones.