martes, 9 de junio de 2026

Aladino, viaje al cosmos

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Para el año 2000, Aladino, ya no vivía entre callejones polvorientos en casas de muros de piedra, ni entre mercados llenos de especias en el antiguo Bagdad. Con el genio y su lámpara maravillosa se habían trasladado a vivir a Londres y de vez en cuando visitaban el mercado de pulgas del modesto barrio Edgwarare Road conocido el “Pequeño Oriente Medio londinense”, en búsqueda de algún comerciante salido de un cuento de “Las mil y una noches”, que le ofreciera una lámpara que guardara recuerdos.

Ya habían pasado muchos siglos desde que Aladino se encontró la lámpara mágica en una cueva y el Genio aburrido de conceder deseos de palacios y tesoros, comenzó a mirar cada noche las estrellas.

-Amo, dijo el Genio en una madrugada, ¿Nunca has querido saber que hay más allá de la luna? Aladino levantó la vista.
El cielo parecía un océano negro de chispas de brasas.
Recordó que muchas veces había mirado al cielo infinito queriendo encontrar su estrella esperando que le cayera en sus manos.

-¿Puede llevarnos tan lejos tu magia?
El genio sonrió, enorme y azul.
-Más lejos de lo que imaginan los hombres.

Entonces frotó la lámpara, y del humo con olor a incienso surgió una nave hecha de aluminio, titanio y finísimas capas de oro bruñido y cristal.
Tenía una especie de velas que atrapaban la luz de las estrellas y alas bordadas con símbolos antiguos. Aquella misma noche partieron.

Antes de iniciar la odisea por el espacio, revisaron las coordenadas de la ubicación de la Estación Espacial Internacional y de otras naves y satélites, para no interferir en sus trayectorias.

Primero llegaron al frío mundo selenita, donde no encontraron desiertos silenciosos, ni mares de agua tranquila, sino jardines plateados donde crecían árboles transparentes.
Tampoco encontraron que la luna era de queso, y sí que la cubría como dosel, un cielo negro. Allí vivían ancianos de mil ojos grises y profundos, que guardaban los sueños olvidados de la tierra.
Uno de ellos entregó a Aladino una esfera luminosa.
-Esto contiene el sueño de una niña que ha deseado navegar por el espacio-le dijo-. La niña quiere hacer ese sueño una realidad. Cuídalo.
-Mis ojos, serán los ojos de esa niña que serán como los de Sherezade, y sin temor, no se perderán en el firmamento, van a contemplar la obra de la creación y esos ojos escribirán los relatos de esta odisea, talvez no como lo mire, sino como lo siento.

Saliendo por la cara lejana de la Luna, el Genio le entregó a Aladino un pergamino perfumado de jazmín, para que lo guardara como recuerdo del viaje, y en él una bitácora para que se orientara.

Los ojos de Aladino brillaron como centellas, al ver a lo lejos un objeto extraño desplazándose por la bóveda celeste.
Es Cruithne? el Genio se lo confirmó moviendo la cabeza, y agregó, es un asteroide que tarda lo mismo que la tierra en dar una vuelta al sol: 364 días. Esto hace que estos dos cuerpos celestes parezcan perseguirse mutuamente en el espacio, como niños juguetones y aunque desde aquí lo vemos pequeño, en realidad mide alrededor de 5 km. de diámetro, pareciendo un satélite de nuestra tierra, aunque no es una verdadera luna.

-Genio, tengo una duda. Ahora que estamos viajando por el vecindario cósmico y empezando a ver sus maravillas envueltas en sus misterios, y en momentos guiados por las constelaciones, 
¿Por qué se dice que estamos hechos de polvo de estrellas?
-Esa es una forma simbólica de expresar que el ser humano no está separado del universo, sino profundamente unido a él, para muchos como en un oscuro abrazo.
Te he dicho que yo, aun siendo genio tengo mucho de humano, estamos formados de carbono, oxígeno, hierro, calcio, elementos que se originaron hace miles de millones de años en el interior de las estrellas.
Cuando esas estrellas explotaron como supernovas, dispersaron esos elementos por el cosmos, y con ellos formaron, nuevos sistemas solares, planetas y finalmente la vida en la Tierra. Acuérdate de que nuestros mercaderes que cruzaban desiertos se guiaban por las estrellas y las constelaciones, y los ancianos decían que algunas estrellas no eran estrellas, sino ventanas abiertas a otros reinos.

- Genio, me siento parecido a esos tripulantes de El Viajero del Alba de las Crónicas de Narnia, pero nosotros vamos en búsqueda de otros reinos, de esos reinos en donde los planetas y las estrellas su danza cósmica nos hablarán de lo desconocido. -Y en qué momento empieza el universo, Genio, y qué había antes? Hubo un momento de silencio incómodo dentro de la nave. -Esa pregunta te la responderé en el viaje de regreso a la Tierra.

-Estoy recordando que en Bagdad me narraron el cuento de “El Caballo de Ébano”, aquel donde un sabio persa le presenta al rey un caballo mecánico, con un mecanismo secreto capaz de elevarse por los aires. El príncipe protagonista asciende hasta alturas extraordinarias, desde donde contempla ciudades, montañas y regiones enteras, hasta llegar a un reino lejano, donde conoce una bellísima princesa, de la que se enamora, pero el final no te lo narro para que leas el cuento completo.
Genio, pero eso no deja de ser solo una narración de la literatura universal que combina fantasía, tecnología y viaje aéreo, y vea que en esos tiempos, ya existía fascinación por esos viajes aéreos y máquinas extraordinarias.

El viaje de exploración continuó y en cada etapa fueron acompañados por las notas de la suite orquestal THE PLANETS de Gustav Holst, estrenada en 1918; cada movimiento de esta obra representa un símbolo o personalidad distinta de cada planeta. El autor hizo una historia musical de cada planeta, la inspiración de
Holst, no fue la astronomía, sino la astrología. Estudiaba las cartas astrales y leía obras esotéricas que atribuían características psicológicas y espirituales a cada planeta.                                          

Decidieron tomar rumbo hacia Venus envueltos en notas musicales con sus armonías delicadas y timbres suaves portadores de paz, como un descanso después de un conflicto, ayudaron a Aladino a relajarse.       -Este es el planeta más caliente del Sistema Solar por el efecto de invernadero que produce su atmósfera compuesta de gases tóxicos.

-¡Genio, Genio, y desde acá veo que el Sol, se ve 3 veces más grande que desde la tierra!  Dijo Aladino muy emocionado.
En el mapa de navegación del vehículo espacial, apareció de manera clara la trayectoria que lleva la nave japonesa Akatsuki, que estudia la atmósfera de ese planeta, giraron unos grados a la derecha para dejar libre su trayectoria.  El Genio quiso orbitar cerca de Venus para que Aladino tuviera la posibilidad de ver otro asteroide, el Apophis que pasará el 13 de abril de 2029, a unos 32000 km de la Tierra, pero no lo pudieron divisar.

Para mostrarle a Aladino cómo funciona el fenómeno de asistencia gravitatoria, realizaron una segunda órbita con los motores apagados, para que la nave al orbitar alrededor de la también llamada, Estrella de la mañana, salga expulsada a una velocidad mayor, corrigiendo el rumbo hacia el espacio profundo y así continuar el viaje a Marte. Es como si la nave “robara” un poquito del movimiento del planeta.

–Leyes de la física, Aladino.

Al aproximarse a Marte vieron que el planeta rojo estaba lleno de ciudades enterradas bajo arenas que parecían encendidas como con fuego, donde entre enormes montañas y el Laberinto de los Cañones corrió agua hace millones de años. Entre ruinas encontraron estatuas gigantes de antiguos viajeros que, según el Genio, habían cruzado el universo desde Andrómeda, queriendo llegar hasta la Tierra, cuando ésta era joven aún.

La nave avanzaba en silencio por el cinturón oscuro entre Marte de Júpiter, el viaje fue turbulento, la nave parecía que perdía estabilidad al entrar a unas pequeñas nubes de fragmentos cristalinos que reflejaban la luz de las estrellas como un prisma de colores, bajaron la velocidad, había tensión en los viajeros, frente a ellos flotaba el reino de los asteroides y meteoroides 

Se encontraron con Ceres, el planeta enano, única masa esférica y brillante del cinturón de asteroides, de donde se fugaron Cruithne y Apophis y hace 66 millones de años Chicxsulub, el asteroide qué al impactar a la tierra, en la península de Yucatán, provocó la extinción de los dinosaurios. Este asteroide habría tenido unos 10 km. de diámetro. El choque con la tierra fue terrible, liberó una energía gigantesca, levantó polvo y fuego alrededor del planeta y alteró el clima y la vida del globo terráqueo durante muchos años.

 Aladino, recobrando la calma, preguntó:
-¿Qué otras cosas provocó Chicxsulub?
Tomando aire, el Genio contestó:

Provocó terremotos, tsunamis, y una nube de polvo que oscureció el cielo por meses o años. La tierra quedó envuelta en tinieblas. Ese evento está considerado uno de los más importantes de la historia del planeta. Su nombre proviene de la lengua maya, y suele traducirse como “pulga o cola del diablo”. Se calcula que la fuerza del impacto es equiparable a 10 mil millones de bombas atómicas como la de Hiroshima en Japón.
-No lo sabía, tengo que leer e investigar sobre el desastre en esa ciudad japonesa.
-Genio, no tengo clara la diferencia entre un meteoroide, un meteoro, un meteorito y un asteroide.

-Es muy fácil Aladino, a estos cuerpos rocosos mientras están en el espacio se les llama meteoroides, cuando entran a la atmósfera terrestre se les dice meteoros o estrellas fugaces, que me imagino que antes de conocerme al ver una de ellas, pedías un deseo que nunca te fue concedido, lo dijo riendo y si alguna parte del meteoro llega al suelo se le llama meteorito. El asteroide a diferencia del meteoroide es su gran tamaño, mientras que el meteoroide es un fragmento pequeño desprendido de un asteroide o de un cometa. Por cierto, ¿recuerdas el nombre del último cometa que pasó cerca de la tierra?

-Por tu gesto, creo que no lo recordás. Ese último visitante interestelar, conocido como el cometa del siglo, fue el Tsuchinshan-ATLAS, o Montaña Púrpura, que alcanzó el punto más cercano a la tierra en octubre de 2024, fue visible a simple vista en muchos lugares y desarrolló una extensa cauda llena de destellos brillantes.

Después del Sol, la Luna y Venus, Júpiter es el cuarto objeto más brillante de nuestro cielo nocturno. A una distancia de 779 millones de km. del Sol, iniciaron  un raid alrededor del planeta gigante, por las escotillas de la nave fueron apareciendo a la vista de los viajeros, los asteroides troyanos que “conviven” con Júpiter y una a una, las 4 hermosas lunas novias de Júpiter, que Galileo Galilei descubrió en 1610: Ío, con sus volcanes que vomitan fuego y lava; la gélida Europa, donde debajo de su superficie podría existir un océano con  condiciones favorables para la vida microscópica; Calixto y sus cráteres; y Ganímedes, la luna más grande de la comarca solar, y que posee un océano subterráneo que podría contener más agua que todos los océanos de la tierra juntos. Esto habla del gran tamaño de esta luna. Y muy dispersas, a lo lejos apenas se veían otras lunas diminutas como Amalthea e Himalia.

Y con una gran sonrisa dijo. ¡Si la Tierra se quedara sin agua, ya sabemos de dónde extraerla!

-Leo en tus notas que algunas de ellas giran en sentido contrario al de otras lunas?
-Si Aladino, eso sugiere que fueron capturadas por la gravedad y no formadas junto al planeta, como ocurrió con otros satélites de otros planetas.

No pudieron aterrizar en Júpiter, era un monstruo lleno de tormentas multicolores y rayos interminables. Navegaron sobre las nubes del planeta, y en la imaginación de Aladino, le pareció ver espectros o criaturas hechas de viento que cantaban como orfeones gigantescos.

-Recuerda que cada planeta tiene su música- comentó el Genio.

De Júpiter emprendieron la fuga a un nuevo destino, a Saturno.  En los mapas estelares, en una vista desde arriba en su polo norte, se observa que Saturno se asemeja a un sistema solar en miniatura.  Después de un viaje interminable, caminaron sobre los anillos, de delicados tonos pastel. Parecían puentes de hielo suspendidos en la oscuridad, donde la helada luna Dione parece levitar; otra de sus lunas, Titán, la más grande, presenta un paisaje como un eterno y anaranjado crepúsculo, y en Encélado, donde es probable que exista agua líquida que alimenta los chorros de vapor y partículas de hielo que lanza al espacio infinito.

 Ahí conocieron a un viejo astrónomo ciego, que había emigrado desde una de las estrellas de la constelación de Orión, desde la estrella rojiza de Betelgeuse, y que tocaba una extraña flauta que acompaña la danza rítmica del tilileo de las estrellas, que en la negrura de nuestras noches terráqueas, parece que cambian de colores.

-Me gusta ese parpadeo luminoso, y ver ese tilileo de las estrellas cuando estoy junto al mar, dijo Aladino y preguntó:
-¿Cómo puedes estudiar las estrellas sin verlas?  Oigamos la respuesta.
-En su andar, en su andar por el Universo, a las estrellas también hay que escuchar.

Después de que el viejo astrónomo nombrara a Aladino, como el vigía de las estrellas errantes, se despidieron.

El séptimo y extraño planeta que el metano colorea su atmósfera de azul verdoso se encuentra a la vista. Urano, el llamado planeta acostado, que con sus lunas gira de lado como pelota y no como un trompo.
-Aladino, existen teorías que sugieren que fueron varios impactos de otras masas los que modificaron la inclinación de este planeta, cuando el sistema solar aún se estaba formando y aunque sus polos apuntan al sol durante largos períodos. Es un planeta helado, de hielo quemante, y acompañado de sus lunas, entre ellas Miranda, Titania y Ariel, tarda 84 años en darle la vuelta al Sol.
-Te cuento que la única nave espacial que ha visitado de cerca a Urano fue Voyager 2 en 1986, y que utilizó la asistencia gravitatoria para llegar hasta el planeta. Recuerda que esta ley se la Física, ya te la expliqué.
-En tus apuntes, dices que su eje quedó inclinado aproximadamente 98° y que nuestro planeta Tierra tiene una inclinación de 23.5°.
-Así es, Aladino

Visitaron Neptuno, que muy lejos está; su intenso color azul ha sido relacionado con el océano, de ahí su nombre, el dios romano de los mares. En Neptuno el viento sopla tan fuerte que las montañas parecen bailar, las nubes de cristales de hielo que lo envuelven aumentan la intensidad del frío del planeta.

Neptuno, a Tritón su luna congeló, y de su brillo azul su cara pintó. El intenso frío de Neptuno, por poco apaga los motores de la nave.

Cuando finalmente lleguen a la última frontera del Sistema Solar, donde se une el viento solar con el viento del espacio interestelar, el Sol ya será apenas una lámpara pequeña flotando en la inmensidad, les había dicho el viejo astrónomo ciego.

-Debo decirte que nuestras auroras boreales y australes, esos ríos de luces de color que bailan en las noches polares, en esas noches largas y oscuras con cielos despejados, y que los sultanes viajeros las describían como un cielo de velos danzantes de jade y plata acompañados por música de laúd, flautas y tambores, lo relataban como un cuento leído en la imaginación, la inteligencia, la curiosidad y el arte de narrar   de la hija del Visir, son creadas por el viento solar que atraviesa el firmamento hasta llegar a nuestra atmósfera. Además, también ese viento produce interferencias en satélites y comunicaciones.

La nave se desplazó hasta el final, cerca de la autopista intergaláctica  y Aladino sintió miedo.
-Somos muy pequeños-susurró.
El Genio lo miró con una tristeza antigua.
-Si, pero también somos capaces de imaginar todo esto y más. 
Y eso vuelve inmenso al ser humano.

Entonces Aladino abrió la esfera luminosa que le habían dado en la Luna, de ella salió el sueño de la niña: un pájaro dorado que voló alrededor de la nave como si fuera un cometa de los que nacen muy cerca de ahí, en El Cinturón de Kuiper, y que va dejando una estela de luz en su viaje por el cosmos camino al Sol.
Y por primera vez Aladino comprendió que el verdadero tesoro no era la lámpara, ni el oro, ni los palacios.
Era la curiosidad y la capacidad de asombro, que no debemos abandonar.

Las mismas que hacen mirar a los humnos hacia las estrellas.

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